La represión de activistas de izquierda se intensifica en China
Reporteros del CIT
La creciente represión de estado en China, que está aumentando sobre los
activistas y críticos de izquierda, se ha subrayado con el caso de Zhang
Shujie, de 24 años, un simpatizante del Comité por una Internacional de
los Trabajadores (CIT).
"Socialista": revista bi-mensual publicado por el CIT en China
En febrero de 2011, Zhang se convirtió en uno más de las incontables
víctimas de la ola de represión en China, derivada del miedo de la
dictadura de Pekín de una revuelta después de la caída del dictador
Mubarak en Egipto y la explosión de luchas revolucionarias en el mundo
árabe. Las dificultades de los activistas de izquierda en China, que
cada vez más son el objetivo del régimen, casi nunca aparecen en los
medios capitalistas, que prefieren concentrarse en los casos que
involucran a los disidentes liberales y pro-occidentales, cuyas ideas
son más de su agrado.
Cómo funciona la represión de estado
Zhang fue convocado a una reunión con agentes de seguridad del estado en
la ciudad de Chongquing el 24 de febrero de 2011. Este fue el comienzo
de medidas de represión a gran escala y preventivas para hacer
desaparecer cualquier discusión sobre una “Revolución de los Jazmines”
inspirado por los acontecimientos en Oriente Medio y el Norte de África.
No se permitió a Zhang contactar con un abogado o informar a su familia.
Los agentes de seguridad dijeron que “sabían todo” sobre sus actividades
y que podría ser detenido indefinidamente, es decir, “desaparecido”, a
no ser que les diera información sobre todos a los que había conocido o
con los que había estado en contacto, “confesó” sus vínculos con el CIT,
y estuvo de acuerdo en “cooperar” con las fuerzas de seguridad. Estos
métodos son típicos de las fuerzas de seguridad del estado en China.
Cuando Zhang fue detenido por primera vez para interrogarlo, estuvo
retenido durante 28 horas durante las cuales fue obligado a permanecer
de pie, privado de sus gafas, y se le negó la comida durante varias
horas. A pesar de que no se le acusó formalmente con ningún cargo,
requisaron su ordenador, su teléfono móvil y sus documentos bancarios
para ser investigados. Se le advirtió que podría enfrentarse a años de
prisión por “contactar con organizaciones ilegales” y por “crímenes
relacionados con la seguridad del estado”. Se le dijo que podría evitar
ese destino si “cooperaba” con las fuerzas de seguridad. Sin
alternativa, Zhang aceptó sus demandas. Sin el conocimiento de la
policía y contra sus instrucciones explícitas, contactó con miembros del
CIT para buscar consejo y ayuda.
Los meses siguientes, los oficiales de la seguridad del estado leyeron
la correspondencia entre Zhang y sus camaradas, y le indicaban como
contestar. Le apremiaron a acudir a reuniones en Hong Kong, pagando
ellos los costes. Le dieron instrucciones claras para fotografiar a los
participantes en reuniones y otras actividades con su teléfono móvil, y
recoger información personal. Mientras el foco principal de sus
investigaciones era el grupo vinculado al CIT, Acción Socialista, y los
simpatizantes del CIT en China, el departamento de seguridad de
Chongqing también interrogó a Zhang sobre los lazos de este grupo con
otras fuerzas radicales como la Liga de Socialdemócratas (LSD) y el
legislador Leung Kwok-hung. Querían saber si era posible un vínculo
entre el CIT y Leung, a quien Zhang ha conocido durante sus visitas
anteriores a Hong Kong. LSD es un grupo radical prodemocrático que no
está conectado con el CIT.
Como entidad legal y jurídica separada, la policía y los tribunales de
China no tienen mandato judicial dentro de Hong Kong. Según la “Ley
Básica” (mini-constitución) de Hong Kong, los derechos de sus ciudadanos
a asociación política están legalmente protegidos y las autoridades del
estado chino no tienen poderes formales para interferir o monitorizar
estas actividades.
