sábado, 5 de julio de 2008

Brasil:

En lucha por las vidas de millones de mujeres de clase trabajadora

La lucha diaria de las mujeres brasileñas por la igualdad

Socialismo Revolucionário, CIT en Brasil, Traducido por Magec Borges, Grand Canaria

En Brasil, las vidas de las mujeres de clase trabajadora atraviesan una situación dramática. De acuerdo con las cifras del IBGE (instituto brasileño de estadística), las mujeres conforman el 51,2% de la población brasileña; de ellas, el 46% son negras. Las mujeres constituyen mayoría (57%) entre los trabajadores del sector informal (el 42% de todos los trabajadores pertenecen al sector informal). La tasa de desempleo entre las mujeres supera en un 58% a la que se da entre los hombres; para las mujeres negras, la tasa es un 20% mayor que para las mujeres blancas. Esto significa que debemos contar con un programa para la mayoría de la población, es decir, para las mujeres, y, en especial, para las mujeres negras, ya que son las más castigadas por las políticas neoliberales.

Se halla en curso un proyecto para implementar una "reforma de los derechos laborales". Esta reforma conllevará una flexibilización total de derechos laborales tales como la baja por maternidad, las vacaciones y la paga extraordinaria. Se trataría, por tanto, de un retroceso que confinaría aún más a las mujeres al ámbito privado, a la reproducción y al cuidado de los hijos. Y que cerraría los ojos ante la situación actual, en la que muchas mujeres son las que traen el sustento a la familia; aunque el 20,8% de esas mujeres no tengan acceso a guarderías para sus hijos.

A lo largo de los últimos dos años, los medios de comunicación nacionales han cubierto algunos casos de violencia contra las mujeres. Gran parte de estas mujeres fueron agredidas por sus maridos o parientes cercanos. En la mayoría de los casos, las mujeres ya habían presentado quejas a la policía, lo que viene a demostrar tanto la ineficacia de este cuerpo como la ausencia de políticas para combatir la violencia sexista. También esto es fruto de la barbarie capitalista, de la que las mujeres son las primeras víctimas.

Uno de los asuntos principales del año pasado fue la legalización del aborto. Después de que Lula aparcara una propuesta de legalización en 2006, la cuestión volvió a cobrar protagonismo. Y lo hizo de la mano de la gran ofensiva organizada por la derecha, articulada en torno a movimientos "pro-vida" y a la exigencia de que se mantenga la prohibición de abortar. Por un lado, el Gobierno intenta sofocar el debate; por el otro, el Ministro de Sanidad se declaró públicamente a favor de una legalización. Aunque, al mismo tiempo, defiende que los hospitales públicos deberían ser gestionados por el sector privado. En la práctica, esto último haría inviable la legalización, pues ésta precisa de un sistema sanitario público, con la financiación adecuada para atender a las mujeres que necesitan un aborto seguro. Se estima que cada año se practican más de un millón de abortos clandestinos, que constituyen, de paso, la tercera causa de muerte por maternidad.

Existe la propuesta de celebrar un plebiscito sobre la legalización del aborto, que se está debatiendo entre sectores del Gobierno. Para el Gobierno, esto podría ser una manera de aparentar que está teniendo lugar un debate –mediante lo cual trata de acercarse a las capas más progresistas–, y, al mismo tiempo, de no perder la simpatía de los conservadores, la mayoría, y las campañas "pro-vida" (de los medios, la iglesia, etc.).

La visita del Papa a Brasil en la primera mitad de 2007 deja entrever un intento de la Iglesia Católica de recuperar el terreno perdido. Su discurso de condena a las feministas, al uso de la píldora y a los preservativos, marca el comienzo de la campaña que se llevará a cabo este año contra la legalización del aborto. La visita del Papa impuso presión sobre las autoridades para que se opongan a cualquier proyecto que pudiese significar un avance para las mujeres que luchan por su derecho a decidir. Poco después de la visita, se creó un "Frente Parlamentario" en "defensa de la vida". La "Campaña por la Fraternidad" de la Iglesia Católica en 2008 se denomina "por la Fraternidad y la Defensa de la Vida", una fórmula que se opone a la lucha por el aborto.

