miércoles, 16 de diciembre de 2009

Venezuela

Una nueva fase y mayores peligros

¿Cómo seguir adelante?

Socialismo Revolucionario Venezuela, CIT

Hugo Chávez

Hugo Chávez

La llegada al poder de Hugo Chávez en 1998 representó un importante cambio en la situación mundial. Éste era el primer gobierno en llegar al poder que no abrazaba las ideas despiadadas del neo-liberalismo que habían dominado cada gobierno y clase dirigente durante los 1980 y 90. La llegada al poder de Chávez tuvo, por lo tanto, un importante carácter positivo. El régimen de Chávez realizó una serie de reformas populares, especialmente en sanidad y educación, que el CIT y los trabajadores de Venezuela apoyaron con entusiasmo.

Las políticas radicalmente populistas de Chávez pronto elevaron la cólera del imperialismo norteamericano y de la clase dominante venezolana que intentó derrocarlo. La lucha en Venezuela ha pasado por diferentes fases, y diferentes situaciones.

Ahora, ha entrado en una nueva fase que ha resultado ser crítica. Inicialmente, Chávez hablaba solamente de la “Revolución Bolivariana” y se introdujeron una serie de importantes reformas. Las llamadas “Misiones” en el campo de la sanidad (Barrio Adentro) y educación (Misión Robinson) fueron especialmente populares. Se alfabetizó a un millón de venezolanos, y millones tuvieron acceso a un médico por primera vez. Tres millones accedieron a colegios de primaria y secundaria. Más de dos millones de hectáreas se distribuyeron a las cooperativas agrarias desde que Chávez llegó al poder en 1998. Estas reformas y otros aspectos de su programa rápidamente le llevaron al enfrentamiento con los oligarcas que habían estado anteriormente en el poder y provocaron la ira de los Estados Unidos.

Al golpe de Estado fallido de 2002, y al “bloqueo” de la patronal en 2002-2003, le siguieron una serie de actos de sabotaje, que provocaron escasez de mercancías y desafíos electorales. Éstos fueron bloqueados por un movimiento de base masivo y espontáneo. La derrota de estos intentos contrarrevolucionarios supuso una importante victoria.

En 2005, espoleado por estos acontecimientos y por la presión de las masas pobres y de los trabajadores, Chávez dio un paso adelante y por primera vez declaró que el objetivo de la Revolución Bolivariana era el de construir el “Socialismo del siglo XXI”.

Esto puso de nuevo la cuestión del socialismo en la agenda política, por primera vez desde la caída del muro de Berlín, y tuvo, por lo tanto, un carácter positivo.

Sin embargo, una cosa es hablar de socialismo y otra es entender cuáles son los programas y métodos necesarios para alcanzarlo. Los marxistas también tienen la responsabilidad de señalar y discutir las debilidades, deficiencias y peligros que se presentan en cualquier movimiento y que pueden actuar como un obstáculo para derrotar al capitalismo. Es necesario ayudar a los trabajadores y a los socialistas a buscar el camino correcto para avanzar en la lucha y llevar a cabo una revolución socialista. De esta manera, se puede construir un verdadero socialismo con un sistema de auténtica democracia de los trabajadores a través de las experiencias históricas del movimiento obrero internacional. Nosotros también invitamos a los trabajadores venezolanos para que nos muestren sus comentarios y críticas sobre las luchas obreras en otros países.

El CIT ha celebrado los pasos positivos que se han dado en Venezuela. Pero también hemos advertido de los peligros venidos de la contrarrevolución y reacción que está enfrentando el movimiento debido a las deficiencias de programa, método y organización de la clase obrera. A diferencia de otros en la izquierda, hemos evitado caer en la trampa del oportunismo – y actuar como “cheerleaders” y consejeros de Chávez – o, por el contrario, de atacar a Chávez de una manera personal y sectaria.

La amenaza de la contrarrevolución permanece porque el capitalismo, desafortunadamente, no ha sido derrotado y reemplazado por una organización socialista y democrática de la producción, basada en el establecimiento de una democracia de los trabajadores y campesinos. Ahora, una nueva y crítica fase se ha abierto en Venezuela que presenta nuevos peligros en la lucha por el socialismo.

El no haber derrotado el capitalismo, está dando lugar a una serie de ataques contra los programas de reforma y contra la clase obrera. La nueva élite acaudalada, que se ha creado sobre las espaldas del movimiento y un aparato burocrático siempre en crecimiento y plagado de corrupción, está cada vez más cercana a un enfrentamiento contra la clase obrera y contra la lucha por la revolución. Usando una “retórica socialista”, la burocracia y esta nueva élite emergente están adoptando, cada vez más, medidas de represión contra la clase obrera y contra aquellos que se enfrentan o que critican el régimen.

