martes, 22 de marzo de 2011

La Revolución en toda la región del Pueblo Árabe


Norte de África / Oriente Medio
  
www.mundosocialista.net,Comité por una Internacional de los Trabajadores.
Marzo 2011

Para ser completamente exitosas, las revoluciones deben ir más allá del marco del capitalismo.

Peter Taaffe, de El Socialista, periódico del Partido Socialista (CIT en Inglaterra y Gales)

"Diez días que conmovieron al mundo" (The Guardian). Desde Túnez, a Egipto, a Bahrein, a Libia, a Yemen, a Djibouti y Marruecos, la revolución que fue gatillada por la auto-inmolación de un heroico vendedor ambulante en Túnez estalló en todo el Medio Oriente. Y aún falta para completar su labor, como la matanza sangrienta del desesperado régimen de Gaddafi en los últimos días indica. Con la gran mayoría de la población, aparentemente en contra de su régimen, una guerra civil unilateral tiene pocas posibilidades de éxito. Esto es realmente una revolución en toda la región del pueblo árabe.

Los super-explotados y empobrecidos trabajadores y agricultores han tenido su ración de los regímenes dictatoriales de todas las tendencias, desde ’reyes’ a solo ’normales’ dictadores. Al igual que las masas en la Revolución Francesa hace más de dos siglos, su estribillo es "tiemblen tiranos que el pueblo viene". A un padre en Bahrein se le preguntó en BBC News si el asesinato de su hijo era necesario para derrotar al régimen. Él respondió: "Sí, y la muerte de mis otros cuatro hijos y la mía si beneficia a las generaciones futuras." Al igual que en todas las revoluciones las masas han perdido el miedo, incluso de las dictaduras más brutales. Y cuando eso sucede, ningún tipo de represión puede detener que la rueda de la historia cambie.

Esto es gráficamente subrayado por el levantamiento en Libia, que ha dividido al ejército. Esto parece indicar que incluso las tribus, que eran el principal apoyo del régimen de Gadafi, han ido - como lo han hecho algunos de los militares - al lado de los revolucionarios.

Uniformidad de condiciones

Es cierto, como Robert Fisk del periódico The Independent de Londres ha indicado, que cada uno de los países infectados por el virus de la revolución es diferente. Pero hay una uniformidad en las condiciones sociales, la negación de derechos democráticos básicos y el consiguiente sentimiento de humillación insoportable e inaceptable en todos los países afectados y los que están a punto de ser arrastrados a la vorágine. Un patrón - revelando las leyes de la revolución y la contrarrevolución - es evidente en todos los movimientos hasta ahora.

Las dictaduras - incluyendo los reyes, falsamente señalados como menos "autoritarios" – enfrentados a la oposición de masas en las calles, amenazan con desatar una fuerza terrible contra la población. Pero esto sólo anima la revolución y la conduce hacia adelante. Cada ataque de la reacción profundiza la crisis, y amplía el círculo de protesta y a aquellos involucrados en la revolución.

En Bahrein - donde la monarquía favorece al 30% de la población que son sunitas y brutalmente discrimina al 70% que son chiítas - muchos chiítas se mostraron reacios inicialmente a unirse a la protesta. Pero la masacre en la capital Manama incrementó masivamente el número de manifestantes, que emula la ocupación de la plaza Tahrir. "No nos importa si matan a 5000, el régimen debe caer", declaró un manifestante. Instintivamente se oponen al sectarismo - que es un peligro debido a las masacres tipo "Domingo Sangriento" de predominancia chiíta - las masas salieron a las calles gritando "No a los suní, No a los chiítas, Todos somos de Bahrein, Abajo la realeza Khalifa!"

En todo caso, la situación es más intensa en Bahrein y en otras partes del Golfo, tanto por la podredumbre de los regímenes feudales y semifeudales, como también por el papel represivo y la dependencia de mercenarios extranjeros.

También en Libia, el régimen de 42 años de Gadafi, se alega que se ha basado en mercenarios extranjeros del Chad y de otros lugares. Esto no salvara a Gaddafi o a su hijo demente, que amenazó con una guerra civil a menos que los manifestantes pusieran fin a su oposición.

Los acontecimientos han ido demasiado lejos, no sólo Bengasi sino que ahora Trípoli se ha visto afectada, con la estación de televisión siendo atacada y con los manifestantes empezando a perder el miedo, aunque el temor persistente al vicioso régimen de Gaddafi ha significado que sólo están dispuestos a salir por la noche, evitando los francotiradores del gobierno durante el día.

El ’contagio’ se ha extendido de una forma u otra a todos o casi todos los 22 regímenes árabes en el poder. En Argelia, en su capital, Argel, 30.000 policías fueron movilizados en contra de las manifestaciones. La sangrienta guerra civil de hace 14 años todavía pesa sobre la conciencia de las masas de Argelia. Pero incluso en este caso el régimen del Presidente Bouteflika está bajo asedio. En Marruecos, cuyo rey Mohammed, hasta hace poco, se había jactado de que el país era mucho más estable debido a la ’democracia’ que existe, el descontento popular ha estallado. Un 18% de los graduados están desempleados y hay una tasa de analfabetismo del 44% en el país.

