sábado, 11 de julio de 2009

Los hechos desmienten los vaticinios de una pronta recuperación económica.

Patricio Guzmán

Socialismo Revolucionario,

Comité por una Internacional de Trabajadores en Chile.

A pesar de las promesas recurrentes de una cercana recuperación y salida de la recesión mundial, los porfiados hechos desmienten tales vaticinios. Lo más probable es que a partir de este segundo semestre de 2009, en el que hemos entrado, las consecuencias sociales de la recesión capitalista se hagan más palpables con el aumento del desempleo y la contracción del poder adquisitivo de la población.

En Chile las cifras oficiales, de ordinario bastante maquilladas, reconocen que la desocupación pasó los dos dígitos, y peor aún que se espera que durante los meses de invierno continúe incrementándose. El masivo endeudamiento, que en las décadas pasadas, abrió posibilidades de acceder a mayor consumo a las familias trabajadores y de clase media independiente. De acuerdo con el informe de Estabilidad Financiera del Banco Central, en el primer trimestre de 2009, el débito total de las familias creció 5% real anual, cerca de 5,5 puntos porcentuales menos que el promedio de 2008. Esto se debe a la una menor tasa de expansión tanto de los montos como del número de créditos otorgados, tanto de la banca como de las grandes cadenas de multitiendas.

En un Informe de la ONU se examina el estado del planeta en relación con el grado de cumplimiento de los Objetivos del Milenio 2000, por parte de los países comprometidos.

En la principal economía del mundo, al tiempo que los grandes medios de comunicación han venido informando sobre supuestos ‘brotes verdes’, el gobierno estadounidense informó que en junio se volvió a acelerar el ritmo de la pérdida de puestos de trabajo, y el índice oficial de desocupación llegó al 9.5 por ciento. De acuerdo con el Departamento del Trabajo, en mayo se perdieron 322.000 empleos, y en junio desaparecieron 467.000, lo que está muy por encima de los 350.000 puestos de trabajo perdidos que esperaban la mayoría de los analistas.

En Europa Occidental la tendencia es similar, el paro forzoso no deja de aumentar y ya se sitúa alrededor del 10%. Según Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, en mayo había 21,462 millones de desempleados (5,111 millones más que un año antes), el número de desocupados en los 16 países de la Eurozona, según la oficina de estadísticas, aumentó en 396.000 personas hasta alcanzar los 14,5 millones, la mayor en 10 años. Los países más afectados son España, con una tasa de paro alrededor del 18%, seguida de Letonia y Lituania con cerca del 17%.

En el mundo en general, la situación que ya era muy mala antes del inicio de la crisis global, ahora es calamitosa. Un informe de la ONU reportó que en el mundo más de 1.000 millones de personas viven en la pobreza extrema (aproximadamente la sexta parte de la población), 11 millones de niños mueren al año por enfermedades que se pueden prevenir, medio millón de mujeres fallecen en el parto, casi 1.000 millones de personas no disponen de vivienda digna, 115 millones de niños están sin escolarizar mientras más de 10.000 especies animales sobreviven amenazadas.

El medioambiente bajo ataque privatizador

Esto último remite al aspecto medioambiental, en general descuidado por las autoridades, que en su frenesí por responder a la recesión, que en cifras se traduce en un crecimiento negativo del PIB, muestran una tendencia a representar las presiones más expoliadores del capital, así se han sucedido en diversas partes del planeta modificaciones a las legislaciones que ponían límites a la depredación en los últimos reductos naturales protegidos, al menos teóricamente.

A principios de 2007, el gobierno norteamericano, todavía con Bush como presidente, levantó la moratoria para perforar pozos en la Bahía Bristol en Alaska, también levantó una moratoria que pesaba sobre parte del Golfo de México, y anuncio medidas similares para otras zonas de Alaska.

Brasil acaba de aprobar la privatización de 67,4 millones de hectáreas de selva amazónica. La ley, sancionada por el Congreso del gobierno del presidente Lula da Silva, permite regularizar la tenencia de tierras fiscales a los grandes latifundistas que son sus actuales ocupantes ilegales, y que han destruido enormes extensiones de selva para introducir el cultivo de la soja y la cría de ganado. La medida causará una agravación de la deforestación en la Amazonía[1].

En Perú, el gobierno de Alan García, en el contexto del Tratado de Libre Comercio con EE.UU. promovió leyes para privatizar la Amazonía. Estas motivaron masivas protestas de los habitantes indígenas de la región, lo que finalmente dio lugar a la masacre de Bagua. La extensión de as protestas a todo el país tras conocerse la matanza, han obligado al Congreso a derogar la nueva legislación, por lo que la embajada norteamericana ha protestado señalando que sería una violación del TLC.

