miércoles, 11 de noviembre de 2009

Escuela de Verano del CIT-2009

Un acto público, “1989—las consecuencias y lecciones de la caída del muro de Berlin”. El triunfalismo del capitalismo se convierte en desesperación
Leah Ganley, CIT-Escocia

Lucy Redler de SAV (CIT-Alemania) inició el acto público del CIT, con cientos de personas asistiendo, diciendo que los eventos de la revolución y contra-revolución de 1989 tuvieron un impacto profundo en la conciencia de la clase trabajadora alrededor de todo el mundo.
Rene Henze, SAV, quien vivió en la Alemania de Este estalinista (GDR) hace 20 años, y quien participó en el movimiento de la oposición, que involucró muchos jóvenes, fue el próximo que habló. El describió el mal manejo autoritario de la sociedad y la economía y la destrucción medioambiental, hablando de sus experiencias de este tiempo. En 1986/1987, Gorbachev, el dirigente de la ex-Unión Soviética empezó el proceso de Glasnost y Perestroika, introduciendo reformas y rompiendo con el centralismo de la economía soviética. Esto causó esperanza que un proceso similar ocurriría en la GDR. Sin embargo, el régimen del GDR declaró que no tuvo ninguna intención de seguir este camino.
Al inicio de 1989, hubo un descontento en asenso, con debates ocurriendo en todos los lugares, en sitios de trabajo, universidades y bares. El 7 de Mayo, las elecciones municipales fueron manipuladas y el día siguiente el partido dominante, la SED, declaró la victoria con una mayoría de 98%! También, cientos de miles de personas empezaron a salir de la GDR cuando la burocracia justificó la masacre de la plaza de Tiananmen.
Sin embargo, los activistas de la oposición se quedaron para construir un movimiento que empezó con una pancarta en Leipzig, con la consigna, “¡Nos estamos quedando aquí; no dejaremos que los estalinistas se arruinen nuestras casas!” Varios activistas fueron arrestados pero el movimiento se hizo más y más grande cada semana.
Las protestas se expandieron por todo el país y el 20 de octubre docenas de miles de personas se reunieron en Berlín. La policía reaccionó con cañones de agua pero pronto fueron rodeados por los manifestantes. El aparato del estado empezó a caerse. Todos miraban hacia Leipzig, donde el 16 de octubre hubo rumores que el ejército abrirían fuego en contra de los manifestantes. Pero el 16 de octubre pasó sin una represión del ejército para proteger el estado. Honecker, dirigente de la GDR, fue forzado a resignarse, mientras u millón de personas salieron a las calles.

