domingo, 30 de abril de 2017

Editorial

Ante la situación de descomposición social y política del  Estado Venezolano y de la política Bipartidistas MUD PSUV y derivados


A nuestro país Venezuela lo están acorralando, la derecha miserable que no le importa nuestra tierra y nuestra gente sino la renta del petróleo se arrastra ante elementos imperiales para hacer arrodillar al gobierno.

El gobierno es solo el pico de la montaña, detrás de la derrota de este gobierno que por demás es incapaz e incompetente, esta  la derrota de un pueblo pobre y trabajador que fue de los primeros en la región y en el mundo en decirle al imperialismo mundial ¡No! al neoliberalismo y dio su confianza a una propuesta reformista que con el tiempo tomo características anti capitalista. Es así como nació la proposición, después de los eventos del 2002-2003, del socialismo del siglo 21.  Planteamiento que consolido la confianza del pueblo trabajador en el proceso revolucionario bolivariano liderado en su momento por Hugo Chávez. Sin embargo esa propuesta ha sido distorsionada y sus elementos progresistas, traicionados.

Por otra parte, ante la inminente derrota electoral del chavismo corrupto y burocrático en el poder. Derrota que se consumara no por las propuestas políticas de la derecha y sus derivados seudo independientes oportunistas, sino por el voto castigo expresado en la abstención y el voto nulo de un pueblo que se siente traicionado y decepcionado. Que al no ver alternativas revolucionarias de clase, asumirá tales acciones para expresar su descontento y protesta.

Esta derrota polticia del chavismo corrupto y burocratico en el poder, abrira las compuertas de una reacción de derecha que en primeras instancia se disfrazara de un discurso abstracto de democracia y de gazapo social y popular para esperar el momento para sacar sus dientes e inocular su veneno capitalista neo colonial y neo liberal.

Ante este panorama, el gobierno actual liderado por Nicolás Maduro, el Presidente de la AN Diosdado Cabello, los altos oficiales de las FANB y la camarilla de burócratas civiles y militares, no recurren al pueblo, a la movilización, no se hacen a un lado para que el genuino poder popular actúe, en fin se arrincona en su zona de poder burocrático; y sólo actúan bajo amenazas y acciones de intimidación buscando no confrontar a la derecha sino de imponer su poder burocrático para equilibrar fuerzas y buscar como dijo Maduro durante las fracasadas Mesas de paz del 2014 un pacto de coexistencia pacífica.

Horas, tiempos turbios sufre entonces nuestro pueblo pobre y trabajador

A tales disyuntiva, nos planteamos ¿que hacer?. Ahí el debate no bizantino, sino honesto y revolucionario para ver nuestras fallas y nuestros aciertos,  buscar lo que nos convoca como pueblo trabajador y luchar unidos como un solo puño. Para ello es indispensable, fundamental, neutralizar los egos hedonistas de ciertas orgánicas de izquierdas, reconocernos en nuestra rica diversidad y desarrollar liderazgos colectivos que nos permitan reconstruir el tejido social revolucionario que en nuestro país es muy rico y muy avanzado en ideas;  solo que lo hemos frustrado por las mezquindades, los infantilismo y los sectarismo de los egos personalistas.

Este proceso de reconstrucción de una nueva alternativa no partirá de cero, tiene como base de apoyo las  ricas experiencias de luchas de los últimos 70 años, las de este proceso de 15 años y de la savia nutritiva que nos ofrecen otras experiencias extraordinarias de pueblos hermanos en diferentes latitudes de esta aldea global en la cual habitamos.

Sin idealizar, pero sin subestimar al pueblo pobre y trabajador se debe poner toda nuestra fe materialista y dialéctica en su potencial de poder creador y transformador. En este sentido debemos estar conscientes entonces que más que una lucha de clases será y es una guerra donde es inútil  conducirla por un solo camino o estrategia de poder, habrá que combinar, equilibrar, desarrollar todas las tácticas y estrategias que nos permitan alcanzar el máximo objetivo que es derrotar al capitalismo en todas su variantes, reformistas, reaccionarias, humanistas, seudo keynesianas de anti austeridad etc.

Y mucho más que todo esto, pues un solo palo no hace montaña ni una gota de agua forma un río, un océano, un mar, un lago. Se necesitan millones de gotas para ello, así que acá solo intentamos  colocar una gota de las tantas que necesitamos unir.

Por una alternativa revolucionaria genuina del pueblo trabajador. Las actuales referencias políticas del neo bipartidismo ínter burgués PSUV GPP - MUD derivados no nos representan.


Como acto de protesta y dignidad del pueblo trabajador el 6D apoyaremos el Voto Nulo como expresión política que de inicio a la reconstrucción de esa nueva alternativa revolucionaria.

Otro 1º de mayo y aun los trabajadores estamos en deuda con la historia

A 18 años de la Revolución Bolivariana, donde estamos y hacia donde necesitamos avanzarDeclaración política de Socialismo Revolucionario, Comité por una Internacional de Trabajadores, VenezuelaPor un encuentro nacional de trabajadores y sectores populares en lucha, que acuerde un plan nacional de luchas y levante una nueva alternativa política de los trabajadores y el pueblo pobre


La situación actual de los trabajadores se caracteriza por ser muy compulsiva. En el ultimo periodo, producto de la crisis internacional del capitalismo y de la situación económica del país se ha desarrollado un ascenso de luchas de clases, reflejando que aun no han sido superadas las barreras reivindicativas mínimas en aspectos tan básicos como el salario, la estabilidad laboral y la calidad de los servicios públicos fundamentales.

El Gobierno nacional,  ha tomado medidas como aumentos escalonados del salario mínimo, que si bien son recibidos por la clase trabajadora no dejan de ser solo medidas paliativas ante la deteriorada situación de la calidad de vida que se refleja en  el aumento desmedido de los precios de los alimentos, transporte, educación entre otros; y la crisis de acaparamiento y contrabando de alimentos (bachaqueo), propiciado por la derecha pro-capitalista pero con la complicidad de factores burocráticos desde el propio gobierno.

Según el Cenda en su informe del mes de marzo 2015, el costo de la canasta básica se incremento en 5,2% con relación al mes de febrero quedando en 15.200,62 Bfs. Lo que representa un déficit del 63% en relación al salario mínimo actual que es de 5.622,48 y que da cuenta que la variación anualizada entre marzo 2014 y marzo 2015 deja en evidencia un aumento de la canasta básica de un 110%, un elemento que tiene peso real en el ya sufrido salario de los trabajadores. Hoy un trabajador tiene que pagar 3,5 salarios mínimos para solo costearse la alimentación.