El CIT ha comentado en muchas ocasiones que una de las debilidades más graves de la situación en Venezuela es la falta de una organización consciente e independiente de la clase obrera, que sea capaz de ponerse a sí misma a la cabeza de la lucha por una revolución socialista. El movimiento bolivariano se ha organizado de arriba abajo, sin un control consciente por parte de la clase obrera. Como resultado, métodos burocráticos, administrativos y ahora, desafortunadamente, cada vez más represivos son utilizados contra la clase trabajadora o contra aquellos que cuestionan o desafían el régimen desde la izquierda.

Estos dos elementos – el predominio del capitalismo y los métodos burocráticos represivos – se han fortalecido recientemente. El proceso revolucionario que se desarrolló especialmente después de la intentona golpista y del bloqueo de 2002-2003 se han detenido ante esta coyuntura. Si un proceso revolucionario no avanza y se desarrolla, puede finalmente empezar a corroerse e incluso pudrirse.

Desafortunadamente, esta amenaza está empezando a crecer en Venezuela. Como consecuencia, el apoyo a Chávez está siendo minado. Incluso la idea de socialismo está empezando a desacreditarse en parte de la sociedad debido a la incapacidad de llevar la revolución hacia adelante. Éste es un cambio cualitativo que alienta la amenaza de una contrarrevolución. Una contrarrevolución, sin embargo, que en parte está siendo conducida desde dentro del proprio movimiento chavista.

La “boli-burguesía”

Éste incluye secciones de la antigua élite que se han reconvertido al chavismo, y que ahora se están enriqueciendo y obteniendo enormes beneficios del proceso. A esto hay que añadir a los “nuevos ricos” que están surgiendo. Hoy el término “boli-burguesía” es un lugar común en Venezuela. Está muy presente el mismo proceso que se dio en Sudáfrica, donde una parte del Congreso Nacional Africano se enriqueció después de la caída del apartheid. Se convirtieron en una nueva clase media-alta e incluso en parte de la clase capitalista. Este proceso, en el nombre del “socialismo”, está ya muy avanzado en Venezuela. Incluso existe tanto una organización de “empresas socialistas” – compañías que se llaman a sí mismas socialistas pero que operan como empresas capitalistas – como una organización a nivel nacional llamada la “Clase Media Socialista”.

Esta capa de la sociedad incluye a personas como Ricardo Fernández Barruesco, que comenzó en la industria alimenticia pero que ha diversificado sus negocios y ahora es el propietario del Banco Canarias, bolívar Banco y otros muchos. Hay también miembros de la nueva clase dirigente como Wilmer Ruperti. Hace sólo una década, él era simplemente otro “hombre de negocios”. Hoy, es un magnate multimillonario de la industria transportista. Hizo su fortuna durante el periodo del “bloqueo” de la patronal usando sus petroleros para romper la “huelga” y exportar petróleo para el gobierno. Desde entonces, ha sido largamente recompensado a través de lucrativos contratos con la compañía petrolera estatal PVDSA. Aunque parte de esta capa ha tratado de reconciliarse con Chávez, existen secciones de la vieja élite y de la derecha que continúan dispuestas a derrotarlo.

El ascenso de la “boli-burguesía” es una característica que probablemente continuará en el futuro cercano. Chávez, afrontando una crisis económica y un descenso de la producción industrial previsto en un 10,25% en el tercer cuarto de este año, ha apelado al sector privado para que le ayude a estimular la economía. Después de identificar 54 problemas que deben ser solucionados para la recuperación económica, pidió a los bancos privados – algunos de los más ricos en América Latina – que ayuden a estimular la economía mediante un aumento de los créditos a los sectores comerciales. (Últimas Noticias, 22/9/2009).

A pesar de que algunas de las “nacionalizaciones” llevadas a cabo por el gobierno han recibido una gran cantidad de publicidad internacional, en realidad muchas de ellas han terminado en empresas conjuntas, llamadas “empresas mixtas”. En general, el objetivo de las políticas económicas del gobierno de Chávez ha sido el de incrementar la intervención del estado, pero dejando una economía capitalista mixta – usando el término “socialismo”.

Impacto de la crisis

Al principio de la crisis económica mundial, Chávez negó que Venezuela pudiera ser afectada por ésta.

Sin embargo, este argumento no puede sostenerse ahora que la caída de los precios del petróleo ha comenzado a golpear la economía. La compañía petrolera estatal incrementó su deuda al nivel increíble de un 146% durante 2008. Se estima que PDVSA debe la enorme cantidad de 12.000 millones de dólares a sus contratistas. Esto está teniendo un gran impacto en la capacidad del gobierno para mantener las populares reformas de sus inicios.

La mayoría de las reformas y programas sociales fueron financiados por la PDVSA. El crecimiento de la deuda del PDVSA está obligando al gobierno a cortar estos programas sociales. El presupuesto para programas sociales descendió un 58% entre 2007 y 2008. Y se prevén más recortes en el gasto público para 2009. Teniendo en cuenta la inflación del 30% - la más alta de América Latina – los economistas consideran que el valor real del presupuesto anunciado para 2009 será un 30% más bajo que el de 2007.

