sábado, 10 de octubre de 2009

Chile

Frei y Piñera - dos respetables pinochetistas.

Celso Calfullan, Socialismo Revolucionario (CIT en Chile)

Hoy se cumple un nuevo 5 de octubre, fecha en la que se supone que empieza el fin de la dictadura, 21 años después de esa fecha, podemos afirmar que definitivamente eso está muy lejos de lo que muchos esperábamos con el fin de ese régimen criminal.

Hoy 5 de octubre de 2009, después de dos décadas de supuesta democracia sigue vigente la constitución de Pinochet y lo que es peor dos de los principales candidatos a la presidencia, son dos insignes pinochetistas Eduardo Frei y Sebastián Piñera. Ambos apoyaron el golpe de estado y se alegraron de la represión y asesinato de miles de chilenos, especialmente de dirigentes sindicales y de pobladores, en su gran mayoría militantes de partidos de izquierda.

Eduardo Frei, incluso llego más lejos, dándole las gracias a Pinochet por los servicios prestados, le regalo sus joyas personales y dono su salario a la dictadura.

¿Hay algo que celebrar este 5 de octubre?

Frei y Piñera hoy pueden celebrar, porque ambos votaron por el NO el 5 de octubre de 1988 y fue la forma más inteligente que encontraron para mantener el legado de la dictadura hasta hoy. Ellos votaron por el NO, no porque estuvieran contra la dictadura, sino porque entendían que esta era la mejor forma de mantener intactas las enormes riquezas que ambos acumularon, precisamente al alero de Pinochet.

Frei y Piñera fueron los que mejor aprovecharon las leyes laborales dictadas contra los trabajadores, leyes que por lo demás fueron elaboradas por un hermano de Sebastián Piñera y no es descartable que hasta el mismo participara directamente en su elaboración.

La derecha y la Concertación tienen mucho que agradecerle a Pinochet, muchos de los principales empresarios que hoy financian a la derecha, amasaron sus fortunas al alero de dictadura, vía privatizaciones de empresas que eran del Estado y que pasaron a sus manos a vil precio. Privatizaciones fraudulentas que la Concertación se comprometió revisar una vez que llegara al poder, 20 años después, todavía seguimos esperando.

La Concertación tiene mucho porque celebrar.

Luego vino lo mejor, la Concertación no sólo no reviso las privatizaciones, sino que termino de privatizar todo lo que no había sido privatizado bajo la dictadura, especialmente esto se realizo bajo el gobierno de Eduardo Frei, que hoy aspira de nuevo llegar a la presidencia, para terminar lo que no pudo hacer bajo su anterior mandato.

Los dirigentes de la Concertación, también tienen mucho que agradecerle al “tío” Pinochet, gracias a las leyes electorales, ellos han podido controlar el aparato del Estado por dos décadas y gracias a este control, otras pequeñas fortunas han podido surgir, lo que queda claro es que Chile es un país de “emprendedores”.

Pero también tienen mucho que agradecerle dado que a raíz de esas mismas leyes electorales pueden mantener diputados y senadores vitalicios, la mayoría de los parlamentarios están en el parlamento desde que se fue Pinochet, dicho de otra manera, estos parlamentarios llevan más tiempo que el dictador en el poder y en todos estos años, también han logrado amasar algunas pequeñas fortunas, no sólo por los salarios millonarios que reciben, sino que además por lo que corre bajo cuerdas, por esas pequeñas “paleteadas” que a veces tienen que hacer, aprobando algunas leyes que benefician a algunos empresarios “generosos”.

Lamentablemente no hay nada porque celebrar.

Los trabajadores, los jóvenes, los mapuche, los pobladores y pobres de este país, seguimos recibiendo el mismo trato que teníamos bajo la dictadura, si reclamamos por nuestros derechos, la respuesta es represión y asesinatos y la lista de los crímenes cometidos bajo democracia no es nada despreciable, sólo el movimiento mapuche, lleva tres jóvenes mártires, asesinatos que esta vez fueron perpetrados por balas democráticas, por balas bacheletistas, en el caso de Matías Catrileo y de Jaime Mendoza Collio.

Sólo los trabajadores pueden producir los cambios.

Está claro que nada podemos esperar de la Concertación y la derecha, solamente podemos confiar en nuestra propia fuerza, sino somos capaces de organizarnos y luchar, para terminar con la dictadura de los empresarios, que defiende tanto la Concertación, como la derecha, tendremos que seguir aguantando los atropellos que día a día, siguen perpetrando contra los trabajadores y pobres de nuestro país.

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