No solo la caída del poder adquisitivo de los trabajadores a afectado su calidad de vida,  a esto se le suma la situación de desabastecimiento y escasez de alimentos básicos y medicina; donde ya es "normal" ver a uno o varios miembros de una sola familia realizando colas interminables diarias para poder acceder a los productos de primera necesidad a precios regulados para poder sustentar la carestía de la vida existente.

La inamovilidad  laboral: mito o realidad

Desde hace doce (12) años por medio de un decreto presidencial existe la figura de inamovilidad para las y los trabajadores, la cual fue prorrogada por un año mas hasta el 31 de diciembre de 2015; esto significa en teoría que no se permiten despedidos masivos. Esta medida progresiva, ha sido ataca por los patrones privados como una de las causa del desabastecimiento, argumentando que no pueden despedir trabajadores que no cumplen con su jornada laboral o que no laboran con la eficiencia que ellos requieren para producir mas.

Oficialmente no se habla de despidos masivos, y solo se mencionan casos puntuales de empresa privadas que este confrontadas con el gobierno nacional, sin embargo todo queda al desnudo con  la realidad. Solo la memoria y cuenta del Ministerio del Trabajo del año 2014 señala que se dictaron 27.048 ordenes de reenganche y se recibieron 43.427 denuncias por despidos; y estas cifras hay que verla con reservas por ejemplo, nada mas hace algunos días en General Motors de Venezuela fueron despedidos 446 trabajadores, la empresa argumento que la caída de la producción de vehículos que bajo de 200 unidades ensambladas por semana a solo 20 semanal y no se justificaba mantener mas de un turno de trabajo. En este caso no se aplico el decreto de inamovilidad sino lo que más beneficiara al patrón.

La inamovilidad y la criminalización del derecho a huelga

Otro caso más reciente son los trabajadores de la empresa Polar planta Turmero que se fueron a huelga por la paralización de la discusión de Contrato Colectivo y por orden de la Inspectoría del Trabajo de la zona que dejo sin efecto la huelga; y los trabajadores que la continuaron, mas de 60, tiene interpuesta ante el Ministerio del Trabajo Ordenes de Despido por continuar en lucha ; y aun teniendo en cuenta que por estar inmersos en una discusión contractual tienen inamovilidad, pero esta tampoco se ha respetado.

Criminalización, Inamovilidad, Cierre fraudulentos de empresas

En este mismo contexto de la inamovilidad, no solo se siguen despidiendo a discreción de los patronos a los trabajadores, se criminalizan cuando estos intenta luchar por defender sus derechos, si no que se cierra empresas de manera fraudulenta dejando centenas de trabajadores en la calle. Un caso reciente son los compañeros de MRW Barquisimeto, donde la patronal decidido unilateralmente el cierre de la empresa para no discutir la nueva contratación colectiva.

La defensa de la Inamovilidad y la LOTT, no es un abstracción demagógica y populista

Muchos dirigentes políticos y  sindicales de izquierdas, defienden la progresividad de la inamovilidad y otras "bondades" de la ley orgánica del trabajo. En cierta forma es correcto defender su carácter progresivo pero esto no basta.

Los derechos, aun por mas progresivo que sean, no tienen ni tendrán un efecto real  en la defensa de los intereses, derechos y reivindicaciones de los trabajadores, mientras estén sometido a la administración de un régimen burgués y capitalista como el que aun se mantiene intacto en el país.

Defender la inamovilidad, los derechos progresivos que plantea la ley del trabajo, y otras políticas publicas que beneficien en la calidad de vida de los trabajadores y el pueblo, no serán suficientes si no se conecta con la lucha contra el sistema capitalista, el burocratismo y la ausencia de democracia obrera, popular y revolucionaria en el seno del aparato de estado. Es decir si no se plantean formas de cambiar las correlaciones de fuerzas entre patrones y trabajadores, si no logramos cambiar la lógica de tenencia, socialización, administración y democratización de los principales medios de producción; los patrones tanto del sector privado como publico seguirán burlando las leyes y atropellando a los trabajadores como los casos antes mencionados. Esto también nos platea la imperiosa necesidad y tarea de construir nuestras propias orgánicas de participación política; y legitimación bajo principios de autonomía e independencia de clase de nuestra organizaciones sindicales subordinadas a los derechos, intereses de las bases de sus trabajadores organizados en asambleas .

Los Contratos Colectivos como instrumento de lucha de la clase o de clientelismo político

Recientemente se han dado  movilizaciones importante de trabajadores en diferentes sectores de la economía y servicios del país, por la reivindicación de sus contratos colectivos.

Los contratos colectivos han sido una conquistas de los trabajadores en su lucha por mejorar su calidad de vida y arrebatarles algunas migajas de la plusvalía que saca el patrón de su explotación de su mano de obra o fuerza de trabajo.

Sin embargo, en los últimos años por diferentes razones el contrato colectivo, si bien no ha perdido su carácter de ser una motivación para las luchas de los trabajadores, se ha convertido también contradictoriamente, en una herramienta para el clientelismo político, el populismo y la demagogia, trayendo consigo retrocesos dramáticos en la progresividad de los derechos adquiridos de los trabajadores por décadas de luchas.

Veamos algunos ejemplos, todos ellos con matices diferentes, uno ha sido la movilización por parte de los Obreros, Empleados y Profesores Universitarios hacia el Ministerio del Trabajo para entregar su II Convención Colectiva donde exigen como punto central un aumento salarial de más de un 100%, pero lo importante de esta acción fue la unidad de varios sindicatos y federaciones de este gremio que a pesar de la diversidad de sus posiciones políticas, como clase han logrado una unidad en función de un objetivo común.

Otra realidad es El Contrato Marco de la Administración Publica vencido desde hace más de 10 años  y que representa una deuda social para los trabajadores de este sector que rondan los 3,5 millones y medio de personas y el impacto en su familiares.

La promesa realizada por el propio presidente Maduro en Mayo del 2014 donde señalaba que para el primero de mayo de 2015 e incluso antes, estaría aprobado el contrato colectivo marco, la realidad es que hasta la fecha no habido contrato colectivo.

La mayoría de los sindicatos de bases de la administración publica,  desconocen este contrato e incluso se habla de que existen más de 5 proyectos de Contrato Marco que han sido presentados por diferentes factores  (Únete, Fedeunep, Fentrasep, Sindicatos de Base, Fadess y Fentrasep), lo que sí es una gran realidad es que las discusión y la comisión negociadora de este contrato que fue presentado por Fentrasep y Fedeunep  en una llamada alianza para fusionar ambas organizaciones, se mantiene en un silencio y hermetismo.