Mala gestión e ineficacia burocrática

A estos recortes de deben sumar las devastadoras consecuencias de los métodos burocráticos, la corrupción y la ineficacia que últimamente han minado incluso las “misiones” – programas de reformas – más populares, como Barrio Adentro (sanidad), Misión Robinson (la campaña para erradicar el analfabetismo), los supermercados estatales (Mercal) y el control de los precios que el gobierno introdujo para los productos de primera necesidad.

Las clínicas gestionadas por Barrio Adentro, que fueron ampliamente aplaudidas en los barrios, están ahora más tiempo cerradas que abiertas y no funcionan correctamente. Las quejas de los médicos cubanos a su vuelta a La Habana sobre la crisis que existe en el sector sanitario llevaron a Fidel Castro a escribir a Chávez para advertirle de que el sistema de salud no estaba funcionando. Chávez proclamó que había recibido una carta de queja de Castro sobre los problemas de Barrio Adentro y que se debía hacer algo al respecto. Como si el propio Chávez no tuviera nada que ver con el problema. Sin embargo, ¿por qué fue necesaria una carta de Castro para alertar al gobierno venezolano de la crisis en su propio sistema sanitario?

Las populares reformas sanitarias, como otras muchas reformas en todos los sectores, acabaron obstruidas por una mezcla de burocracia, corrupción y la falta de una planificación general. La introducción de una planificación unificada del sector sanitario, llevada a cabo a través del control y gestión democrática de los trabajadores, podría haber sido un ejemplo de las medidas necesarias en el resto de la economía.

Desafortunadamente, el sector sanitario se está hundiendo en una crisis cada vez más profunda. La introducción de las nuevas clínicas, que dieron acceso a un médico a las capas más pobres de la población, fue acompañada por un estancamiento e incluso recortes en el sistema de salud ya existente. Fuera del sistema de clínicas de Barrio Adentro, hay que pagar una tarifa por cada consulta médica. La crisis del sistema sanitario está alcanzando ahora proporciones devastadoras.

Instalaciones básicas como cocinas y lavanderías en el mayor hospital de Caracas, El Algodonal, han sido cerradas o no han funcionado correctamente en los últimos años, y están causando infecciones e intoxicaciones. Si se pasea alrededor de este hospital, que fue una vez visitado por Che Guevara, se puede comprobar que hay trabajos de reparación que han estado paralizados durante más de un año. Entre 2007 y 2009, el gobierno aprobó un presupuesto de 2.000 millones de bolívares en reparaciones e infraestructura para el hospital. Aún así, dos años más tarde no hay un solo proyecto que se haya completado en más de un 30%. Esto ha afectado directamente el funcionamiento del hospital. El Algodonal solamente está funcionando a un 30% de su capacidad.

A pesar del gran número de médicos cubanos enviados a este país, aún existe un déficit de médicos a nivel nacional del 30%.

La ausencia de un auténtico sistema de control y gestión democrática, tiene como resultado que el cáncer de la corrupción y la burocracia está minando efectividad de los programas de reforma. Bajo el mando de Chávez, ha habido un crecimiento explosivo de la burocracia estatal. Tras la última reorganización del gobierno, Chávez cuenta con 6 vicepresidentes. El Estado emplea a más de 2 millones de personas de los 12 millones que forman la población activa. El número de administradores del estado ha crecido enormemente. El número de administradores trabajando para la compañía petrolera estatal PDVSA se ha incrementado en un 266% desde 2002. La nacionalizada compañía de electricidad emplea aproximadamente a 42.000 trabajadores, pero está separado en 200 departamentos de gestión diferentes.

Los proyectos de infraestructura que inicia el gobierno con mucha frecuencia no se completan como resultado de la mala gestión y la corrupción de la burocracia. En el centro de Caracas, una nueva línea para autobuses, que supuestamente se construyó para facilitar el paso rápido de los autobuses a través del congestionado centro de la ciudad, permanece incompleta y transitada por coches y motocicletas, como consecuencia de la corrupción y del hecho de que la compañía rusa contratada para construirla agarró el dinero y desapareció. A esta lamentable lista hay que añadir los cortes de electricidad y de agua que se están dando actualmente. Esto se debe en parte a la falta de inversión en infraestructura, en parte a la mala gestión de la burocracia, y también a los cambios climáticos y los efectos de “El Niño”.

Éste es un país con un gran potencial para desarrollar un abastecimiento de agua más que adecuado, debido a sus grandes ríos. Chávez dice que los cortes son consecuencia de los cambios en los patrones climatológicos. En realidad, los cortes de luz y agua son un monumento a la ausencia de una inversión seria en infraestructura desde que Chávez llegó al poder, y en las décadas previas. La solución de Chávez: la ducha de 3 minutos. ¡Un minuto para remojarse, un minuto para enjabonarse y un minuto para enjuagarse! Y esto suponiendo que se tenga acceso a una ducha donde el abastecimiento de agua funcione.

