viernes, 13 de abril de 2012

TRABAJADORES INMIGRANTES EN CHILE:


AQUÍ  VIVO,  AQUÍ  TRABAJO,  AQUÍ  VOTO,  AQUÍ  LUCHO

Miles de trabajadores de países vecinos; jóvenes, adultos y familias completas se encuentran  hoy viviendo en muchas ciudades de Chile. Personas que se han visto obligados en la mayoría de los casos a tener que abandonar sus tierras de origen para buscar mejores oportunidades laborales. Para ellos y también para sus familiares que se quedaron allá lejos.  La migración no es un fenómeno nuevo en nuestro país, de hecho desde el principio se ha estado bajo una constante ola inmigratoria en distintas zonas del país.  Desde las invasiones y migraciones  prehispánicas, la invasión española, el asentamiento de colonos europeos que hizo el Estado chileno para quitar las tierras a los pueblos indígenas del sur, los refugiados de guerras mundiales o dictaduras en Europa, etc.   Todo el siglo pasado estuvo marcado por el movimiento forzado de personas desde otras latitudes, también desde Chile muchas fueron las personas que debieron salir al exilio después del golpe militar del 73.   Aunque también un buen número de trabajadores enfrentaron el exilio económico, ese que obligo a mucho a viajar por ejemplo a Argentina en los años 70 buscando mejores niveles de vida.

Esto último es lo que enfrentan la mayoría de los trabajadores inmigrantes que hoy viven y trabajan en el país.  Peruanos, colombianos, ecuatorianos, argentinos, y una gran cantidad de personas de muchos países principalmente de Latinoamérica están conformando una ola migratoria que sin duda cambiará la cara de este país.   Una de las características fundamentales  del trabajador inmigrante es que en su gran mayoría vive en pésimas condiciones habitacionales debido a que una de sus premisas es enviar ingresos a su país de origen, lo que lo obliga a tener que vivir hacinados en piezas de casas donde habitan decenas de familias y en donde por lo general existe un solo baño y a veces una cocina común.   El problema de la habitación es un problema grave para miles de trabajadores extranjero pero también para muchos trabajadores de otras regiones del país que deben venir a trabajar a Santiago.   Los problemas de vivienda y por lo tanto de convivencia son sin duda problemas que los trabajadores en general y los inmigrantes en particular tienen derecho a reclamar.

Los municipios deben hacerse cargo de estos y otros problemas fundamentales que afectan a tantos trabajadores que viven en dichas comunas.  Santiago, Recoleta, Independencia, Estación Central, etc. son municipios en donde viven muchos trabajadores inmigrantes que precisan de apoyo y de soluciones al problema de vivienda, de cobertura en salud, educación y también de buen trato por parte de la comunidad. 

 En el ámbito laboral es bien sabido que los empresarios y empleadores se aprovechan de la condición de extranjeros de muchos trabajadores y no les pagan ni siquiera el sueldo mínimo y los explotan más que al resto de los chilenos.   Hace poco tiempo atrás se levanto una gran polémica por la forma en que las burguesas del exclusivo barrio  de Chicureo tratan a las trabajadoras del servicio domestico en sus barrios, en esa ocasión las afectadas eran trabajadoras chilenas, pues bien, el trato que las viejas burguesas dan a las trabajadoras extranjeras es el doble de humillante y por la mitad de un sueldo mínimo.

Todos los trabajadores tienen derechos, los trabajadores inmigrantes también los tienen, pero no basta con declararlo, es necesario que el inmigrante se organice y participe para hacer valer y exigir sus derechos junto al resto de los trabajadores locales, como hermanos de clase y sin las divisiones que crean los empresarios que siempre van a ganar mientras nos mantengamos luchando separados.  

Trabajador inmigrante; si vives y trabajas acá también tienes derecho a participar en todas la instancias de la comuna donde habitas y,  sobre todo,  el deber de luchar por tus derechos.
 Andrés Roman
Socialismo Revolucionario 

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