Solo se conocen declaraciones del presidente Maduro que señala que e será firmado muy pronto y que ya lleva un 80% de las cláusulas aprobadas. Sin que se den mas detalles sobre su contenido, solo las abstracciones de que el contrato estará en el marco del plan de la patria y en la construcción del nuevo modelo social, económico y de justicia social.

Situación similar  existe en otros sectores como los peroleros - PDVSA, eléctricos - CORPOELEC, o de la empresa básicas de Guayana, de la CVG, donde la patronal Estado, solo negocia a puerta cerrada con dirigentes sindicales que se alienan al gobierno y que no representan la mayoría de los trabajadores y muchos han perdido también hace mucho su propia legitimidad y autoridad.

La critica contra las luchas  reivindicativas y economicista enmascara un fachada de domesticación de los trabajadores como clase y sujetos revolucionarios.

En todo este contexto de luchas de los trabajadores tanto la patronal privada como el gobierno nacional, cada cual desde sus lógicas políticas, han atacado y cuestionado el carácter reivindicativo y "economicista" de las luchas de trabajadores.

En el caso del gobierno bolivariano, se argumenta que los trabajadores deben transcender lo reivindicativo y colocarse al frente de los proceso políticos y de los planes de desarrollo del país. Esto suena muy bien si estaríamos en un Estado, Gobierno, donde los trabajadores fueran el centro de la política y de la tomas de decisiones, es decir en un estado socialista en transición y desarrollo.

Pero la realidad es que los trabajadores no solo han asumido roles de dirección política, si no que han confrontado al propio Estado-gobierno, en cuanto a la construcción de nuevos modelos de desarrollo y producción. Sobran los ejemplos de la ultima década, donde trabajadores han tomados fabricas y puestas bajo el control obrero, donde la respuesta de la burocracia del gobierno bolivariano, ha sido la del saboteo, la criminalización o la degeneración de los procesos de control obrero convirtiéndolos en una caricatura y colocando las empresa en una situación aun peor que cuanto eran controlas por los patrones privados; en un claro mensaje manipulador, de que los trabajadores solo deben producir y que la administración, gerencia, dirección, de las empresa etc., debe dejárselo a los técnico.

La derecha y los empresarios en este contexto han sido muy claro, no tiene pelos en su lengua para afirmar que ellos son los patrones y que los trabajadores solo deben producir. Pero en el caso del gobierno bolivariano ha sido patético, no solo ataca a los trabajadores cuando estos defiende su reivindicaciones, si no que tiene el descaro de criticarle su supuesta no participación política, ocultando que tiene el gobierno y el estado venezolano en diferentes niveles de sus superestructuras, responsabilidad en el saboteo y frustración de procesos revolucionarios iniciados por los trabajadores y el pueblo.

Un caso reciente, es la empresa Beneagro ubicada en Barquisimeto estado Lara. Esta empresa fue cerrada por su dueños, patrones hace 2 años, los trabajadores se organizaron y tomaron control de la empresa e iniciaron un proceso de control y autogestión obrera con participación y alianza con las comunidades organizadas, hoy estos compañeros esta siendo victimas de acoso y persecución judicial , han sido atacados por la fiscalía, la policía y la Guardia nacional con el silencio cómplice de la burocracia del PSUV, partido de gobierno y la CSBT. Acá hay un ejemplo concreto de la inconsistencia entre la critica y el llamado que hace el gobierno a los trabajadores.

La verdad es que el gobierno nacional, no quiere que los trabajadores asuman iniciativas genuinas de control de medios de producción, sin que estos proceso sean controlados por su burocracia. Repitiendo una vez mas los errores de modelos históricos fracasados de experimentos seudos-socialistas, donde se ha querido imponer una dictadura burocrática centralizada desde arriba aniquilando todo espíritu de democracia obrera y de control desde abajo.

Entonces detrás de las críticas del gobierno sobre el revindicatismo  y economicismo de las luchas de los trabajadores, lo que hay es una fachada para manipular, dividir a la clase y domesticarla en función de su lógica reformista de coexistencia pacifica entre "trabajadores disciplinados y patriotas", y "empresarios honestos y nacionalista". Toda una receta que la experiencia nos dice, que no es mas que un política de derrota de los trabajadores e intentar el absurdo de humanizar el capitalismo con un carácter social.

Banco Obrero, Milicias Obrera pero sin control democrático de los trabajadores

El gobierno nacional, anuncia la creación de un Banco de la clase obrera, la comuna y el pueblo, y la institucionalización de las milicias obreras incorporándolas como parte de los derechos adquiridos por los trabajadores en los contratos colectivos públicos, que como mencionamos antes son pocos conocidos y sin ninguna discusión desde las bases de los trabajadores. En conclusión, son políticas rimbombantes que enmascaran otra política real; control político sobre los trabajadores.

Como revolucionarios estamos ganados a la creación de una banco obrero y de las milicias obreras pero estas deben estar bajo plena autonomía e independencia de clase del estado que aun es capitalista y representa mayoritariamente los intereses de las burguesías.

En cuanto al banco obrero, este seria un paso adelante importante si en simultaneo se nacionaliza la banca y el comercio exterior. Mientras existan gobiernos que no posean control sobre sus estructuras financieras y de comercio, estarán sometidos a los intereses del gran capital y tendrán poco espacio de capacidad y maniobra para desarrollar planes en benéficos del pueblo y los trabajadores. Al mismo tiempo tanto la banca como la milicia debe poseer mecanismo claro de participación y control democrático de los trabajadores, no pueden estar sujetas a decisiones unilaterales de cúpulas burocráticas que deciden en nombre de los trabajadores.

La necesidad de reorganizar el movimiento de los trabajadores y de construir una alternativa política de la clase.

Según datos suministrados por el CNE hubo solo en el 2014, 485 procesos comiciales entre sindicales y gremiales lo que representa que menos del 10% de sindicatos y federaciones han relegitimado a sus dirigentes de un total de 5900 que han registrado sus actividades en los últimos (5) años.

También es importante señalar que desde el año 2000 se han constituidos 6.370 nuevos sindicatos entre los llamados bolivarianos y los tradicionales, representando un incremento de nuevas organizaciones por el orden de casi el 100%, aun y cuando han nacido nuevas organizaciones de los trabajadores este elemento no ha significado un incremento en el número de afiliaciones; según el último informe de la OIT ronda el 12%.

Muchos sindicatos y federaciones señalan que debido a los retardos en los procesos comiciales por parte del CNE y el Ministerio del Trabajo, ha generado una mora electoral que ha perjudicado a sus agremiados ocasionando una situación de ilegitimidad de las diferentes organizaciones sindicales y gremiales.