Incluso la limitada reforma agraria ha sido afectada por la creciente burocracia y también por una falta de inversión en maquinaria a un precio que los agricultores y jornaleros puedan afrontar. Desde 1999, el estado ha embargado aproximadamente 2,5 millones de hectáreas. En 1999 la cantidad de carne producida era de 17,4 kilos por habitante y mes. Esto era suficiente para satisfacer la mayor parte del mercado doméstico. Para 2009 se espera que la producción de carne haya caído a solamente 7,8 kilos por mes – aproximadamente el 38% de la demanda nacional. Esto ha obligado al estado a importar más del 50% de la carne que se consume en Venezuela.

La clase obrera estaría dispuesta, sin duda, a aceptar sacrificios e incluso una rebaja en sus niveles de vida de manera temporal si las condiciones lo hicieran necesario. Un ejemplo es la situación que se dio después de la Revolución Rusa de 1917, cuando la revolución estaba aislada y amenazada, debido a la intervención de 21 ejércitos de las potencias imperialistas para tratar de aplastar la revolución. Sin embargo, para que la clase obrera acepte tales dificultades debe estar convencida de la necesidad de defender la revolución socialista y de que los líderes y activistas están también preparados para hacer los mismos sacrificios. Cuando aumentan las desigualdades, la corrupción y el enriquecimiento de una parte de la población, los trabajadores no aceptan los ataques y los recortes de sus niveles de vida. La continua pobreza de masas que existe en Caracas, la corrupción, y la ausencia de un camino claro para el avance de la revolución se ve reflejada en un nivel de crimen y violencia que está entre los más altos de América Latina.

El CIT celebró la introducción de los programas de reforma como un paso adelante positivo. Sin embargo, también advertimos que a no ser que el capitalismo fuera derrocado y se introdujera un sistema de verdadera democracia de los trabajadores y campesinos, estos programas no podrían ser mantenidos y desarrollados. Y ahora, éstos están retrocediendo debido al impacto de una crisis económica que aún no ha tocado fondo.

El control de los precios que introdujo Chávez aunque se mantiene formalmente, frecuentemente no guarda ninguna relación con los precios reales a los que se venden los bienes en la calle, debido a los desabastecimientos, la especulación y el mercantilismo. Incluso los populares supermercados Mercal han subido sus precios en muchos productos de primera necesidad. El precio del arroz ha subido un 29%, la leche un 68% y la pasta un 78%. Aunque estos supermercados estatales aún ofrecen precios muchos más bajos, estas subidas están afectando directamente a las capas más pobres de la población. Irónicamente, 20 años después de la caída del muro de Berlín, los desabastecimientos, las estanterías vacías y las larguísimas colas hacen que una visita a un supermercado Mercal recuerde a los antiguos regímenes soviéticos de Europa del Este y la URSS. No es extraño tener que visitar 4 ó 5 tiendas diferentes para encontrar incluso leche. En domingo, es imposible encontrarla. Sin una planificación democrática de la economía, estos desabastecimientos son inevitables.

En parte, esta escasez es producto del sabotaje económico por parte de secciones de las compañías capitalistas de derechas implicadas. Sin embargo, parte es también consecuencia de la burocracia, mala administración y corrupción.

Durante el gobierno de Salvador Allende en Chile, entre 1970 y 1973, el desabastecimiento de algunos bienes fue la consecuencia del sabotaje y boicot organizado por la patronal, que estaban preparando el terreno para un golpe militar contra el gobierno. En Chile, las consecuencias de estos desabastecimientos fueron en parte superadas gracias a las organizaciones democráticas de trabajadores y populares que existían en ese momento. Los comités de las fábricas, y las JAPs – Juntas de Abastecimiento y Precios – que se crearon en las poblaciones callampa – chabolistas – organizaron la distribución de productos en base a las necesidades y disponibilidad. La especulación de precios fue controlada temporalmente por las JAPs, ya que establecieron precios para alimentos básicos. Por desgracia, este tipo de organizaciones no existe en Venezuela. Tales organizaciones son necesarias para enfrentarse con los desabastecimientos causados por la corrupción y por la ineficacia de la burocracia.

Enfoque jerárquico de estilo militar

Enfoque jerárquico de estilo militar

Lecciones históricas – la clase trabajadora debe tomar el liderazgo

El régimen de Chávez está enfrentándose a la contradicción irreconciliable que aparece al intentar introducir reformas y mantenerlas sin derrocar el capitalismo ni introducir una economía planificada de manera democrática y socialista. Los marxistas celebramos todas las reformas que benefician a la clase trabajadora y los pobres. Sin embargo, todas las reformas y concesiones que se han conquistado estarán, bajo el capitalismo, amenazadas y pueden ser eliminadas y derogadas. El sistema capitalista no puede permitirse y no admitirá un programa permanente de reformas. Esto se demostró claramente durante los movimientos revolucionarios de masas que agitaron México en 1910-1920 y Bolivia en 1952. En ambos casos, al no derrotarse el feudalismo y el capitalismo, las grandes ganancias y reformas conquistadas durante las revoluciones fueron derogadas y destruidas. El mismo proceso se está dando en Venezuela.

