miércoles, 11 de abril de 2012

LA GRAN MARCHA DE PETARE Y LA DERROTA DEL GOLPE CAPITALISTA DEL 11 DE ABRIL.



Por: Otto Van Der Velde Q.
 A diez años de la derrota infligida por las masas al golpe neo-fascistas del l l de abril y a más de nueve años de los sucesos del 2 de diciembre en PDVSA, conocido como “golpe petrolero” del 3 de diciembre, la poderosa insurrección de masas que marcó un nuevo paso adelante del movimiento obrero, las comunidades y los socialistas dentro del proceso revolucionario venezolano, en víspera además de los enfrentamientos de clase que se avecinan a estimulados por la profunda crisis histórica del capitalismo y la coyuntura electoral del 8 de octubre y diciembre, volvamos un poco la vista hacia atrás en busca de experiencias válidas para el futuro inmediato.

En los días previos al l1 de abril el partido revolucionario de los trabajadores había tomado algunas previsiones en vista de las informaciones recibidas. Ocurridos los sangrientos hechos del 11 de abril protagonizada por la derecha y sus aliados imperialistas, se reúne el Secretariado del Partido el día l2, revisa el nuevo escenario político y ante la peligrosa situación creada por el reaccionario golpe de abril, traza la línea de pasar a la actividad clandestina.

En dirección de esa tarea, el organismo hace los enlaces necesarios con la Dirección Nacional y las direcciones regionales de Caracas, Miranda, Aragua, Portuguesa, Bolívar y Anzoátegui, establece contactos con otros equipos políticos del interior, busca el enlace de aliados y activistas comunales. La organización prepara su pase a la movilización clandestina.

A las primeras horas del día l3, el Secretariado del Partido hace un nuevo diagnostico de la situación a raíz del desastroso y estúpido discurso del dirigente fedecamarista Carmona Estanga y las contradicciones interna de los golpistas. Se constata entonces un brusco cambio de la correlación de fuerzas, que aumenta segundo a segundo con la presión popular desde los barrios del Valle, Petare y algunas otras parroquias caraqueñas. Se movilizan las masas y los círculos del partido en Maracay y Portuguesa.

De inmediato nos comunicamos con la concentración organizada en la Redoma de Petare por el equipo mirandino del camarada Lenin M, Malet y los cuadros revolucionario del Partido en la región Caracas. Entre otros se concentran los camaradas Carlos Mirabal, Manuel Ureña, William, Iván, María, Néstor, Carlos, Vilma, Luis, Deyanira, Marilú, Vilma, Carlos, Carmen y el suscrito.

A las l0 am, unas l000 personas entre activistas políticos, obreros y comunidades nos habíamos ya concentrado en el sitio, los alrededores de La Redoma de Petare. Se presenta allí una polemica con un pequeño grupo de activistas del PPT que proponían dirigir la concentración a la toma del canal 8, pero la jefatura de la marcha, la base del MVR y los camaradas del PRT en su seno, deciden el destino de ella: Miraflores, para reforzar las acciones y derrotar la parte central del cruento golpe cívico militar organizado por la “Coordinadora Democrática”, cuyo filo represivo apuntaba desde el primer momento no solo contra el Presidente y unos cuantos funcionarios gubernamentales, sino ferozmente contra los socialistas, los camaradas cubanos y las corrientes mas activos del proceso revolucionario en las comunidades y sindicatos. Era imprescindible pues, cortarle el paso a la Coordinadora Democrática, a la Embajada Norteamericana y la banca española, que movían los hilos del golpe de Fedecámaras-Venencham y sus aliados de Primero Justicia y el Episcopado. Hacerlos antes que estos consolidaran el “push” cívico militar, provocando el anunciado baño de sangre.

1l y media del dia 13 de abril. Se pone en marcha el piquete de la columna a la que espera el peligroso recorrido de atravesar Caracas con un golpetazo militar de derecha en pleno desarrollo, salpicado de centenas de allanamientos y a asesinatos a sangre fría. El terror de la derecha en acción.Sin duda una situación incierta. En el transcurso de los sucesos del dia 11 y 12, llama la atención la ausencia de orientación, información e incluso de presencia y dirección de calle de la mayoría de los altos jefes del gobierno, del MVR y la coalición de los partidos de gobierno. No poco de ellos entre otros Luis Miquelena, Alfredo Peña y su gente ya “habían saltado la talanquera”, igualmente que una cantidad de oficiales del alto mando y del Estado Mayor de la Defensa. Los primeros son inmediatamente remplazados por dirigentes comunales y obreros; los segundos por soldados y algunos oficiales medios que se suman al movimiento de masas.

En primera fila de la columna de Petare, los socialistas convocan a la lucha y la ofensiva de calle. A su paso en ellargo recorrido, la propia marcha y la agitación popular atraen como imán a miles de personas, que bajande cerros y barriadas dispuestas a todo. Se levanta entonces un verdadero rio humano, que viene de Maca, Campo Rico, La línea, Carpintero, la bombilla, Recreo, Chapellín, de Quebrada el Carmen, Santa Rosa y Sarría. Las masas engrosan la columna.
A la altura de Chacao la movilización se topa con la Metropolitana y las apertrechadas policías de los golpistas Leopoldo López, Julio Borge y Capriles Radonski, que armada hasta los dientes (incluyendo una bazooka anti-tanque) y en línea de combate, cierran el paso a la crecida masa humana.