Esto es una parte de la verdad, pero otra realidad que muy poco se atreven a reconocer, es que muchos de los sindicatos han sido secuestrados por burócratas sindicales que los utilizan como instrumento de clientelismo político y no permiten ningún proceso de legitimidad vía elecciones sin que no tengan garantizado el mantenimiento del control de dichos aparatos sindicales.

Estas situaciones han generado una de las consecuencias mas regresivas en el movimiento organizado de los trabajadores, como ha sido la creciente apatía y perdida de la confianza de los trabajadores a participar o organizarse en sindicatos o otra orgánicas que les permitan luchar en defensa de sus derechos e intereses, esto es mas dramáticos en la juventud la cual sufre mas que cualquier otros sector de los trabajadores, las consecuencias del capitalismo como son el desempleo y la flexibilización laboral o trabajos precarios.

En definitiva es necesario la alternabilidad en la diferentes elecciones de dirección sindical y que esta tengan una verdadera elección por la base y que los Sindicatos, Federaciones y Centrales sindicales tengan un sentido de clase es decir, que todas las decisiones ejecutadas por la dirección sean consultadas a la base  para que esta plataformas no se conviertan en elementos burocráticos, corruptos y apéndices de los patrones publico y privados.

La autonomía e independencia de clase

Muchos confunde o no entiende que queremos defender como autonomía e independencia de clase, y esta es muy sencilla pero a la vez compleja. Si bien los sindicatos no deberían ser apéndices de gobiernos, estados, o partidos políticos, entendiese patronales, burgueses o policlasistas.  No significa que los sindicatos, dejan de ser espacios políticos de participación. En principio los sindicatos deberían ser los primeros espacios de democracia obrera, donde prevalezca los intereses comunes y colectivos y donde las direcciones ejecutivas estén supeditada a sus bases en asambleas.

De igual manera los sindicatos o las organizaciones de los trabajadores y el pueblo, no pueden estar aisladas de las realidades y situaciones socio políticas del país, pero su involucramiento y su rol debe ser en la misma orientación que la anterior; defender los intereses de los trabajadores y del pueblo.

Aun cuando existan diferentes capas de trabajadores que ha creado el capitalismo, los trabajadores, los obreros de las fabricas, seguimos siendo la mayoría de la sociedad y de nosotros no puede salir otra alternativa que no sea la de socializar y democratizar los medios de producción y de colocar la economía y la política al beneficio de los trabajadores y el pueblo y no de los patrones quienes nos explotan con sus gobiernos lacayos.

En procesos de transición política donde se imponen gobiernos de corte progresista, reformistas de izquierdas como se dio en Venezuela con Chávez, es importante sumarse como fuerza social en las políticas que ayuden a mejorar la calida de vida de la clase, pero esta debe ser bajo un estricto principio de autonomía e independencia, es decir cuidando los intereses de los trabajadores ante todo intento reformista de llevarlos a una conciliación y derrota de nuestras luchas ante nuestro verdugos históricos, la burguesía y sus empresarios.

Por ello es crucial en Venezuela, que el movimiento de los trabajadores y el pueblo, recupere su autonomía, su independencia, solo así podrá asumir su rol histórico de profundizar la revolución, el proceso bolivariano, y defender las conquistas de estos últimos años que es fundamental. Pero esta defensa pasa por enfrentarse al burocratismo, la corrupción y los atropellos contra los trabajadores y el pueblo que se desprende del gobierno y sus aparatos burocráticos, y en la misma línea compleja de acción, enfrentarse sin ambigüedades a la derecha, sus discursos hipócritas y a sus esquiroles y esbirros introducidos en el movimiento de los trabajadores y el pueblo.

Los trabajadores también debemos construir para estas tareas, nuestra propia organización política, los sindicatos son importante en nuestra luchas pero tiene limitaciones dentro del marco burgués y capitalista. Para trascender de lo reivindicativo y economicista, y asumir nuestro rol en la conducción y construcción de un nuevo modelo de sociedad, debemos construir desde nuestras luchas, la plataforma política, la orgánica que nos permita cumplir con estas objetivos hoy imperativos ante la crisis aguda y sistémica del capitalismo e imperialismo.

Las Luchas de los Trabajadores y perspectivas

Actualmente hay una creciente movilización de  los trabajadores por ejemplo, los trabajadores de General Motors de Venezuela en Carabobo, los trabajadores de la Alcaldía Mayor en Caracas, los Trabajadores Universitarios, los educadores y trabajadores del sistema publico de educación, entre  otros; estas movilizaciones parecieran no tener una conexión real o se invisibilizan por la polarización existente entre oposición y el gobierno, sin embargo es un fenómeno que viene ocurriendo no solo en Venezuela sino en el mundo.

En Grecia vemos manifestaciones enormes; España también masivas manifestaciones por la crisis económica. Chile los trabajadores y los estudiantes se están movilizando por una nueva constitución que sepulte para siempre la heredada de la dictadura militar de Pinochet, así como la gratituidad de la educación y nacionalización del cobre principal materia prima de exportación de la economía chilena. Brasil con el tema de los ajuste económicos y la corrupción en el gobierno, millones de trabajadores y jóvenes salieron a las calles buscando una alternativa.


Estas movilizaciones si bien importante aun no terminan de capitalizar un cambio en la situación de crisis a las que se enfrenan los trabajadores, los jóvenes y el pueblo pobre, pero reflejan que la crisis del capitalismo es profunda y que ya no tiene margen de maniobra para ofrecerle dadivas a los trabajadores y el pueblo.

Incluso en la principal potencial mundial, los Estados Unidos, la crisis esta en pleno desarrollo, las movilizaciones reciente en Fergusson, Baltimore por los asesinatos de jóvenes de la comunidad negra, afrodescendientes y las movilizaciones de trabajadores del sector de comidas rápidas por un salario mínimo de 15 $ la horas, nos indica que todo este desenlace de la crisis aun esta por llegar.

Sin duda también sigue un variable común en todas esta movilizaciones y es la ausencia clara de una plataforma política que de cohesión, coordinación y dirección a las  luchas y pueda en definitiva trascender el capitalismo.

Todas estas situaciones, nacionales e internacionales, nos indican que la lucha de clase hoy tiene dos asuntos muy puntuales que resolver. El primero como recomponer las fuerza de las organizaciones de la clase, como construir una dirección político sindical que realice dos tareas primordiales, el  rescate de la autonomía del movimiento, conectado a  todos los sectores en lucha.  El segundo punto dotar a esta dirección de un método, programa que sean las herramientas para enfrentar la situación compulsiva de las luchas de clases.