Esta contradicción ha sido acentuada en Venezuela por los métodos empleados desde el principio de esta “revolución”. Ésta ha sido “realizada” de manera jerárquica, usando métodos administrativos y burocráticos, y sin la supervisión y controles desde la base por parte de una organización consciente e independiente de la clase trabajadora y las masas.

Esta estrategia ha sido aplicada por Chávez desde el comienzo y refleja su pasado militar y la ausencia de un movimiento de la clase trabajadora y los pobres organizado, independiente y consciente. Lo mejor de las tradiciones de la clase trabajadora de cada país deben ser incorporado a un osado movimiento revolucionario con el programa y métodos necesarios para derrocar el capitalismo. Al mismo tiempo, es necesario superar cualquier debilidad o deficiencia existente. Una revolución socialista no puede completarse con éxito sin paliar ni reconocer los problemas y obstáculos existentes.

En Venezuela, al contrario que en Chile, Bolivia o Brasil, históricamente la organización sindical y política de la clase trabajadora ha sido muy débil. La primera federación de sindicatos genuina de Venezuela, CTV, no se formó hasta 1936 y realmente su funcionamiento no comenzó hasta los 1950. El Partido Comunista no se formó hasta 1931 – bajo condiciones de clandestinidad y como un partido estalinista desde su inicio. No hay líderes históricos destacados como Luis Emilio Recabarren en Chile, que tuvo un papel central en la construcción de un movimiento obrero independiente, fundando numerosos periódicos obreros, ayudando a formar sindicatos y el Partido Comunista, y que viajó a Rusia para asistir al congreso del Comintern, encontrándose con Lenin y Trotsky.

Esta debilidad fue uno de los factores que permitió a Chávez y sus partidarios asumir el liderazgo del movimiento y darle forma desde los comienzos de los años 1990. Este punto ha sido ilustrado por el histórico líder de la guerrilla venezolana de izquierdas, Douglas Bravo, que colaboró con Chávez y otros. El escritor británico Richard Gott en su libro “A la Sombra del Libertador”, cita a Douglas Bravo, que relata una reunión con Chávez. Discutían la cuestión de una huelga general y la organización de un levantamiento contra el régimen anterior. Gott comenta: “Esto es exactamente lo que Chávez no deseaba. De ninguna manera. Chávez no quería que los civiles participaran como una fuerza influyente.” Bravo cuenta que se desarrolló una discusión acalorada, durante la cual Chávez proclamó que “los civiles solamente estorban”. (“A la Sombra del Libertador”, páginas 64/65).

En recientes discusiones con este autor en Caracas, Bravo fue incluso más lejos e ilustró como Chávez hizo todo lo posible para evitar un papel activo de las masas. En 1992, Chávez lanzó una rebelión militar radical populista, que fue derrotada. Según Bravo, durante la reunión que menciona Gott participaron varias organizaciones estudiantiles, civiles y de jóvenes oficiales militares como Chávez. En ella se acordó una fecha en Febrero para un levantamiento conjunto civil y militar. Aún así, para evitar la participación de la población “civil”, Chávez se lanzó a organizar su fracasado golpe populista para unos días antes.

Desafortunadamente, la experiencia guerrillera de Bravo y los acontecimientos nacionales e internacionales le han llevado a renunciar al “Marxismo-Leninismo” y a abrazar la “izquierda humanista” como alternativa al régimen de Chávez.

El enfoque militar jerárquico del movimiento bolivariano ha sido una de sus características desde que Chávez llegó al poder. El CIT ha advertido en numerosos artículos y documentos sobre las consecuencias de este peligro. Por ejemplo, nosotros avisamos: “… sin la supervisión democrática de la clase obrera, estas secciones del aparato militar que se encuentran en una posición de liderazgo pueden inevitablemente desarrollar tendencias administrativas y burocráticas hacia el autoritarismo. Sin un entendimiento claro del papel de la clase trabajadora en la revolución y sin ser sujetos a su supervisión y control democrático, incluso los oficiales mejor intencionados desarrollan estas tendencias de intentar imponer su voluntad a la clase trabajadora.” (“Socialistas Revolucionarios y la Revolución Venezolana”, 2004).

Hoy, el aparato represivo del partido y del estado ha empezado a utilizarse directamente contra secciones de los trabajadores que están en lucha por la defensa de sus salarios, condiciones de trabajo y derechos democráticos.

