
Paraguay:
Fernando Lugo gana las elecciones
"El Obispo Rojo' acaba con el monopolio político del Partido Colorado
Fernando Lugo, un ex obispo y líder de
Este resultado agrega el proceso continuo en América Latina con la elección de líderes populistas radicales o de izquierdas y es histórico para el Paraguay. No partido político, actualmente en el poder en alguna parte del mundo, ha gobernado más largo que el Partido Colorado, ni siquiera la dinastía estalinista de la familia Kim en
Que los colorados parecieran haber escrito el manual "Cómo mantenerse en el poder" explica la aprensión de la populación, y su subsiguiente alivio, cuando las encuestas fueron confirmadas. En una encuesta en línea para el periódico "
El "Obispo Rojo"
Fernando Lugo ha sido apodado el "Obispo Rojo." Su lema electoral fue "Cambio o Muerte." En discursos Lugo ha atacado la corrupción y la injusticia; "Existen muchas diferencias entre el grupo pequeño de 500 familias que viven con un nivel de vivienda muy alto mientras la mayoría vive en la pobreza que rodea en la miseria." Su oposición ha intentado caracterizarse como el próximo Hugo Chávez del Paraguay o Evo Morales. El presidente saliente, Nicanor Duarte, avisó el día antes de la elección sobre grupos vagabundos de venezolanos y ecuatorianos pronto a quemar gasolineras y propiedades privadas para provocar disturbios en caso de la derrota de Lugo.
Sin embargo, Lugo parece basarse más con el presidente brasileño Lula que con Chávez. "Estoy acostumbrado a decir, el hambre y el desempleo, como la falta de acceso a la asistencia medical y la educación, no tienen ninguna ideología," proclamó en una entrevista. Él puede encontrarse cara a cara con los políticos que admira. En su campaña electoral Lugo prometió negociar precios más altos para la electricidad con el Brasil para su presa hidroeléctrica conjunta de Itaipú y realizar la reforma agraria en el cuarto más grande exportador de sojas en el mundo. La confrontación con los terratenientes pondrá el gobierno en rumbo de colisión con los agroindustriales de su otro vecino grande, Argentina.
El peligro es que si Lugo no quiera romper con el capitalismo, él podrá acabar siguiendo Lula en llevar a cabo políticas neoliberales sin la ventaja de una economía creciente como ha ocurrido en Brasil. Es posible también, no obstante, que los movimientos de masas de la clase obrera y los pobres le empujan a Lugo a tomar una postura más radical.
Arranques de alegría
En vez del fuego, enfrentamientos y disturbios, las calles de Asunción estaban llenadas de música, baile y alegría. Tal era el deseo de las masas para cambio—para acabar con la situación donde más de 50% de paraguayanos viven con menos de 2 dólares por día y 36% viven en la pobreza absoluta—que la gente lloraron con alegría cuando el Partido Colorado reconoció su derrota.
Esta victoria puede dar confianza a los sindicatos, activistas políticos y la clase obrera en Paraguay. Es otro resultado para la "marea rosa" que se está extendiendo por América Latina. Sin embargo, en su primera conferencia de prensa Lugo ha llamado al establecimiento político para unirse para el bien del país. Su elección es un grande cambio pero al final serán sus políticas y su voluntad de confrontar la minoría rica quien, atado absolutamente al imperialismo, gobierna Paraguay lo que va a determinar el éxito de su presidencia. Como sus colegas más radicales en Bolivia y Venezuela muestran, no rompiendo con el capitalismo mientras intentando obtener concesiones de las elites es una estrategia peligrosa y frustrante. La clase obrera y los pobres deben aprovechar de la situación política cambiada para organizar alrededor de un programa socialista que rompe con el capitalismo y el imperialismo.
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