Hay experiencias actuales  en Venezuela, como el Frente de Lucha de Clase Trabajadora, la Plataforma Zuliana en Defensa de la Soberanía y otras orgánicas que están surgiendo con perspectivas de ser una alternativas. Aun cuando estas iniciativas tiene sus debilidad e incluso el sectarismo y oportunismo de algunos grupos, pudiera resultar contraproducente no participar y desarrollar estos espacio para que los trabajadores en lucha discutan cual política de clase defender y proponer al país.

Que hacer

Recientemente diferentes organizaciones políticas de izquierdas, revolucionarias y sindicatos de base, hemos coincidido en el  llamado a organizar encuentros regionales y nacionales de trabajadores y sectores en lucha. Esta iniciativa es correcta y debemos impulsarlas desde ya, no seguir esperando una reacción espontánea, y tomar estas iniciativas y concretarlas.

Simultáneamente debemos levantar un plan de emergencia social ante el deterioro de la calida de vida de los trabajadores y el pueblo, que proteja los salarios, el acceso pleno a la cesta básica y la canasta alimentaría, así como la calidad de los servicios básicos fundamentales. Este plan de emergencia debe ir acompañado de un programa mas estratégico que busque dar soluciones estructurales a la crisis actual del país, que sufren los trabajadores y el pueblo.






Desde nuestras perspectivas, creemos que deben estar dentro de este programa las siguientes demandas y propuestas:

·      La nacionalización del sistema financiero y bancario, y del comercio exterior,
·      La repatriación de la fugas de capitales y cárcel a los corruptos venga de donde vengan,
·      Reforma fiscal para que sean los ricos quienes mas paguen,
·      Revisar los tratados de doble tributación que estimulan fuga importante de capitales de las transnacionales que operan en el país,
·      Revisión de los subsidios que han atrofiado el aparto productivo nacional, creando grande mafias de corrupción que estimulan el contrabando y el bachaqueo.
·      Revisar los acuerdos internacionales en materia financiera y de concesiones extractivistas de nuestros recursos naturales, donde se están desarrollando estrategias de negocios con potencias extranjeras que puede empeora la vida de nuestra población, la destrucción del medio ambiente, el desplazamiento de sus territorios de los pueblos originarios, la explotación y contrabando de materias primas sin valor agregado al país y con saldo de deudas sociales y medio ambientales incuantificable, etc.
·      Priorizar la educación, la cultura, en todos sus niveles ampliamente democrática y participativa, popular no clientelar ni populista, como ejes centrales de la transformación de una nueva sociedad genuinamente socialista, democrática, revolucionaria, popular, mas humana.

No son entonces cualquier cosa por la cuales debemos luchar los trabajadores, y cada 1 de mayo debe ser para recordarnos entonces ¿cuales son nuestras tareas y roles en este mundo de hoy?, ¿que tanto hemos avanzado? y ¿que nos falta para seguir avanzado?

Recodando dos frase que aun guardan vigencia en estos tiempos:

¡Trabajadores Uníos!, ¡Socialismo o Barbarie!

Socialismo Revolucionario, Comité por una Internacional de los Trabajadores, Nuestra America, Venezuela, mayo 2015(2017)

socialismo.rev.venezuela@gmail.com
@socrevolucvene
Pagina en facebook: A Luchar Socialismo Revolucionario





Análisis: 6D elecciones parlamentarias en Venezuela

Gana la derecha, pierde el chavismo pero no la revolución socialista; el látigo de la contrarrevolución hará despertar la revolución, preparémonos a luchar.

Johan Rivas @fuserjarv

En medio de una profunda crisis social, económica y política, donde por vez primera en 17 años el chavismo tenía clara opciones de perder y la derecha ganar las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre del 2015. Se desarrolló un proceso electoral que finalmente gana la derecha por una abrumadora diferencia de más de 2millones de votos que  puede dar inicio al final de un proceso revolucionario que lleva ya 17 años en desarrollo o la profundización de lucha de clases.

Dicha elección se dio en un contexto de alta polarización que no dio espacio a otras alternativas que no estén dentro del bipartidismo su generis del PSUV-GPP y de la coalición de partidos de derecha MUD.

Además de un descontento popular creciente producto de los altos niveles de escasez de alimentos, la alta inflación que destruye el poder adquisitivo de las clases trabajadoras, la violencia criminal, la inseguridad, escandaloso casos de corrupción donde incluso aparecen denunciados y detenidos familiares y funcionaros del alto gobierno en tribunales de los EEUU, acusados por lavado de dinero y vínculos con el narcotráfico como el caso de dos sobrinos de la esposa del presidente y diputada electa en este elección Cilia Flores, que erosionan la credibilidad y legitimidad del gobierno, así como el estancamiento del país.

Descontento  que según la encuestas ronda entre el 60 y el 80% contra la gestión del gobierno de Maduro. Como lo reconoció el mismo presidente, sería el proceso electoral más difícil en todos estos años para el chavismo.

Pero antes de entra en el resultados de las cifras, es pertinente contextualizar el momento socio político en el que se da este importante evento electoral para comprender su resultado y las posibles perspectivas del próximo periodo de las luchas en Venezuela y la continuidad o no de un proceso revolucionario.

La crisis internacional del capitalismo y su impacto en Venezuela

La profunda crisis económica y social, que vive el país, es estimulada por tres factores. La crisis económica del capitalismo reflejada en la caída de los precios internacionales de las materias primas como el petróleo, principal fuente de recursos financieros y motor de la economía venezolana.
La desaceleración de China y los pobres niveles de crecimiento de las principales economías del planeta como EEUU y la UE. Que impacta en las economías emergentes y de los países neocoloniales como Venezuela que depende de los niveles de consumo de materias primas de estas economías como es el caso de China. Lo cual merma los niveles de ingreso por exportación acentuadas por la caída de los precios del petróleo.

El tercer factor, son las políticas reformista del chavismo que intentan aplicar correcciones al capitalismo chocándose una y otra vez con el muro del gran capital; y la ofensiva de una contrarrevolución silenciosa de sectores pro-capitalista dentro del chavismo que junto con las acciones conspirativas de la derecha, lo que el gobierno ha denominado guerra económica, se dan el 6  de diciembre una elección histórica que podría definir el fin de la revolución bolivariana y el fin de una época de gobiernos progresistas con matices de izquierda y de una oportunidad perdida para las izquierdas revolucionarias de llevar acabo proceso más profundo en la región.

Como ha sido las recientes elecciones en Argentina, donde gano la derecha y la posibilidad en medio de una crisis política del PT de una salida abrupta del gobierno de Dilma en Brasil que sin ser gobiernos socialista, han sido proceso que han levando esperanzas en amplias capas de la población pobre y trabajadores, confrontándose con los sectores más conservadores y reaccionario de las derechas latinoamericanas aliadas del imperialismo y el capital financiero internacional.