Represión y métodos de tipo estalinista

Por desgracia, la maquinaria del estado liderada por Chávez tanto en el frente sindical como político ha empezado a utilizar formas de represión de tipo estalinista contra la clase trabajadora y contra aquellos que critican al gobierno desde la izquierda. Bajo el pretexto de defender la “revolución socialista” las críticas desde la izquierda han sido denunciadas como “contrarrevolucionarias” o como “como agentes del imperialismo, la CIA y el MI5). Dentro del PSUV, Partido Socialista Unido de Venezuela, éste es un ataque frecuente que lanza la burocracia contra aquellos que plantean la cuestión de un control auténtico de los trabajadores, hablan en contra de la corrupción o mencionan a Trotsky. En una ocasión, un oficial del PSUV le dijo a un partidario del CIT que solamente estaba permitido hablar de “Chávez, Fidel, Che y Mao, pero no del contrarrevolucionario Trotsky.”. Y esto a pesar del elogio a Trotsky durante un discurso anterior de Chávez. Miembros de base del PSUV que han hablado en contra de la corrupción han sido denunciados como simples “contrarrevolucionarios”.

Estos son métodos cuasi-estalinistas que recuerdan a aquellos usados por los líderes del Partido Comunista durante la Guerra Civil Española. En España, la clase trabajadora se levantó contra la rebelión fascista de Franco y llevó la revolución hacia adelante – controlando temporalmente cuatro quintas partes del país. El viejo estado burgués yacía hecho jirones mientras que la clase trabajadora avanzaba hacia la revolución. Sin embargo, la clase trabajadora no consiguió constituir y establecer su propio estado o tomar el poder completamente en sus manos. La política de los estalinistas era la de frenar la revolución socialista y llegar a un acuerdo con la sección “progresista” de la clase capitalista. Como consecuencia de esta política, el estado burgués fue reconstituido, la revolución fue derrotada y los partidarios fascistas de Franco tomaron el poder. Aquellos que se opusieron a las políticas del Partido Comunistas fueron denunciados y frecuentemente ejecutados por “contrarrevolucionarios”.

Esta no es la situación en la Venezuela de hoy, pero el uso de métodos cuasi-estalinistas son una sombra de aquellos utilizados durante la Guerra Civil Española donde tanto el capitalismo como el estado burgués permanecieron.

Los métodos represivos son ahora cada vez más utilizados contra la clase trabajadora cuando secciones de ésta han tenido que ponerse en lucha para defender sus derechos. Durante este año ha habido un incremento significativo de la cantidad de trabajadores en huelga para defender sus salarios, condiciones laborales y derechos. Según algunas estimaciones, ha habido más de 400 conflictos laborales en los doce meses anteriores a agosto de 2009. Éstas se han desarrollado entre otros sectores en los del acero, electricidad, hierro, minería, aluminio, transporte y sanitario. El estado les ha contestado con métodos represivos.

Cuando los trabajadores del metro de Caracas estaban organizando una huelga para defender su convenio colectivo, Chávez amenazó con ponerlos bajo disciplina militar y prohibirles el derecho a la huelga. Usando las leyes relacionadas con la “seguridad nacional”, áreas estratégicamente importantes como el metro y los hospitales fueron designadas como “zonas de emergencia” donde las protestas y las huelgas están fuera de la ley.

En el Estado de Zulia, donde los trabajadores petrolíferos estuvieron en huelga para pedir la incorporación a un convenio colectivo, 40 miembros de la Guardia Nacional atacaron a los trabajadores y arrestaron a los líderes sindicales que fueron detenidos durante 17 horas.

Los medios de comunicación del mundo prestaron una gran atención al lanzamiento por parte de Chávez del nuevo teléfono móvil “socialista”, el llamado Vergatario (que en Venezuela significa "excelente"), cuya producción comenzó el 1 de mayo de 2008. Poca cobertura se dio a las aterradoras condiciones y represiones sobre los trabajadores en la compañía donde se está produciendo – Vetelca. Sin obligación de pagar a los trabajadores, la ejecutiva de la empresa ha utilizado cada método represivo a su disposición contra su plantilla, que intentó formar un comité de trabajadores y eligió delegados para tratar sus problemas de salud y seguridad. En cierto momento la Guardia Nacional fue usada contra los trabajadores y, contraviniendo todas las leyes laborales, 60 trabajadores fueron finalmente despedidos por “falta de compromiso y dedicación” al trabajo.

Secciones de la clase trabajadora se han visto obligadas a tomar acciones desesperadas para sacar a la luz sus problemas. Entre ellos están 27 de los 1.400 trabajadores que participaron en una disputa contra la PDVSA. Estos trabajadores pidieron su incorporación al convenio colectivo, en lugar de permanecer en una subcontrata y sin contrato de larga duración.

Estos trabajadores que no tienen confianza en que los líderes sindicales peleen por su causa iniciaron una huelga de hambre. ¡Se cosieron los labios con aguja e hilo para no comer!