El proceso de la revolución

Por lo tanto, el proceso de la revolución - con algunos retrasos en algunos países, tal vez - continuará a lo largo de la región. Se ha fortalecido la confianza del pueblo palestino oprimido y por lo tanto se ha debilitado la clase dominante israelí y sus partidarios en Londres y Washington. A pesar del intento del ministro de Relaciones Exteriores británico William Hague de distanciar al gobierno de Cameron de Gadafi y la monarquía de Bahrein, son las armas británicas (incluyendo los tanques), las que se han desplegado en contra de la revolución. La colaboración de la Autoridad Palestina - cuyos dirigentes querían sostener a Mubarak - estará bajo la presión de las masas, tanto en la Ribera Occidental, como en las zonas palestinas en el próximo período.

El régimen hachemita de Jordania también está bajo presión feroz a pesar de las llamadas credenciales ‘liberales’ del rey Abdullah. Como en el resto de Oriente Medio, la corrupción es moneda corriente - se extiende hasta la casa real, en particular de la Reina - y hay un clamor por un movimiento de resurgimiento por un nuevo cambio fundamental en la situación que podría hacer peligrar la existencia misma de la monarquía en Jordania.

Tampoco el régimen sirio - a pesar de la aparente falta de un desafío en un plano visible, por lo menos – esta del todo cómodo y confiado que pueda aguantar la oleada revolucionaria actual. En el pasado, el régimen pudo recurrir al terror de masas para atemorizar a la población. Diez mil miembros de la Hermandad Musulmana fueron masacrados en la ciudad de Alepo en 1979, un evento que ha permanecido en gran medida en la conciencia de las masas sirias.

Sin embargo, como Egipto, Bahrein y Libia han demostrado, el terror por sí solo no tendrá éxito en la nueva situación que ha atrapado a la región. Este es un movimiento por los derechos democráticos, pero también para cambiar las condiciones de vida de los trabajadores y pequeños agricultores, en particular, así como las clases medias que están ideológica y materialmente asfixiadas por la camisa de fuerza de las dictaduras. En Bahrein, un líder sunnita, aunque un miembro de la secular de izquierda del partido Wa’ad, declaró: "Definitivamente vamos a tener más manifestaciones y estoy seguro de que tendremos una huelga general, Bahrein no será la misma que era antes "(Financial Times).

Tampoco el régimen represivo iraní puede estar cómodamente con la revolución en Oriente Medio, a pesar de que pretendió inicialmente que era un eco de la revolución iraní de 1979. Cuando las masas iraníes marchen para hacer frente a la dictadura iraní, serán recibidas con la misma brutalidad de mano dura de todos los otros regímenes enfrentando a un movimiento de masas. Diputados progubernamentales han pedido la ejecución de líderes de la oposición. El gobierno y los guardias revolucionarios tienen una participación importante en el mantenimiento del régimen iraní. Ellos se encuentran entre los beneficiarios de la privatización masiva de activos estatales y lucharan junto a Mahmoud Ahmadinejad para mantener esto. Hay, quizás todavía, algunas reservas para el régimen en los sectores de la población que temen que las fuerzas occidentales respaldadas por el imperialismo, apoyadas por el imperialismo norteamericano, sin embargo, pueden hacer una reaparición. Pero el ejército egipcio tenía grandes vínculos a la propiedad de la industria y de los bancos también. El régimen de Mubarak no ha agotado por completo todas las bases de apoyo, pero no fue suficiente contra la mayoría de la gente que estaba decidida a efectuar el cambio.

Sorprendente y esperanzador

Por lo tanto, la revolución en Medio Oriente - porque eso es lo que es - todavía nos asombra y anima, a los trabajadores y los pobres en todas partes. El poderoso movimiento de trabajadores de EE.UU. en Wisconsin se ha inspirado en las revoluciones de Egipto y otras. El derrocamiento de las dictaduras es sólo la primera etapa. El logro de los derechos democráticos representa un gran paso adelante. Pero los restos de los antiguos regímenes permanecen - particularmente de la antigua máquina estatal - como lo demuestra la continua influencia y las medidas represivas de la policía y el ejército en Egipto, así como en Túnez.
La revolución sólo será exitosa si se va más allá del marco del capitalismo y el latifundismo, y plantea las cuestiones sociales de la erradicación del desempleo, la destrucción de todos los elementos de corrupción y los derechos democráticos. Esto sólo puede establecerse a través de una confederación socialista del Medio Oriente.

Este movimiento ha inspirado a los trabajadores en todas partes. No tenemos una dictadura abierta en Gran Bretaña. Pero el régimen del Viceprimer Ministro Clegg y el primer ministro Cameron es, en efecto, una ’dictadura elegida’. Por otra parte, cada vez hay una creciente ’dictadura’ de los patrones, en efecto, en las fábricas y los lugares de trabajo. Ellos están llevando a cabo una ofensiva contra la clase trabajadora aquí para reprimir y obstaculizar los sindicatos, apoyados por tribunales y jueces no electos.

Debemos hacer todo lo posible para apoyar la lucha heroica de los trabajadores y campesinos del Medio Oriente para completar los grandes cambios en la sociedad que ellos anhelan. Debemos hacer lo mismo aquí en Gran Bretaña, Europa y el resto del mundo hasta que todos los aspectos de la sociedad capitalista brutal y codiciosa, que no puede ofrecer más que miseria continua en el futuro, sean abolidos.

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