Esto significa que la rama de Chongqing de la seguridad del estado a
ordenado a Zhang, bajo amenaza de arresto, involucrarse en actividades
“anticonstitucionales” en Hong Kong. Estos oficiales de seguridad
posteriormente pagaron las visitas de Zhang a Hong Kong para acudir a la
reunión del CIT de octubre de 2011, dándole instrucciones para recoger
información de los activistas políticos en la ciudad – incluyendo
miembros electos de la Asamblea Legislativa de Hong Kong.
Zhang no tenía intención de llevar a cabo el trabajo sucio del régimen e
hizo planes con los camaradas y simpatizantes del CIT para abandonar
China aprovechando su visita a Hong Kong.
Este caso muestra los métodos ilegales y brutales de la dictadura china
a pesar de sus esfuerzos de proyectar una imagen más sofisticada. Los
gobiernos extranjeros y las empresas multinacionales cuyos intereses le
son más cercanos han evitado en gran medida cualquier crítica a los
abusos de los derechos humanos y la autoridad cada vez más represiva del
régimen chino. Aquellos que se han atrevido a desafiar el sistema
represivo y pagaron por ello merecen el apoyo y la solidaridad de todas
las fuerzas de izquierda y democráticas.
La “escalofriante” represión de 2011
China está hoy sufriendo la más grave represión desde hace más de una
década, un proceso que Amnistía Internacional ha descrito como
“escalofriante”. La policía ha acorralado y hecho “desaparecer” a
cientos de escritores, abogados y activistas. La concentración en
individuos de perfil alto como el artista Ai Weiwei y el abogado
activista Gao Zhisheng han sido usados para advertir y subrayar a otros
que nadie es intocable. El foco en prominentes abogados activistas,
aquellos que han defendido a otras víctimas de represión, ha sido un
gran golpe contra cualquier ilusión de que emerja un sistema legal
independiente en China.
En los últimos días de 2011, varios veredictos judiciales disiparon
cualquier sugerencia de moderación de la represión. El escritor afincado
en Sichuan, Chen Wei, fue sentenciado a nueve años de prisión por
‘escritura subversiva’, y Chen Xi, de Guizhou, fue condenado a 10 años,
también por “incitar a la subversión” en juicios que se celebraron
alrededor del día de Navidad. Otra disidente prominente, Ni Yulan, está
actualmente en juicio en Beijing por “causar disturbios” debido a su rol
en defensa de las víctimas de tomas de tierras y podría enfrentarse a
una sentencia draconiana.
El año pasado, el presupuesto de seguridad interna de China se infló
hasta los 624.000 millones de yuanes (95.000 millones de dólares), mayor
que su presupuesto militar. La influencia de los que proponen una línea
dura de represión dentro del régimen se ha fortalecido. Con una
sucesión de liderazgo y gubernamental crucial planeada para 2012, y en
medio de severos desafíos económicos que podrían desencadenar disturbios
sociales, el régimen actual ha dado efectivamente carta blanca a las
fuerzas de seguridad para escribir sus propias reglas para doblegar
potenciales voces de oposición.
Las fuerzas de seguridad usan desapariciones forzosas, detenciones
secretas y otras medidas ‘extrajudiciales’, cambiando de manera efectiva
los parámetros de los ya estrechos derechos legales de expresión en
China. “Estos actos se llevan a cabo cada vez de manera más patente, y
los oficiales incluso abandonan la pretensión de estar obedeciendo la
ley”, remarcó Amnistía Internacional en su informe de junio de 2011.
Controles de internet nuevos y más intrusivos, planes para crear la
mayor base de datos de seguridad del mundo para fomentar los controles
sociales, y nuevas y duras restricciones de las webs de micro-blogs
‘weibo’, que se ha convertido en una forma popular de mostrar los abusos
oficiales e informar sobre las protestas masivas, son todos parte de un
patrón de controles cada vez más autoritarios.
Represión contra ‘chinaworker.info’
Los últimos años han visto un alza marcada en el ala izquierda e ideas
anticapitalistas en China, similar a otros procesos internacionales,
donde un número creciente de jóvenes especialmente están rechazando el
sistema de mercado capitalista a la luz de la crisis financiera global y
de la creciente desigualdad. Previamente, el régimen chino no prestó
tanta atención a los críticos de izquierda, y creían que las influencias
liberales y ‘pro-occidentales’ representaban la mayor amenaza política.