Al mismo tiempo que este movimiento tuvo lugar, secciones lideradas por la derecha de los estudiantes universitarios tomaron las calles para protestar por las modestas reformas que se habían incluido en la nueva ley educativa del gobierno. Algunos de éstos también se pusieron en huelga de hambre. ¡Chávez y el gobierno simplemente atacaron a los trabajadores por dejarse manipular por la derecha estudiantil contrarrevolucionaria!

Estos ataques a los trabajadores que han entrado en lucha para defender sus derechos, y la reacción del gobierno, han abierto la puerta a un nuevo peligro que viene de las fuerzas reaccionarias de derecha que han intentado derrocar a Chávez. Mientras los trabajadores en lucha han sido denunciados como “contrarrevolucionarios”, la derecha ha sido capaz de presentarse como los “amigos” de la clase trabajadora.

Al igual que una parte de la vieja élite que ha intentado reconciliarse con el chavismo, una sección de la vieja derecha sindical ha hecho lo mismo. Recientemente se han celebrado unas elecciones cruciales para elegir a los líderes del FUTPV – la federación nacional de trabajadores del petróleo. La lista ganadora estaba encabezada por Wills Rangel que contaba con el apoyo del gobierno y del PSUV. Rangel fue anteriormente miembro de la ejecutiva sindical del partido socialdemócrata Acción Democrática, uno de los muchos partidos que formaban parte del poder político establecido anterior a Chávez. Rangel no rompió con Acción Democrática hasta 2003.

La situación que se está desarrollando en Venezuela es la de parte de los trabajadores siendo denunciados como “contrarrevolucionario” en nombre del socialismo, mientras que se permite a fuerzas reaccionarias del capitalismo presentarse como defensoras de los derechos democráticos de los trabajadores y “amigos” de la clase trabajadora.

En una subsidiaria de la compañía nacionalizada SIDOR, cientos de trabajadores han sido excluidos del convenio colectivo. Éstos hicieron una huelga y se enfrentaron a la represión policial y arrestos. Un líder sindical – que es un opositor al gobierno – declaró que el socialismo del siglo XXI significa cárcel para los trabajadores.

Estos acontecimientos han minado el apoyo a Chávez y la cabeza del régimen. Aún así es inevitable que diferentes capas de los trabajadores y los pobres estén sacando conclusiones diferentes de este proceso. Mientras que un número creciente de trabajadores se están separando del régimen, una capa importante de los más pisoteados y oprimidos son fervientes partidarios de éste. Secciones de éstos últimos han sido atraídas en algunas zonas hacia las recientemente formadas “patrullas socialistas” que han sido establecidas como delegaciones locales del PSUV.

Mientras que claramente hay diferentes capas del movimiento chavista, algunas secciones de estos grupos comunitarios de “vigilancia”, han sido en ocasiones movilizadas para ser enviados al metro y a algunos hospitales y evitar que los trabajadores se reunieran en asamblea. Algunas veces estos grupos están formados por los más oprimidos, que son fanáticos en su defensa de Chávez, y que han sido espoleados por la propaganda que presenta a estos grupos de trabajadores como capas privilegiadas que apoyan la contrarrevolución.

Sería un error exagerar esta tendencia, pero está apareciendo en algunas zonas y es un aviso del peligro que se está desarrollando de una división de la clase trabajadora y las masas pobres urbanas a través de este enfoque. Ha habido un rápido aumento de estos métodos en el PSUV y en la maquinaria del estado en general. El PSUV declara que tiene 5 millones de miembros. Estos están divididos en 3 categorías: miembros plenos, simpatizantes y el más numeroso, “la reserva”, es un reflejo de hasta donde se ha desarrollado la militarización del proceso. Las medidas burocráticas administrativas tienen también su reflejo en el PSUV. Por ejemplo, los candidatos a delegados para el próximo congreso del partido son elegidos por los vicepresidentes de cada región, lo que llevó a protestas ante la exclusión de las listas de algunos de los miembros disidentes del partido. Algunos de estos métodos fueron inicialmente copiados del régimen cubano.

Ahora, sin embargo, parece que la mayor parte está importada del régimen chino, cuya influencia ha crecido a la vez que Chávez ha aumentado los tratados comerciales y las empresas conjuntas con China. Compañías chinas están construyendo líneas férreas de alta velocidad en Venezuela. Recientemente, Chávez ha elogiado el “gobierno revolucionario” de China y envió a 100 altos cargos del PSUV a este país para su “educación ideológica”. China parece estar convirtiéndose cada vez más en su “modelo”. El gobierno puso anuncios oficiales en la prensa en el aniversario de la Revolución China elogiando el gobierno de Hu Jintao.

 “Elogios a Azminhijad como si se tratara de un gran líder revolucionario.”