Se efectuaron entonces en este contexto, unas elecciones parlamentarias donde la derecha de obtendría un triunfo electoral histórico, que pondrá a la revolución bolivariana, al Gobierno de Nicolás Maduro en un punto crítico que amenaza con la continuidad de su gobierno y el fin de la revolución bolivariana en un escenario muy similar al de la revolución sandinista nicaragüense de 1989.

Sin descartar, que todavía, aunque poco probable por el desgaste del chavismo en sus bases y la confrontaciones internas entre sectores burocráticos que luchan por el poder. Que una ofensiva de la derecha con ataques a los avances sociales y políticos de estos 17 años de proceso revolucionario, abran la posibilidad de una rectificación y radicalización, que permita retomar el camino revolucionario que en los últimos años se ha perdido.

Una elección profundamente polarizada

La elección parlamentaria se desarrolló en un contexto de extrema polarización política donde las dos opciones sería una vez más el gobierno y las fuerzas políticas que les apoyan, el PSUV junto al GPP, una coalición de unos 11 partidos entre ellos el partido comunistas y otros de tradición de izquierda, centro izquierda y social demócratas;  y la oposición de derecha en la coalición electoral MUD.

Pero en esta oportunidad ambas fuerzas venían con algunas fracturas productos de sus diferencias políticas internas, las cuales serían más crítica en el gobierno, donde amplios sectores de los movimientos de base y dirigentes chavista que ocuparon cargo en el alto gobierno bajo la era de Chávez, deslindaron del gobierno de Maduro y asumieron postura de oposición de izquierda e internaron lanzar candidaturas independientes, como el caso del grupo Marea Socialista, muchas de las cuales no se concretaron por las manipulaciones y presiones políticas que ejerció el gobierno y la actual dirección del PSUV para que no fueran admitidas por el CNE.

Hubo otros sectores de izquierdas que desde hace mucho tiempo son opositores al gobierno como PSL, partido que lidera el dirigente sindical Orlando Chirinos, pero que no logro entusiasmar a otros sectores de izquierdas para hacer un frente común e impulsar un campaña alternativa.

Este partido hizo algunos intentos pero su confrontaciones con casi todo los grupos de izquierdas no permitió algún avance unitario concreto, sin embargo logro establecer alianzas electorales con otros partidos entre ellos el MAS, antiguo partido de izquierdas que ha oscilado los últimos años entre el chavismo en su primeros años, luego con la MUD y en esta oportunidad se presentó como independiente.

Tuvo también una débil alianza con Marea Socialista en algunas regiones como Mérida, pero la polarización y la maquinaria electoral del PSUV y sus aliados y de la MUD no dejo espacio alguno para que otras opciones pudieran intentar algo, de hecho, como veremos en números más adelante, ningún diputado fue electo dentro de la polarización MUD vs. PSUV.

En el caso de la MUD, solo hubo desprendimientos oportunistas de algunos partidos que incluso en un pasado tuvieron algunas afiliación de izquierda y de apoyo al chavismo como fueron el MAS y Bandera Roja. Estos partidos creyeron tener oportunidad por la vía “independiente” para desmarcarse de la MUD y el Gobierno y así capitalizar un descontento popular histórico que ronda según diferentes encuestas de opinión entre el 60 y 80%.

Un campaña populista, demagógica y de vacíos políticos

Al final se impuso la polarización y el poder mediático y clientelar de los dos polos en pugnas. La campaña electoral fue muy pobre sin contenido político y basadas en promesas demagógica de ambos lados sobre cambios sobre la situación de crisis económica y social que vive el país.

La campaña fue vacía en contenido político; de parte del gobierno no había un discurso coherente, todo era acusaciones contra la derecha y el imperialismo como responsable de la crisis, y la intimidación de que un triunfo de la derecha amenazaría con el legado de Chávez y los logros de la revolución. Discursos que viene sosteniendo el gobierno desde ya hace 3 años sin presentar acciones concretas que contrarresté dicha ofensiva contrarrevolucionaria, lo cual le ha restado credibilidad en amplia capas de la población. La pobreza de contenido político se tradujo en confrontaciones violentas, hubo por lo menos 6 episodios violentos entre chavista y opositores donde incluso hubo agresiones físicas y muertes violentas de dirigentes y activista de ambas partes.

Ganar como sea

El sector gobierno uso todos los recursos del Estado que posee bajo su  control, realizando una ofensiva populista de otorgamientos de créditos, pensiones expreses, tabletas para estudiantes universitarios, autos para taxis, buses y nuevas rutas de transportes públicos, entrega de viviendas, inauguración de obras, muchas inconclusa y aún en construcción, conciertos con artistas internacionales, realizando inversión millonaria en dólares en un momento en que la crisis alimentaria agobian a la población, e igual en un contraste y descaro populista, realizo al mismo tiempo operativos de venta de alimentos a precios muy por debajo de los precios de compra del mercado semanas antes de las elecciones.

En todas estas actividades de carácter proselitista, participaron los candidatos a diputados sobre todo en regiones donde las encuestas colocaban en ventaja a la MUD. Tuvieron también, como nunca una cobertura amplísima en los medios, los candidatos del PSUV-GPP parecían los candidatos de la derecha en el 98 y los de la MUD los de la alianza patriótica del chavismo de ese año. Todo esto sirvió a favor de la derecha pues lo uso para victimizarse y poner en evidencia un ventajismo por parte del gobierno y dar una imagen internacional de un régimen dictatorial, de ahí la diatriba con la observación internacional la cual fue dual, la oficial legitimada por el gobierno y la paralela que fue invitada por los factores de derecha. En fin el gobierno  hizo lo que en el refrán popular se dice votar la casa por la ventana.

Guerra sucia

Al mismo tiempo se realizó una campaña de guerra sucia de parte y parte, con aparición de partidos fantasmas que nadie sabe a quién representaban y quienes lo financiaban como una táctica de desviación de los posibles votos castigos para uno de los dos polos en pugna. Igual se sobornaron candidatos y partidos pequeños para que cedieran en su opciones y trasladaran sus votos a una de las dos tendencias, caso del partido JOVEN, que a pocos días de la elección retiro su apoyo a los candidatos de Marea Socialista cediendo a las presiones del sector gobierno.

Una crisis capitalizada por la derecha por la ausencia de una alternativa revolucionaria

La inseguridad, la violencia criminal, la especulación, acaparamiento de productos de alto consumo y de la cesta básica, alta inflación, políticas antiobreras por partes de las inspectorías del trabajo y las políticas erráticas y burocráticas de una dirección chavista en el poder que está salpicada de escandalosos casos de corrupción, fueron la plataforma para que la derecha enfilara sus baterías para lo que sería un triunfo histórico.