Comités aparecieron en la GDR
En todos los lugares, comités fueron establecidos, in sitios de trabajo, fábricas, escuelas y hasta en los zoológicos. Hubo consejos estudiantiles y aprendices, y también consejos dentro de los órganos del estado. La policía de Berlín del Este formó un consejo y un todo-GDR consejo de ´soldados´ fue formado en enero del 1990. Incluso la fuerza elite de la policía secreta formó un comité.
Rene explicó: “El poder estaba echado en la calle esperando que alguien lo tomara”. Las fuerzas del CIT arguyeron que todos los consejos deben unirse a un nivel local, regional y nacional para implementar un plan democrático socialista. Lastimosamente, las fuerzas del socialismo verdadero fueron demasiado pequeñas para tener un efecto sobre los movimientos.
El 9 de noviembre, el muro de Berlín se cayó y las Alemanas de Este vieron los bienes en las tiendas de Berlín del Oeste probando las mentiras del régimen del GDR, lo cual había sido incapaz de producir consistentemente las necesidades de la gente. Esto reforzó las ilusiones a cerca de la restauración del ´mercado libre´.
La clase capitalista en la Alemania del Oeste tomó control de la economía e industria de la Alemania del Este. Esto tuvo un costo enorme. En Alemania del Este, 75% de la industria fue destruida.
Igor, de Rusia, subrayó los resultados desastrosos de la restauración del capitalismo en la ex-Unión Soviética. Las masas han sufrido 20 años de guerras civiles, conflictos étnicos, pobreza, problemas económicos profundos y una reducción dramática de la expectativa de vida.
Hasta el otoño de 2008, hubo un crecimiento en la economía rusa, lo cual nutrió esperanzas e ilusiones dentro de muchas personas de salarios más altos y un nivel de vida mejor. Sin embargo, la crisis económica mundial ha aplastado estas esperanzas y es una gran amenaza a las ilusiones del capitalismo. La tradición de las luchas de los trabajadores necesita ser recuperada en Rusia y este proceso está iniciando.
Hace unos meses, varios sindicatos militantes declararon que los trabajadores necesitaban estar organizados en organizaciones políticas para defender sus derechos. En esta etapa, es solamente una idea, pero tal idea viniendo de los sindicatos militantes muestra un desarrollo entre los trabajadores avanzados.
Igor también, refirió a Kazajstán y Ucrania, dónde la situación económica es aun peor que la Rusia. Hay una rabia creciente. Esta ha sido expresada por la ocupación de una fábrica y la huelga de los trabajadores de los buses en Ucrania. Kazajstán recientemente ha tenido una huelga de 2.000 trabajadores chóferes también. Los miembros del CIT jugaron papeles importantes en estos eventos, en algunos casos ayudando a organizar y desarrollar estas luchas. Igor concluyó diciendo que debido a las consecuencias de la restauración capitalista, una nueva generación está más abierta a las ideas socialistas y marxistas y que esto podría desarrollarse rápidamente si luchas aparecen.

La Masacre de la plaza de Tiananmen
Los eventos de la plaza de Tiananmen el 1989 fueron tocados en el acto también. China se mudó hacia el mercado capitalista los fines de los años 70 y 80. El régimen disolvió las granjas colectivas, privatizó industrias estatales y levantó los controles de los precios. En 1988, la inflación, la cual antes no ocurrió, disparó a 32%, mientras la gente sufrió una perdida de ingresos y hubo un pánico de compras.
Hubo una división entre la elite dominante y una lucha se abrió dentro del partido comunista con respeto a la velocidad de las reformas. Una sección de la burocracia dominante, que aseguró que quería reformas políticas, fue marginada. Esto provocó un movimiento, inicialmente de los estudiantes y la inteligencia, exigiendo demandas democráticas generales. A partir de abril, las manifestaciones crecieron a cientos de miles y los trabajadores se involucraron.
Antes del 18/19 de mayo, medio millón a millón de personas marcharon en Beijing. El gobierno reconoció la potencia revolucionaria del movimiento y enviaron el ejército para aplastar el movimiento. Por diez días, los trabajadores, estudiantes y jóvenes se quedaron en las calles, como una barricada humana parando el ejército.
La situación tuvo elementos del poder dual. Los trabajadores y estudiantes dirigieron el tráfico, la policía no estaban en vista, el crimen bajó y incluso algunos criminales estaban “en huelga”. Los estudiantes y trabajadores controlaron algunas áreas de Beijing y el gobierno apareció paralizado. Pero no hubo ninguna fuerza presente con una estrategia de organizar los comités de acciones y sindicatos independientes en un movimiento político, democrático y socialista que se podía haber dirigido a una revolución política. Esto tuvo consecuencias sangrantes. El ¾ de Junio, el mal llamado Ejército para la Liberación del Pueblo, brutalmente vaciaron las calles y cientos y posiblemente miles fueron matados, principalmente trabajadores. Miles fueron arrestados y encarcelados y cientos ejecutados.
Para citar al Joe Hill, “¡No llores, organízate!” Después de veinte años, necesitamos aprender las lecciones de la plaza de Tiananmen; por un partido socialista de las masas para derrumbar la elite en China.
Peter Taaffe del Secretariado Internacional del CIT notó que, igual que el 1917, 1989 fue un momento decisivo en la historia. Sin embargo, el 1917 abrió un periodo de revolución mundial después de que la clase trabajadora tomó el poder en Rusia y empezó a construir una sociedad socialista. El 1989 vio el inicio de la catástrofe económica y social de la restauración del capitalismo en los países de Europa.
No comentarista pro-capitalista fue capaz de prever los movimientos de masas que explotaron. Tres meses antes de que cayera el muro de Berlín, los Financial Times de Londres aseguró que la situación a través de Europa de Este fue tranquila. Pero décadas antes, Leon Trotsky, cuando analizaba la ex-Unión Soviética de los años 30´s, notó que el desarrollo de la burocracia estalinista se estaba convirtiendo en una obstrucción absoluta para la economía planificada y la sociedad se estaba estancando. En este caso, o una revolución política hacia el socialismo democrático o el regreso barbárico del capitalismo fueron las dos posibilidades.
Los movimientos masivos del 1989 vieron manifestaciones enormes, huelgas generales y reuniones masivas. Desde el inicio, hubo elementos de estos movimientos que estaban abogando por una democracia de los trabajadores dentro de la economía planificada en vez de un regreso al mercado. Pero la falta de una fuerza política capaz de plantear estas demandas y organizar acciones de las masas significó que estas ideas fueron relegadas al rincón del movimiento por otras fuerzas que difundieron las ilusiones en el mal nombrado mercado ´libre´. Si estos movimientos hubieron tomado lugar en los años 30´s, cuando la memoria de la revolución rusa todavía fue fuerte, una revolución política hubiera sido más probable. Pero 70 años del estalinismo en Rusia, en particular, tuvo un impacto negativo inmenso para la conciencia de la clase trabajadora en los estados ex-soviéticos.

