sábado, 8 de mayo de 2010

Desastroso derrame de petróleo en el Golfo de México


07 de Mayo de 2010

Medio Ambiente 

¡Detener a los contaminadores! ¡Nacionalizar a los gigantes del petróleo y el gas!

The Socialist, periódico del Socialist Party (CIT en Inglaterra y Gales)

 

mundosocialista.net
Una catástrofe ambiental amenaza la costa de EE.UU. que rodea el Golfo de México, tras la explosión y hundimiento de la plataforma petrolera arrendada de BP, Deepwater Horizon, el 20 de abril.
Mientras 240.000 galones de petróleo brotan cada día de la plataforma petrolera destruida y sin perspectivas inmediatas de nivelación de tres fugas importantes, los efectos ambientales y económicos en la región serán graves y duraderos. Los campos de cultivo de camarón y los frágiles humedales costeros serán arruinados por años si una cantidad significativa de petróleo llega a tierra.
En el estado de Louisiana (donde la segunda más grande flota pesquera de América esta ubicada, con ventas anuales de US $ 1,8 mil millones), una de cada cinco personas de la población ya vive en la pobreza. Este número puede aumentar a medida que se desarrolla el desastre.

El Presidente de EE.UU. Barack Obama ha estado determinado a no ser sorprendido durante esta crisis como su predecesor George Bush, cuando el huracán Katrina devastó la región en 2005.

Obama, para gran consternación de sus partidarios ambientalistas, había anunciado recientemente la licitación de nuevas licencias de perforación petrolífera, en la costa este de EE.UU., a grandes empresas petroleras. 

Ahora ha suspendido su anuncio previo y en cambio su administración ha programado con el gigante petrolero BP - un objetivo relativamente fácil, dado a la base no estadounidenses de la empresa y a pesar del terrible historial medioambiental y de seguridad (ver Anexo).

Obama ha acusado a BP de tomar medidas de limpieza por el derrame solo cuatro días después de la explosión y hundimiento de la plataforma petrolera. Por desgracia para los ricos propietarios de BP, el desastre del Golfo de México coincide con la publicación de las masivas ganancias de la compañía de 3,6 billones de libras en los primeros tres meses del año - principalmente debido a la rápida alza en los precios de la gasolina.

El desastre del Golfo de México está siendo comparado con la catástrofe del Exxon Valdez en Alaska en 1989, cuando 11 millones de galones de petróleo crudo se derramaron del superpetrolero de casco único.
La gente quiere respuestas de BP, y de las autoridades de EE.UU., de por qué los supuestos mecanismos “a prueba de fallos” de la plataforma petrolera no funcionaron.

Pero la responsabilidad por el desastre (y no sólo que BP pague la factura estimada e insuficiente de mil millones dólares por la limpieza) sólo viene de tener control sobre la producción. Esto a su vez, requiere tener la propiedad pública de la industria petrolera, algo que los gobiernos capitalistas occidentales que disfrutan de una estrecha relación con el “gran petróleo” rehúsan hacer.

Sin embargo, en países productores de gas y petróleo como Bolivia y Venezuela, que eligieron gobiernos de izquierda se ha apoyado la nacionalización parcial de sus industrias de petróleo y gas. Estas medidas populistas han sido como un duro golpe para los intereses del imperialismo occidental en América del Sur.

Un gobierno socialista que nacionalice en su totalidad las industrias de hidrocarburos bajo el control y gestión democrática de los trabajadores - como parte de un plan global de la producción económica - no sólo permitiría la producción segura de energía, sino sobre todo, alejarse de la dependencia de los combustibles fósiles hacia los suministros de energías renovables.

La mentalidad de "talonario de cheques" de BP

BP (British Petroleum) es la cuarta empresa más grande del mundo. Su tamaño y riqueza se han construido con un gran costo para la vida de los trabajadores y el medio ambiente. Once personas están desaparecidas, presumiblemente muertas, después que la plataforma Deepwater Horizon, contratada por BP y de propiedad de la empresa norteamericana Transocean, se incendió y hundió.

En 1991, BP fue citada como la empresa más contaminante en los EE.UU. Según la investigación de PIRG (organización dedicada a defender los intereses públicos), entre enero de 1997 y marzo de 1998, BP fue responsable de 104 derrames de petróleo.

En 2006, una fuga en uno de los oleoductos de BP en la vertiente norte de Alaska causó un derrame de 270.000 galones de petróleo crudo en la tundra.

Hace cinco años 15 personas murieron y 180 resultaron heridas en la refinería de petróleo de BP en la ciudad de Texas. Una investigación culpó a la gestión global de la compañía por no hacer caso a las advertencias de problemas de seguridad catastrófica, agravada por una mentalidad de "talonario de cheques".

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