En la misma lógica, la banca privada en Chile está presionando para que se legisle de tal manera que las concesiones marítimas para acuicultura, en la que se cría el salmón atlántico, puedan ser hipotecadas y enajenadas como garantías para nuevos créditos de salvataje a la industria.[2] – una industria ahora al borde de la quiebra por manejo sanitario irresponsable

Son numerosos los científicos que alarmados han alertado sobre consecuencias catastróficas sobre la vida del planeta que significaría destruir las últimos zonas que permiten el reciclaje del medioambiente. La Amazonía por ejemplo es responsable de la producción del 10% del oxigeno en el planeta, y permite reciclar una parte de los gases invernadero responsables del calentamiento global. Al revés la destrucción de los hielos polares liberaría grandes cantidades de gas metano almacenado bajo hielo, y el aumento de las aguas afectaría las tierras bajas (que concentran una gran parte de la población humana), y cambiaría la salinidad de los océanos. Esto último provocaría cambios en las corrientes marinas, como la corriente del Golfo, arrojando a los países más industrializados del norte en una era glacial, y así se puede seguir enumerando una modificación cataclísmica de nuestro planeta.

Es hora de entender que la maximización del lucro privado – motor del capitalismo – ya no puede ser la meta que guíe nuestras sociedades, si no comenzamos pronto un cambio de civilización corremos el riesgo de destruir el planeta que nos acoge como lugar apto para la vida civilizada.

La banca que opera en Chile y la crisis de la industria salmonera

Tras largas negociaciones, a último minuto, se ha anunciado que la principal empresa salmonera, AquaChile, no ha llegado a acuerdo con los principales bancos acreedores, y se ve en la obligación de presentar un convenio judicial preventivo, `para salvarse de la quiebra culposa’.

En declaraciones al diario El Mercurio, a Víctor Hugo Puchi, presidente y socio controlador de AquaChile, el empresario sostiene:
"Hemos visto a una banca tratando de sacar partido de una industria que está débil"

(…) Pasamos del ‘triple A', en jerga financiera, en donde uno aparece como un empresario visionario y de clase mundial, a caer en menos de un año a la sala de tortura en la banca".

La banca en Chile, se puede ufanar de su tremendo éxito económico. En medio de la recesión global y nacional, tiene resultados espectaculares, sin embargo no todo es cielo despejado.

Recientemente la clasificadora de riesgo clasificadora de riesgo Moody’s rebajo la calificación de varios bancos chilenos, debido a su entorno externo negativo de la economía del país. Uno de los problemas inmediatos que enfrentan los bancos es el de la industria de acuicultura salmonera. Son varios los bancos con una exposición importante a grandes industrias salmoneras al borde de la quiebra[3].

De acuerdo con el diario empresarial Estrategia, la decisión del Banco Bice de ejecutar un pagaré por US$6 millones adeudado por AquaChile hace unos diez días, puso presión al proceso de la mayor salmonera de capitales chilenos, porque el Código de Comercio establece quince días para que un deudor que haya cesado en el pago de una obligación mercantil solicite su propia quiebra o presente un convenio judicial preventivo. De no hacerlo, corre el riego de que si finalmente es decretada la quiebra, lo sea en términos culposos.

Las deudas de toda la industria superan los US$ 1.600 millones de dólares. Los bancos que tienen mayor exposición en el sector son BBVA y BCI.

Los bancos han estado presionando al gobierno y al congreso para que se apruebe una nueva ley, a la medida, para refinanciar los pasivos de la industria. La nueva ley implicaría por primera vez la privatización legal de las aguas territoriales chilenas que pasarían al control de compañías, o bancos, en su mayoría de capitales extranjeros.



[1] Brasil y la privatización del Amazonas

Por: Ariel Palazzesi . Sábado, 27 de junio de 2009

[2] La industria salmonera está al borde de la quiebra debido a la crisis sanitaria producida por patógenos que se han tornado resistentes a los antibióticos, debido al uso irresponsable de estos medicamentos, a la falta de condiciones de aislamiento mínimas entre instalación e instalación, entre otras causas. Es una industria que ha provocado graves daños medioambientales a otras explotaciones pesqueras (se la culpa por ejemplo de la proliferación de ‘marea roja’ tóxica), y que bate record de mortalidad laboral, practicas anti sindicales y violaciones de derechos laborales.

[3] Resumen de las deudas con los bancos de las principales empresas salmoneras en Chile.

Invertec Pesquera Mar de Chiloé
(Cifras al 31 de Marzo)
-Deuda Total con la Banca: US$126,5 millones.
-Principales Acreedores: Rabobank US$25,2 millones.
BCI US$17,6 millones.
CorpbancaUS$17,0 millones
The Royal BankUS$ 15 mills.

Multiexport
(Cifras al 31 de Marzo)
-Deuda Total con la Banca: US$187,6 millones.
-Principales Acreedores: Banco de Chile US$66,3 millones.
Rabobank US$28,6 millones.
BCI US$20,3 millones
DNB NorBank US$15,0 millones.

AquaChile
(Cifras a diciembre 2007 –último balance público)
-Deuda Total con la Banca: US$360 millones - US$380 millones.
-Principales Acreedores: BBVA US$110,5 millones.
BCI US$70 millones.
Rabobank US$65 millones
Banco de Chile US$16,5 millones.

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