“Elogios a Azminhijad como si se tratara de un gran líder revolucionario.”

Amistades peligrosas

Sin embargo, no es solamente el régimen chino el que está ganando el apoyo entusiasta de Chávez. Uno de las estrategias internacionales de su régimen ha sido la de intentar formar un bloque con todos los regímenes en conflicto con el imperialismo norteamericano. Un auténtico gobierno revolucionario socialista en cualquier país, podría encontrarse aislado durante un periodo hasta que la revolución se desarrollase en otros países. Bajo estas condiciones, no se puede considerar un error que un estado de los trabajadores entre en acuerdos comerciales si se encuentra obligado a ello. Explotar las fracturas y divisiones entre los diferentes poderes imperialistas sería completamente legítimo en estas circunstancias. Los bolcheviques, Lenin y Trotsky se vieron obligados a entrar en estos acuerdos a causa del aislamiento de la Revolución Rusa.

No obstante, establecer acuerdos comerciales formales no es lo mismo que amontonar alegremente elogios a regímenes brutales que reprimen y actúan en contra de su propio pueblo. Los acuerdos comerciales no necesitan elogios a Azminhijad de Irán como si se tratara de un gran líder revolucionario. El movimiento de masas en contra de este régimen fue, según Chávez, parte de una conspiración imperialista. En la reciente cumbre de jefes de estado de América Latina y África (ASA), Chávez añadió unos cuantos amigos más a su lista, incluyendo al líder libio Moamar Gadafi.

Ni su régimen ni el cubano estaban preparados para condenar la brutal matanza de los Tamil a manos del gobierno de Sri Lanka y votar contra ésta en las Naciones Unidas.

La aprobación de regímenes como las dictaduras en Irán y Libia por un gobierno que dice defender la “revolución socialista” es inadmisible y solamente puede dañar la idea del socialismo entre la clase obrera en estos países e internacionalmente.

El futuro del régimen de Chávez está en el filo de la navaja. Los métodos y limitaciones de su programa están minando seriamente su base. En 2010 se celebrarán las próximas elecciones parlamentarias a la Asamblea Nacional. Chávez tiene como objetivo asegurarse una mayoría de dos tercios. Esto parece muy poco probable en este momento. Aún así, para intentar conseguir este objetivo su régimen ha cambiado el método de elecciones y eliminado el sistema de representación proporcional que existía. Estos pasos solamente van a servir para minar su apoyo y reforzar la idea de que está construyendo un régimen represivo. Esto juega a favor de la derecha. La amenaza de una contrarrevolución permanece, ya que secciones cada vez mayores de la población se sienten frustradas, decepcionadas y desilusionadas con el régimen actual.

Al mismo tiempo, la perspectiva de más enfrentamientos de clases e incluso grandes tensiones sociales en respuesta de los ataques del gobierno sigue presente. Bajo estas condiciones, especialmente con una acusada recesión económica, no puede excluirse que Chávez pudiera otra vez tomar medidas radicalmente populistas incluyendo nuevas nacionalizaciones y expropiaciones, y que tome otras medidas en contra de la “boli-burguesía” y la corrupción. Y esto a pesar de su reciente acomodamiento con esta

Programa necesario para la revolución socialista

No obstante, pasos como estos no resolverían el problema de fondo si no están basados en un movimiento consciente e independiente de la clase obrera con un programa para llevar a cabo la revolución socialista. Incluso si el capitalismo se eliminara completamente, la ausencia de una auténtica democracia de los trabajadores evitaría que el movimiento avanzara hacia el socialismo.

Un programa para una revolución socialista en Venezuela necesitaría incluir:

  • La introducción de un auténtico sistema de control de los trabajadores a través de comités electos de delegados sujetos a revocación que supervisen el funcionamiento diario de los centros de trabajo. Acceso a los libros de contabilidad de todas las compañías – incluyendo las compañías nacionalizadas – para que sean inspeccionados por los trabajadores y acabar con la corrupción y la burocracia.
  • Estos comités deben estar vinculados a nivel local, estatal y nacional. Las compañías estatales deben estar gestionadas en base a un sistema de gestión democrático de los trabajadores. Sus consejos de administración deben estar formados por representantes electos de los trabajadores en esa industria, el resto de las secciones de la clase trabajadora y los pobres, y el gobierno de los trabajadores y campesinos.
  • Todos los representantes deben estar sujetos a inmediata revocación y no recibir un salario superior al de un obrero especializado.
  • La expropiación de los bancos, compañías multinacionales y de las 100 familias más ricas que aún controlan la economía de Venezuela, y la introducción de una planificación socialista y democrática de la producción.
  • La formación de una federación democrática e independiente de sindicatos, cuyos líderes electos estén bajo el control y sean responsables ante los miembros de base.

La lucha por este programa se hace ahora urgente para revitalizar la revolución venezolana y evitar su estancamiento, erosión y la amenaza de la contrarrevolución.

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