Se abre un momento de intensa tensión entre los manifestantes y las fuerzas represivas del golpe. La jefatura de la marcha-que en ese momento ya sumaba decenas de miles de manifestantes- da la orden de avanzar y romper el cerco de la feroz policía golpista. Antes la firme decisión popular la fuerza represiva se amedrenta y echa a un lado, soportando entonces los insultos y desafíos del pueblo enardecido que ya a nada temía.
No menos de 25 mil marchistas llegaron alrededor de las 2 pm, a Miraflores. La situación en Maracay era similar a Caracas, según los informes telefónicos de los camaradas Alexander, Manuel, Aldo y Ángel, desde algunos cuarteles que ya habían sido ocupados por la insurrección popular y los soldados patriotas. El resto es historia conocida: la coalición golpista de derecha es fulminado in situ por la insurrección política de masas.

A una década de aquellos apasionantes sucesos de abril y a la expectativa de nuevos sucesos en el 2012, es conveniente anotar algunas experiencias que seguramente nos resultaran de gran utilidad ahora:

(1)Una vez más quedó demostrado que pueblo situmba y repone gobiernos. Que este proceso –incluso la propia vida del presidente Chávez- se salvó en primer lugar gracias a la valentía y decisión del pueblo venezolano, que pasó por encima no solo de la derecha terrorista y sus esbirros, sino también de los vacilantes, fanfarrones y traidores civiles o militares enchufados en el propio proceso, que traicionaron o dejaron el pelero antes que sonaran los primeros tiros.

(2) Que las masas insurreccionadas aceleran minuto a minuto la descomposición de las fuerzas enemigas, toman conciencia y preparan las suyas para llevar hasta el final la lucha política, disponiendo todas sus reservas de combate. Los sectores populares, a pesar de las vacilaciones de importantes jefes civiles y militares del chavismo en ese momento, se movilizaron para el enfrentamiento, lo cual precipitó la fractura cívico-militar del golpe, animando la posición asumida por un sector de militares patriotas, especialmente de soldados y clases que en asambleas de base desconocieron a sus mandos golpistas y vacilantes e hicieron armas al lado del pueblo, negándole apoyo al golpe de Estado capitalista organizado por Fedecámaras, el imperialismo norteamericano y el Opus Dei español.

(3)Que en efecto, las condiciones insurreccionales maduran en cuestión de horas, pero se hace indispensable la línea orgánica de mando partidista y las vanguardias de masas; igualmente una estrategia firme para llevar a cabo el programa revolucionario concreto, acertado y claro, capaz de concentrar la insurrección popular en sus objetivos centrales, lanzando la insurrección al poder político. Lo cual objetivamente (más no subjetivamente) estuvo muy cerca el l3 de abril, quedando inconcluso el importante levantamiento precisamente por la ausencia de los factores mencionados arriba. De hecho, las jornadas de abril-diciembre revelaron como falsa e interesada la propaganda del liberalismo burgués y de algunos patriotas, que para minimizar la actividad proletaria y socialista, se dedicaron al culto del espontaneismo de masas, de los militares etc., tratando de minimizar el protagonismo del pueblo y los revolucionarios.

La posibilidad de una insurrección popular victoriosa. He aquí otra gran lección de la lucha de clases en Venezuela con antecedentes en las jornadas del 58 y el 89. Lección útil también para aquellos revolucionarios que anteponen el dogmatismo, el sectarismo, el espíritu de grupo, el empirismo aventurero y un sin fin de prejuicios, a las tareas de unificar el programa político de lucha con otras fuerzas, bloqueando el frente revolucionario amplio y el crecimiento del partido proletario unificado.

(4) Las jornadas del l3 de abril y del 2 de diciembre del 2003 establecieron una profunda diferencia con los sucesos populares de febrero del 89 en cuanto a una mayor madurez política del pueblo, un menor sentido espontáneo de lucha y el papel políticamente mas activo, jugado por las organizaciones revolucionarias y comunales, lo que permitió concentrar los objetivos cívico-militares de la respuesta popular.

(5) Estos hechos también demostraron que la fuerza motriz de nuestro proceso revolucionario es la clase obrera y el poder popular organizado de base.

Los suceso de abril y de diciembre, que contaron -sobretodo estos últimos- con el activismo de la clase obrera en función de las comunidades organizadas y de los grupos de soldados patriotas sumados a la ofensiva popular- indican que las verdaderas reservas del antiimperialismo y del socialismo en Venezuela están en las clases y estamentos explotados, no en la alharaca del oportunismo electoral, de la burocracia y el nacionalismo sólo de palabras. Tampoco están dichas reservas en los conciliadores y gente acobardada ante las circunstancias de la lucha de clases (6)Finalmente quedó muy claro que las fuerzas populares deben comenzar aceleradamente un plan miliciano de organización y preparación político-militar en todos los terrenos y bajo su propia dirección, porque el capital imperialista y la oligarquía local no duermen, aprovechan la insólita impunidad existente, la falta de autoridad contra los enemigos del proceso e incluso la complicidad de unos cuantos infiltrados, para volver a la carga. Pero así mismo porque este proceso no se desenlazará favorable al pueblo, con reformas capitalistas sino con medidas antiimperialistas y socialistas tanto en el discurso como en los hechos.
UNETE LUCHA VENCEREMOS
Partido Revolucionario del Trabajo (PRT)

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