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Bolivia

¡No al despido de los 152 trabajadores de Semapa!

Frente a la crisis económica necesitamos soluciones socialistas, no neoliberales

En abril de 2000, la plaza 14 de septiembre fue el campo de batalla donde el pueblo de Cochabamba ganó la Guerra del Agua, venciendo al neoliberalismo y sacando una de las transnacionales más poderosas de todo el mundo. Nueve años después, hay una nueva Guerra del Agua en la misma plaza y en contra de la mis

ma política neoliberal.

Al principio de mayo, 152 trabajadores del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa), la empresa municipal que recuperó el control del agua de Cochabamba mediante la Guerra del Agua, recibieron notificaciones de despido. Pero en vez de aceptarlas, los trabajadores marcharon a la plaza 14 de septiembre y 33 de ellos iniciaron una huelga de hambre para

defender sus trabajos y exigir el control social sobre el agua.

El gerente interino de Semapa, Leonardo Anaya, dice que los despidos son necesarios porque el techo presupuestario de 9 millones 58 mil bolivianos no es suficiente. Según las noticias, el nuevo presupuesto es parte de un plan de reestructuración establecido por el MAS para acabar con la

ineficiencia y corrupción de Semapa y mejorar el servicio de agua.

El alcalde de Cercado y presidente del directorio de Semapa, Gonzalo “Chaly” Terceros, ha propuesto resolver la disputa por crear microempresas con los trabajadores despedidos, las cuales prestarían sus servicios a Semapa.

Alternativa Socialista Revolucionaria (ASR), grupo boliviano del Comité por una Internacional de los Trabajadores (CIT), está en solidaridad con los trabajadores de Semapa y apoyamos sus reivindicaciones. Rechazamos las justificaciones de Anaya y el supuesto plan de reestructuración del MAS. También, rechazamos la propuesta de Chaly. En el mejor de los casos, bajará los salarios y quitará los derechos laborales de los trabajadores. Pero también, puede ser nada más que un intento de desmovilizar y dispersar a los trabajadores para derrocar su lucha.

Los corruptos, no los trabajadores, deben ser despedidos

Anaya acusa a los huelguistas de haber sido los beneficiarios de corrupción y muchos cochabambinos piensan lo mismo. ASR rechaza y lucha en contra de la corrupción en todas sus formas. Si existen acusaciones de trabajadores corruptos, deben ser investigados caso por caso. Pero despedir 152 trabajadores por la supuesta corrupción de unos cuantos es absurdo y parece que la acusación es simplemente un intento de desprestigiar a los huelguistas y su lucha.

Nadie niega que existen corrupción e ineficiencia en el Semapa. Pero los 152 trabajadores despedidos no son los corruptos y no deben pagar los costos. Además, quitando más de 30% de la fuerza laboral de Semapa no resolverá los problemas, no mejorará el servicio de agua, ni bajará las tarifas. Al contrario, empeorará todo.

Los trabajadores no han causado la crisis económica y no deben sufrir sus consecuencias

En realidad, el nuevo presupuesto y los 152 despidos son las consecuencias de la crisis económica mundial. La crisis ha provocada la caída de los precios de los hidrocarburos y materias primas (75-80% de los ingresos estatales), la cual afecta los presupuestos municipales y, por lo tanto, de Semapa.

La misma situación existe en todo el mundo; empresas y gobiernos están sufriendo los efectos de la crisis económica y quieren que los trabajadores y pobres paguen a través de despidos masivos y cortando servicios sociales. En todo el mundo el CIT rechaza esta política neoliberal y luchamos en contra de los despidos y cortes a nuestros servicios sociales.

Para superar el déficit presupuestario: ¡Qué los capitalistas paguen por la crisis que ellos causaron!

Es comprensible que los gobiernos derechistas de los EEUU y Europa intentan realizar esta política neoliberal. Pero no podemos permitir que el MAS—un gobierno de campesinos indígenas, trabajadores y pobres—haga lo mismo, despidiendo trabajadores y cortando servicios sociales para superar la crisis. Un gobierno socialista y revolucionario tiene que plantear soluciones socialistas revolucionarias frente a la crisis capitalista.

Para superar el déficit presupuestario inmediatamente, el gobierno debe implementar un impuesto especial y subir las tarifas para las empresas que utilizan cantidades grandes de agua, como Coca Cola, Pepsi, Taquiña, etc. Los individuos adinerados de las zonas ricas deben pagar tarifas más altas, también. Las tarifas del pueblo no deben subir ni un centavo. Es decir, las empresas e individuos que se han beneficiado del neoliberalismo deben pagar los costos de la crisis capitalista.

Para que todos tengan agua potable y trabajo estable, necesitamos socialismo

Paradójicamente, el 16 de mayo, días antes del inicio de la huelga de hambre, Evo Morales vino a la plaza 14 de septiembre para el lanzamiento de un programa, Misicuni, para proveer agua potable para todos.

En Bolivia, 2,3 millones de personas (29% de la población) no tienen agua potable. Es imposible imaginar que el gobierno pueda proveer a todos los Cochabambinos con agua potable mientras despiden a más de 30% de los trabajadores del servicio de agua potable.

La única forma de asegurar que todos en Bolivia tengan agua potable, especialmente frente la peor crisis económica desde los años 30, es rompiendo con el capitalismo y luchando por una revolución socialista. Tenemos que poner la tierra, las grandes empresas y las transnacionales bajo el control democrático de los trabajadores, campesinos indígenas y pobres. Un programa de reforma agraria radical con la nacionalización de las empresas grandes y los bancos debe ser introducido para una economía planificada democráticamente.

Con el control de nuestra riqueza, en vez de despedir trabajadores que proveen servicios básicos, podemos contratar a los desempleados para traer no sólo agua potable a nuestras comunidades, sino que electricidad, viviendas, hospitales, escuelas y todas las demás necesidades básicas.

La Guerra del Agua nos enseño que no es suficiente quitar las transnacionales y entregar nuestros servicios a unos burócratas. Una empresa estatal de servicios sólo puede funcionar bajo el control democrático de los trabajadores y la comunidad en un país socialista donde la economía está planificada y la riqueza generada por la tierra, los recursos naturales y las grandes empresas sirva para satisfacer las necesidades de todos. Ganemos esta Guerra del Agua defendiendo los trabajados de los trabajadores de Semapa, quitando el capitalismo y construyendo el socialismo.

  • ¡No al despido de los 152 trabajadores de Semapa!
  • ¡Ni un despido, ni un peso de nuestros servicios para pagar la crisis capitalista!
  • ¡Qué las grandes empresas y ricos paguen la crisis mediante impuestos y tarifas más altos!
  • ¡Por un Semapa bajo el control democrático de los trabajadores y comunidades!
  • ¡Por una economía socialista que planifica el uso de la riqueza para nuestras necesidades básicas!

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