No obstante, las mujeres se están organizando para hacer frente a esta ofensiva. Desde Conlutas, una coordinadora nacional de sindicatos y movimientos sociales, se han puesto en marcha en diferentes estados comités de mujeres, los llamados Comités de la Lucha por la Legalización del Aborto. Estas iniciativas destacan sobre el pasivo movimiento de mujeres que apoya al gobierno, pero aún se hallan en sus comienzos.

Nosotros abogamos por que el principal eslogan del 8 de marzo (Día Internacional de la Mujer) de este año aluda a la defensa de la inmediata legalización del aborto, para así avanzar en esta lucha, que afecta principalmente a las vidas de las mujeres pobres y negras. ¡En tanto que asunto de salud pública y como derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos!

Trampas y obstáculos para impedir la victoria de la legalización del aborto: leyes, maniobras y ataques

El artículo 128 del Código Penal brasileño estipula, desde 1940, que una mujer que ha abortado puede ser condenada a una pena de hasta tres años de cárcel, exceptuando los casos de violación o los que supongan un peligro para la vida de la mujer.

En el año 2007, el SUS (sistema de salud pública brasileño) practicó más de dos mil abortos legales, de acuerdo con las cifras del Ministerio de Salud, pero es bien sabido por parte de la sociedad que miles de mujeres recurren a abortos inseguros para no tener que ir a prisión. El SUS atiende al año a una media de 250.000 mujeres con complicaciones derivadas de abortos clandestinos. Se estima que se efectúan entre 600.000 y un millón de abortos en condiciones deficientes, muchos de los cuales traen consigo muertes y secuelas; éstos no entran en las estadísticas del Gobierno. Sin temor a exagerar, se puede decir que los abortos clandestinos son, hoy en día, una forma de "femicidio"; y muchos no quieren oír el llanto de estas mujeres, que en su mayoría son jóvenes, pobres y negras. Esta realidad ha de cambiarse.

En este momento, son 17 los proyectos referidos al aborto que se encuentran atascados en el Parlamento de Brasil. Por la naturaleza del estado capitalista, del que sabemos que ni es laico ni se somete al "imperio de la ley", éste bloquea cualquier avance a base de presentar eternamente nuevos proyectos de leyes o enmiendas.

Los golpes más recientes contra las mujeres son los proyectos de leyes bautizados como el "Estatuto de los No Nacidos" y el "Subsidio por Violación". La primera de las propuestas consiste en conceder a los hijos de las mujeres violadas una ayuda económica mensual equivalente a un salario mensual mínimo durante un periodo de hasta 18 años. El fundamento del "Estatuto del No Nacido" es la defensa del embrión, para lo cual a éste se le concede el estatus de ser humano vivo protegido por la ley del Estado, es decir, el estatus de ciudadano –y matar a un ciudadano es delito–.

Al equiparar los derechos de los no nacidos a los precarios derechos de las mujeres y los niños, este proyecto atenta contra la libertad de religión, pues se basa en un concepto fundamentalmente cristiano que impone su visión sobre todos, aun cuando ni en la sociedad ni en la comunidad científica existe consenso acerca del momento exacto en el que comienza la vida.

Peligran los ya de por sí limitados derechos a interrumpir un embarazo. En caso de violación, la mujer tiene derecho al aborto; sin embargo, todos sabemos cuán humillante y burocrático es para la víctima demostrar su condición y obtener permiso para interrumpir el embarazo. Hasta esa posibilidad se ve ahora amenazada. Es como si la ley concediera al violador el papel de "padre", legitimando este acto violento, y contradiciendo la Ley "María da Penha", que garantiza los derechos de libertad y dignidad a las mujeres. Si esta ley se llega a aprobar, las consecuencias serán brutales. La mujer pasará de ser una víctima a ser una delincuente si desea no vivir el resto de su vida con el recuerdo de un momento cruel e inhumano.

Las contradicciones y violaciones de derechos

¿Son suficientes 380 reales (aprox. 144 euros) para aliviar la tortura psicológica y la responsabilidad material que implica criar a un hijo que es el fruto de un embarazo no deseado? Sin duda, aparecerán madres que asegurarán haber sido víctimas de violación, para garantizar su supervivencia a cambio de su propia dignidad.