Lecciones para hoy día
Las economías planificadas de la Unión Soviética y los regimenes estalinistas de la Europa de Este sobrepasaron las economías capitalistas hasta los años 70´s. La Unión Soviética, y China después de la revolución del 1949, vio un crecimiento económico y desarrollo sin paralelo en la historia humana. No obstante, todas las ventajas de la economía planificada se enfrentaron con el bloque que fue la rosca burocrática, que eventualmente estranguló la economía y se dirigió al estancamiento de la sociedad.
Peter explicó que hay lecciones importantes para hoy día. En Venezuela, el gobierno de Chávez ha introducido reformas a favor de los pobres que son muy bienvenidos. Pero hay señales de una burocracia en desarrollo. Incluso si la economía entera fuese nacionalizada, esto no representa un paso hacia el socialismo verdadero sin una democracia de los trabajadores, que es la única forma de satisfacer las demandas de la gente trabajadora.
El CIT correctamente analizó el impacto del colapso del estalinismo, a diferencia con otros de la izquierda quienes subestimaron, cuando se enfrentaron con la realidad, el impacto negativo para la conciencia de la clase trabajadora debido al ofensivo ideológico de la clase dominante. Esto fue reflejado en el título principal en el 1989 del Wall Street Journal que dijo: “¡Ganamos!”. Este periodo también vio la transformación hacia la derecha de los partidos que antes fueron partidos de trabajadores y de la dirección sindical.
Después del colapso del estalinismo, la clase capitalista tuvo su oportunidad más favorable, para mostrar los méritos de su sistema. La crisis económica profunda hoy en día, con la parálisis de la producción, el desempleo masivo y los billones sumergidos en la hambruna, mientras una pequeña minoría goza de una riqueza obscena, muestra que el sistema del mercado ha fracasado espectacularmente.
Hace veinte años, vimos la caída no del socialismo sino del stalinismo. La lucha por el socialismo democrático por la clase trabajadora sigue. Hoy en día, el CIT se levanta la tarea de construir las fuerzas del socialismo a través de todo el mundo.

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