Esto empezó a cambiar decisivamente alrededor de 2008, y la
monitorización por parte de la seguridad del estado y los ataques a los
grupos e individuos de izquierda se han incrementado significativamente.
Maoístas, miembros de la ‘nueva izquierda’, trotskistas y otros que
defienden los derechos de los trabajadores, especialmente aquellos que
argumentan la necesidad de organizaciones independientes de los
trabajadores, han sido detenidos, y en varios casos llevados a juicio
por ‘incitar a la subversión’, ‘violar al orden social’, y cargos
similares. Varios de estos casos han aparecido en chinaworker.info.
La actividad política de Zhang Shujie, y de otros simpatizantes del CIT
en China, es de naturaleza literaria. Él ha escrito y traducido
artículos para la página web chinaworker.info
y para la revista ‘Socialist’ (la revista ha circulado como revista
online alternativa dentro de China con la ayuda de muchas personas
valientes).
Chinaworker.info, que fue creada por los miembros del CIT en 2004, ha
encendido la ira de la dictadura china. La página web y los
simpatizantes del CIT han organizado acciones de solidaridad en varios
países en apoyo de trabajadores en huelga contra las condiciones de
explotación. También han organizado protestas para publicitar casos de
activistas detenidos. En China, los simpatizantes del CIT trabajan en
red con activistas sindicales, defensores de los derechos de
trabajadores migrantes, activistas LGBT y otros cuyas creencias y
actividad política les obliga a cruzar la línea de la ‘legalidad’ en
China.
Varios estudiantes y trabajadores jóvenes con vínculos a chinaworker.info
han sido detenidos durante los últimos tres años, en circunstancias
similares al caso de Zhang Shujie. En 2009, un libro publicado por chinaworker.info
en Hong Kong sobre el veinte aniversario de la masacre de 1989 en Pekín
(“Tiananmen – siete semanas que sacudieron el mundo”, ISBN
978-91-633-4709-2) fue prohibido en China. Este libro fue clasificado
por el gobierno como uno de los cinco libros más ‘ilegales
políticamente’ del año, junto con “Prisionero del Estado”, las memorias
del anterior líder del Partido Comunista Zhao Ziyang. Los gobiernos
locales y los oficiales de correos recibieron instrucciones para cazar
copias del libro. Zhang Shujie, escribiendo anónimamente, fue uno de los
que contribuyeron a su escritura.
En octubre de 2009, no se permitió entrar en China al miembro del CIT
Laurence Coates, uno de los fundadores de chinaworker.info
y otro de los autores del libro prohibido “Tiananmen – siete semanas que
sacudieron el mundo”. Oficiales chinos lo acusaron de ser una “amenaza
potencial a la seguridad nacional”.
Ninguna represión podrá salvar al régimen totalitario una vez que la
gente pierda el miedo, un proceso que ya está produciéndose en China.
Con la economía tambaleándose hacia la crisis, una burbuja inmobiliaria
a punto de estallar y niveles sin precedentes de deuda, la mal llamada
dictadura ‘comunista’ tiene muchas razones para temer el futuro. La
vigilancia intensificada y los ataques a los críticos de izquierda –
incluyendo a los simpatizantes del CIT – muestran el poder potencial de
las ideas genuinamente socialistas en China. Estas ideas pueden
resumirse en derechos democráticos completos e inmediatos, el final del
poder del partido único, elecciones libres a una asamblea constituyente
revolucionaria y un gobierno de los trabajadores y los campesinos
pobres, un gran incremento del salario base y una jornada máxima de ocho
horas al día, educación y sistema de salud gratuitos y públicos, y
propiedad pública democrática de las mayores compañías y bancos.
El caso de Zhang Shujie y de miles como él subraya la necesidad de
aumentar la lucha contra la represión de estado en China, para demandar
la liberación de todos los prisioneros políticos y un final del
terrorismo policial. Para este fin, el CIT está preparando el
lanzamiento de una gran campaña en apoyo de las víctimas de la
persecución en China, y especialmente de los socialistas como Zhang.
Esta campaña incluirá acciones de solidaridad, llamamientos para
donativos, y protestas contra la represión del estado chino.
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