Esta propuesta de ley representa un ultimátum a las organizaciones feministas. Cualquiera que luche por la legalización del aborto tendrá que dejar de hacerlo, pues se considerará una incitación al delito. La defensa, distribución, comercialización y uso de la "píldora del día después", por ejemplo, podría significar hasta dos años de prisión más sanciones económicas.

Hay ataques para todos los frentes. Los conservadores ya no están contemplados, por haberse olvidado de incluir la prohibición de los preservativos y condenar legalmente el coitus interruptus en este estatuto medieval; pero Benedicto XVI ha hecho su contribución en esta caza de mujeres.

¡A luchar!

Los Comités de la Lucha por la Legalización del Aborto constituyen un gran paso adelante, pero debemos actuar con mayor contundencia y organización. Sin embargo, este impulso sólo será posible si conseguimos organizar a las mujeres de la clase trabajadora en esta batalla, a aquéllas que sufren en su propia piel las consecuencias de los abortos inseguros.

El abandono de la defensa de consignas históricas del movimiento feminista por parte de la MMM (Marcha Mundial de las Mujeres) y del PT (Partido de los Trabajadores), tiene su explicación en la adopción del modelo neoliberal protagonizada por Lula y el suavizado programa del PT.

Desde el PSOL, tenemos que seguir defendiendo estas consignas, basándonos en la decisión de una amplia mayoría en el primer congreso del partido a favor del derecho al aborto, aun cuando Heloísa Helena (presidenta del PSOL) se manifieste públicamente en contra de este derecho y participe en campañas de la llamada "defensa de la vida". Heloísa Helena se autodenomina una trotskista cristiana y está en contra del aborto. En el congreso hizo todo lo posible por impedir un debate sobre esta materia. Pero la gran mayoría de las mujeres del partido quieren defender este derecho fundamental. En la reunión nacional de mujeres del PSOL, se votó a favor de él por aplastante mayoría. Aún en el congreso, la intervención de nuestros camaradas fue importante, y algunos dudaron sobre si debían cuestionar la postura de Heloísa Helena. Pero se produjo un debate y la gran mayoría de los delegados votó a favor.

Necesitamos profundizar en este debate desde el punto de vista de las necesidades inmediatas de las mujeres de clase trabajadora, enlazándolo con un debate acerca de a quién sirve toda esta opresión, y sobre cómo avanzar en la dirección que asegure que los derechos sexuales y reproductivos sean derechos y no imposiciones.

Cierta vez, un camarada dijo que "la manera más sutil que el Estado y el sistema capitalista tienen de mantener la opresión sobre las mujeres es controlando sus vientres". Como si fuese algo desvinculado del resto de nuestro cuerpo, podemos considerar al aparato reproductivo como un instrumento del Estado, sobre cuyo funcionamiento toda la sociedad se cree con derecho a decidir.

No cabe ninguna duda de que si la mujer conquista el derecho a decidir sobre su propio cuerpo, el principal instrumento de reproducción de la ideología burguesa –la familia– perderá eficacia en su vital contribución a la división sexista del trabajo, el mito de la maternidad, la reproducción de la moral burguesa, y, por consiguiente, se difundirá el cuestionamiento de este sistema basado en la explotación y opresión de los hombres y mujeres de clase trabajadora.

La opresión de los obreros y las mujeres no debe verse como algo natural. Si no liberamos a la mujer de la esfera de la reproducción, la clase trabajadora no podrá liberarse de la esfera de la producción, y no será posible avanzar en la conciencia de clase.

Por todo ello, para este 8 de marzo nos declaramos a favor eslóganes que expresen la lucha de las mujeres de clase trabajadora en defensa de la vida, la autodeterminación y, por ende, la emancipación.

¡Contra el "subsidio por violación"! ¡Por la dignidad de las mujeres!

¡Educación sexual y anticonceptivos en todas las fases de la vida de la mujer!

¡Por la legalización del aborto!

¡Abortos en el sistema de salud pública!

¡El derecho a decidir pertenece a las mujeres!

¡Por la liberación de la mujer trabajadora de cualquier tipo de opresión!

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