Lamentablemente hemos tenido razón, durante años hemos afirmado que la revolución bolivariana estaba amenazada de derrota, por un parte por su frágil modelo económico de control burocrático de la economía bajo un Estado que mantiene intactas las estructuras burguesas y capitalista heredada de 1998. Esto se reflejó que Venezuela profundizo aún más su dependencia rentista con el petróleo que al tener una caída estrepitosa los últimos dos años llegando actualmente a niveles de 30 y 35$ el barril, cuando en el 2008 tuvo un histórico 120$ y que por casi más de 5 años estuvo entre los 60 y 100 $ el barril. Dejando en evidencia las limitaciones del gobierno en continuar con sus reformas sociales.

Un modelo económico que está controlado por una casta burocrática cívico militar en el poder que ha hecho increíbles fortunas, lo que el pueblo llama la Boli-Burguesias. Todo lo que esta casta toca y asume control, lo vuelve nada, empresas nacionalizadas, programas sociales, están ineficientes, paralizadas y algunas ni existe más allá de la propaganda oficial.

Al mismo tiempo la ausencia de democracia dentro del partido de gobierno y de organizaciones independientes de la clase trabajadora y el pueblo, era cuestión de tiempo para que una casta burocrática como la que actual  gobierna, tomara control definitivo del proceso de revolucionario bolivariano y con ello llevarlo a la derrota.

Una derecha sin programa alternativo gana la elección

La derecha por su parte tenia sencillo, pero no menos compleja su estrategia, sin programa político alternativo más allá de un plan de ajuste económico de corte neoliberal del cual, algunos de sus elementos tendría que aplicar el propio gobierno de Maduro, como un ajuste fiscal, recorte al presupuesto público o mayor endeudamiento y una mega devaluación para unificar el control de cambio que esta desangrando las finanzas del Estado y que tendrá un impacto en el ya golpeado salarios de los trabajadores.

Entonces, la MUD, solo tenía que controlar sus sectores radicales que como se demostró en los eventos violentos de febrero y junio del 2014, pretenden salir del chavismo, del gobierno de Maduro por la fuerza.  Controlar este sector y  capitalizar las políticas erráticas del gobierno acorralando dentro del mismo esquema  capitalista y de democracia burguesa que sigue intacta en Venezuela más allá de las fraseologías grandilocuentes de socialismo, poder popular y democracia participativa, fue la estrategia básica de la derecha para ganar la elección parlamentaria.

Cabe recordar que en todo este contexto el gobierno de Maduro y la MUD, iniciaron un proceso de negociación, un pacto de coexistencia pacífica con la “oposición democrática”, como definió lo presidente Maduro, que se inició en abril del 2014 y que se vio parcialmente paralizado por la presiones tanto de los sectores de izquierda como de los sectores radicales de ultra derecha. Sin embargo, quedo claro que la hoja de ruta en  la confrontación entre la MUD y el gobierno, la “transición” como lo ha denominado la derecha, será bajo el respeto a la constitución nacional y la democracia como ambos sectores lo han afirmado una y otra vez. Desde una perspectiva de izquierda revolucionaria, el gobierno evidencia su debilidad y capitulación al dirimir el conflicto de clase bajo el terreno de la burguesía.

Todo esto se consumara en las elecciones del 6D que aunque se presentaron como una elección regional, para elegir la nueva asamblea nacional para el periodo 2016-2021. Fue asumida por la población como una válvula de escape ante la situación del país y expresase atreves del voto su descontento.

La derecha gana la mayoría en el parlamento

La participación sorprendió a todos, más del 75% de la población electoral (14 millones) en base a unos 19 millones, salió a votar, con un triunfo para la derecha que le dio el 67% de control sobre la asamblea nacional y mayoría calificada a través de 112 (109) diputados,  3 diputados indígenas que rompieron con el gobierno por la mala política dirigida hacia los pueblos originarios, especialmente el asesinato del Cacique Sabino Romero, con esos 3 diputados la MUD tiene mayoría calificada, con lo cual tiene todo el poder para impulsar leyes, impulsar la renuncia del ejecutivo y revocatorio de mandato entre otras facultades. El Chavismo tuvo un retroceso y derrota histórica, que anuncia un terremoto político en las filas del PSUV. Solo el 33% de los diputados  y un 41% de los votos nacionales. Al final los votos nacionales entre MUD y PSUV fueron de 7.707.422 para la MUD y 5.599.025 para el PSUV-GPP, la derecha saco una amplia ventaja de más de 2.100.000 votos.

Una tercera expresión política silenciosa, voto castigo, nulo, abstención

La abstención y el voto nulo fueron también una expresión política en estas elecciones donde los votos se polarizaron en la MUD y el PSUV-GPP, fuera de esta polarización solo 341.121 votos fuero para el resto de los pequeños partidos que intentaron competir fuera de estas dos coaliciones. Pero la abstención que a pesar de ser baja en comparación a la elección del 2010 cuando se eligió la asamblea nacional saliente, no dejo de ser importante 25,75% que representa un población votante de más de 5millones.

El voto nulo fue la cifras más alta de los últimos años e incluso superior en amplio margen a la elección del 2010 3% vs. 7,8% 2015. Ambos porcentajes, votos nulos y abstención sumarian un potencial de más de 6 millones de electores, una población para nada despreciable que supera incluso al total de voto alcanzado por el PSUV-GPP. Pero hay más de los más de 2millones de votos obtenidos por la MUD de diferencia hay un amplio porcentaje de votos castigo de sectores chavistas que expresaron su descontento trasladando su intención de voto a la derecha.

Voto castigo

Esto podemos verlos con claridad en las derrotas en sitio emblemáticos del chavismo y de larga tradición de izquierda como son el 23 de enero y Catia (Pq. Sucre)  dos de los centros urbanos más poblados y de clase trabajadora en Caracas: y el estado Barinas donde nació y es hegemonía política la familia de Hugo Chávez.

Para dar cifras más clara en el 23 de enero por ejemplo en el 2010 Tupamaros y PCV dos partidos de izquierda que están en el GPP aportaron entre 2468 y 2070 votos al candidato del PSUV en la zona, para el 2015  fue de 763 voto por la tarjeta de Tupamaros y 1678 por el PCV, la merma de votos de estas dos opciones es evidente y se pudo expresar en abstención, voto nulo o voto castigo, que fueron las tres expresiones electorales, que derrotaron al chavismo y que capitalizo la derecha.

De igual manera el chavismo perdió en los 6 principales estado del país, que concentran el 51,76% de la población electoral, algo más de 10millones de electores. El chavismo solo gano en las zonas rurales y más alejadas de los centros urbanos.

El voto castigo fue capitalizado por la derecha; la abstención y el voto nulo sin embargo, han quedado como expresiones de rechazo huérfanas de dirección. Esta expresiones electorales son subjetivas pero no dejan de ser importante y punto de referencias para las fuerza revolucionarias que intente avanzar en contra corriente de la polarización PSUV MUD.

Por ultimo sin caer en una sobre dimensión sobre el voto  nulo, es cierto que un porcentaje de este  voto se debió a la confusión de algunos votantes a la hora de elegir, sobre todo en sitios donde tenia que seleccionar mas de una opción, pero aun así el voto nulo consciente fue alto.

Perspectivas

La derecha ha comenzado su ofensiva a dicho que su amplia mayoría obtenida en votos y la cantidad de diputados para la nueva asamblea en Enero del 2016 es una señal de derrota de la propuesta socialista. Ante esta ofensiva ideológica debemos cerrar filas los sectores revolucionarios, pues no se trata de una derrota del socialismo, sino de un fenómeno político que irrumpió con fuerza después del colapso de la social democracia en los 90; que planteo ciertamente el socialismo pero que nunca termino de desarrollar pues asumió políticas reformista y errores históricos de procesos similares, que han facilitado el resurgimiento y avance de una derecha que había sido decenas de veces derrotada por el pueblo y los trabajadores.

Si ha sido hasta ahora una oportunidad perdida, pero el juego a un no termina la derecha no tiene otra propuesta que no sea el capitalismo, y aunque no actuaran en lo inmediato en ataques a las reformas progresistas que se implantaron bajo el chavismo, será cuestión de tiempo para hacerlo, lo cual colocara en la calle a millones de trabajadores y pueblo pobre movilizados en defensa de su conquistas. La clave acá será si los sectores revolucionarios somos capaces de articular esa fuerza común necesaria, que le de dirección y orientación para una derrota definitiva del capitalismo.

Por lo pronto veremos un confrontación entre el gobierno y la derecha acusándose  uno a los otros de la crisis mientras el país se deteriora, no se descarta que incluso ante el abrumador resultado electoral la próxima asamblea forcé una renuncia o active un revocatorio del mandato de Maduro, incluso se especula que sectores militares sean lo que pidan la renuncia y en una especie de golpe suave se acabe con el gobierno de Maduro y se anticipen nuevas elecciones presidenciales.

Pero lo que sí está claro por ahora, es que la derecha va utilizar su control sobre el parlamento para bloquear al Gobierno, acorralarlo y acelerar su desgaste y como ellos mismo han dicho, el inicio de una transición pacífica y en democracia, lo que pone en relieve como perspectiva histórica, lo que fue la transición de Nicaragua y la revolución sandinista en 1989.

Por otra parte una radicalización como la que afirma el propio Maduro se avizora como una perspectiva lejana, primero porque es la actual dirección de su gobierno responsable en gran mediad de la crisis y sin un cambio de esa dirección no tendría legitimidad ni apoyo de sus bases, por otra parte, la caída de los precios del petróleo que se acentuaran el próximo año. Fracaso la reunión de la OPEP que promovió Venezuela para buscar un recorte en la producción mundial, lo cual coloca una perspectivas muy negativas para el próximo periodo, lo que le dará muy poco margen de maniobra al gobierno de Maduro para seguir manteniendo sus políticas de asistencia social.

Igual esta la crisis interna que se avecina en el PSUV y GPP así como niveles de desmoralización de la población chavista que ya se expresó un parte de ella en el voto castigo, lo cual debilitaría las bases sociales que necesitaría el gobierno para legitimar sus políticas de “radicalización”. Además que tendrá que considerar la abrumadora mayoría que ha obtenido la derecha de más de 7 millones de votos.

Lo que pudiera ocurrir y esto sería aún más complicado para los sectores honestos y revolucionarios es un gobierno de corte más totalitario que incluso desconozca la asamblea nacional y de facto la imposición de una dictadura de castas burocráticas.

El uso por ejemplo de la iconografía con frases de Stalin  horas después del resultado electoral divulgadas en las redes sociales por el PSUV, para justificar su derrota e intentar levantar la moral de su base; y los ataques de simpatizantes maduristas a un intento de rueda de prensa de ex ministro de Chávez que plantearían serias criticas al gobierno, dan señales peligrosas de un desvió perverso que ya en la historia de procesos revolucionario hemos sufrido quienes defendemos las bandera genuinas del socialismo.
El panorama para el próximo periodo es sin duda muy turbio, la crisis internacional del capitalismo, los proceso en desarrollo en América Latina y la actual composición de fuerzas internas en el país, deja un contexto todavía abierto en la lucha de clase, sin embargo la clave sigue siendo una dirección autónoma del pueblo trabajador que se expresa en una organización consciente con un programa político claro que defienda los avances conquistados en estos años pero que profundice en las tareas inmediata para sacar al país de la crisis.

Hay opciones

Venezuela no está en bancarrota ni en un margen de colapso, es una nación que está entre los países más rico del planeta, posee las primeras reservas de hidrocarburos, importantes reservas de gas, minerales, mega diversidad ecológica, etc. Con reformas tributarias, del mercado cambiario y de subsidios como el precio de la gasolina bajo un Estado de los trabajadores y el pueblo así como otras medidas económicas y sociales de emergencia, el país puede superar la crisis a corto plazo, e iniciar un nuevo proceso de desarrollo bajo una perspectiva socialista revolucionaria. Tales tares en este momento no serán asumida ni por la actual dirección del chavismo en el poder ni por la derecha. Y de ser tomadas algunas de estas medidas ante mencionadas no sería para beneficiar al pueblo y a los trabajadores si no a la burguesía y al capital financiero internacional.

Urge una unidad amplia, de acción revolucionaria para enfrentar la crisis

Por ello llamamos a todas las fuerzas sociales progresista y revolucionarias de Venezuela incluso las que están crítica y en confrontación con la dirección burocrática dentro del chavismo, a un encuentro nacional donde debatamos a fondo la situación del país y un plan de lucha que nos articule en una sola fuerza para poder vencer a la contrarrevolución expresada dentro del gobierno y a la derecha.
No hay pueblo, ni clase trabajadora derrotada. El triunfo de la derecha es una capitalización de un descontento popular, que busca una dirección política alternativa. No hay derrota del socialismo sino de un modelo que se agota y que está llegando a los límites de sus capacidades de implementación de reformas dentro del propio capitalismo. La lucha aún continúa, preparémonos para avanzar y vencer.