jueves, 13 de marzo de 2008

La Revolución en Peligro

El 2 de diciembre de 2007, Hugo Chávez, presidente de Venezuela, lamentablemente sufrió su primera derrota electoral desde que llegó al poder en 1998.

Las 69 enmiendas propuestas a la Constitución de 1999 incluían otorgar mayor poder al presidente. Permitiendo a Chávez dos periodos adicionales, establecer el ‘poder popular’, declarar a Venezuela un estado ‘Bolivariano socialista’, y reducir la semana laboral de 44 a 36 horas. Estas enmiendas fueron rechazadas por 50.7% contra 49.2% de los que votaron, con una alta tasa de abstención (44%).

El rechazo de estas propuestas plantea importantes interrogantes sobre el futuro de la revolución y los peligros que ahora enfrentan la clase trabajadora y las masas. Esto subraya la necesidad de todos los socialistas de analizar, en Venezuela e internacionalmente, la coyuntura actual de la lucha contra el capitalismo y el latifundio, y las tareas que enfrentan los activistas en el movimiento.

La derrota en el referéndum representa un retroceso para la clase trabajadora y a ayudado a fortalecer a la oposición precapitalista de derecha.. El Comité por una Internacional de Trabajadores (CIT) y sus partidarios en Venezuela apoyaron el voto ‘si’. Esto a pesar de las limitaciones importantes de las propuestas, algunas de las cuales fueron diseñadas para aumentar los poderes centrales de la presidencia y permitieron a la derecha presentarlo como ‘dictatorial’. A pesar de estas debilidades hubiera sido un error apoyar la abstención o el boicot como hicieron algunos en la izquierda, como el dirigente sindical Orlando Chirino. Una victoria del voto ‘no’ ha dejado más aislados de los activistas a los que instaron al boicot, dificultando más levantar criticas a las deficiencias de la dirección.

Es una derrota seria, aunque no decisiva. Pero es urgente que las lecciones sean aprendidas para evitar una derrota más seria, y llevar adelante el proceso revolucionario.

Como comentó el CIT en su momento, la llegada de Chávez al poder representó el comienzo de un cambio importante en la situación internacional. La elección de Chávez fue un rechazo decisivo a las políticas neo-liberales que habían dominado los años 90 después del colapso de las dictaduras burocráticas y la economía planificada en la antigua Unión Soviética y Europa del Este. Su gobierno no estaba dispuesto a doblar dócilmente la rodilla frente a las exigencias del imperialismo e introducir políticas neo-liberales.

Al comienzo, Chávez no hablaba de socialismo si no que se limitaba a la idea de una ‘revolución bolivariana’. Su régimen populista, nacionalista y las reformas radicales que introdujo entraron rápidamente en conflicto con el imperialismo norteamericano y la oligarquía dominante que había gobernado Venezuela durante décadas. Ellos organizaron una serie de intentos de derrocar su régimen. Cada uno de ellos – un intento de golpe en 2002, un ‘lock-out’ patronal en 2002/3, un intento de referéndum revocatorio en 2004, fue derrotado por un movimiento espontáneo de las masas movilizadas para defender a Chávez.

Estos conflictos entre las masas y la clase dominante provocaron cada vez radicalización política. Esto se vió reflejado eventualmente en la declaración de Chávez que la ‘revolución’ no era sólo ‘bolivariana’ si no ‘socialista’. Él proclamo que Venezuela estaba embarcada en un camino para construir el ‘socialismo en el siglo XXI’. Después de su victoria en diciembre de 2006, fue más allá y proclamó su apoyo al Programa de Transición de León Trotsky y a la Revolución Permanente.

Contra el trasfondo de la ofensiva ideológica global contra el socialismo conducida por las clase dominante y sus representantes en los ex partidos de la clase trabajadora, estos desarrollos representaron, y todavía representan, importantes pasos adelante. Ellos fueron bienvenidos con entusiasmo por una nueva generación de trabajadores y jóvenes que ven hacia Venezuela y Cuba - más recientemente, Bolivia después de la elección de Evo Morales, y ahora Ecuador – como un contrapeso radical a Bush, Blair y el capitalismo neo-liberal.

Mientras en otros países la aplicación de políticas neoliberales resultaron en recortes sociales y ataques contra la clase trabajadora, el gobierno de Chávez introdujo una serie de reformas populares, que nosotros apoyamos, como ha sido explicado en numerosos artículos y panfletos (Sitios Web del CIT: www.socialistworld.net, www.mundosocialista.net). Ellos han sido financiados por el alto precio del petróleo en el mercado mundial y el crecimiento económico, que beneficio especialmente a la clase media.

Pobreza y marginación

No obstante, continúan existiendo problemas sociales masivos, permaneciendo altos niveles de pobreza. Frustración ante el fracaso de resolver estos problemas, junto con la rabia por la creciente corrupción, la burocracia y los métodos verticalistas de administración, pavimentaron el camino para la derrota en el referéndum. El desempleo oficialmente está cerca del 10%. La escasez de alimentos, la inflación sobre 20% y la crisis masiva de vivienda no pueden ser resueltas mientras continúe el sistema capitalista. La falta de 2.7 millones de viviendas, con otro 1.3 millones de hogares que son poco más que chozas auto construidas, ilustran lo desesperada que sigue siendo la situación para millones de personas.

La pobreza y la marginación de la sociedad se ven reflejadas en los altos niveles de criminalidad, especialmente homicidio, que afecta las principales ciudades. En 2000, la tasa de homicidios fue de 33.2 por 100.000, comparado con 1.1 en Japón y 5.51 en los EE.UU. Desde entonces la situación sólo ha empeorado en la capital, Caracas, ahora es más violenta que Río.

Durante noviembre de 2007, se informaron 11 homicidios diarios en Caracas. Se estima que 1.000 personas fueron secuestradas para exigir rescate durante 2006. El crimen violento ahora es un asunto de importancia ya que el gobierno es señalado como culpable de no haber actuado frente ante él. Algunos sostienen que es injusto culpar a Chávez por el alto nivel de criminalidad. El crimen existirá en sociedades deterioradas por la pobreza y la privación social. En último término, sólo puede ser resuelto sobre la base de terminar con el capitalismo y las condiciones sociales que este crea.

Sin embargo, esta es una cuestión crucial y es necesario que el movimiento de trabajadores lo afronte de manera práctica. La policía, como parte de la maquinaria estatal capitalista, esta plagada de corrupción y es necesario luchar por el control democrático de ella por parte de la comunidad. Al mismo tiempo, es necesario ligar esto en Venezuela con las comunidades locales que se organizan para defenderse de ataques criminales violentos y bandas. Una de las debilidades más grandes del movimiento es la ausencia de un movimiento conciente, organizado, independiente de los trabajadores y los pobres. Si este existiera, la construcción de comités democráticamente electos podría ser vinculado con al formación de comités de defensa vecinales. Estos podrían tomar medidas para expulsar bandas criminales de tipo mafioso y ofrecer una alternativa a los jóvenes que han sido atraídos por ellas.

Romper con el capitalismo

Los problemas sociales y económicos que continúan agobiando Venezuela son el resultado de la continuación del capitalismo. Los discursos de Chávez y la propaganda apoyando al ‘socialismo en el siglo XXI’ no son lo mismo que un programa para lograrlo.

Los altos niveles de pobreza, junto con un crecimiento de la corrupción y la burocracia en el gobierno y las direcciones de los sindicatos y de las organizaciones sociales y comunitarias, han exacerbado la frustración, la rabia y la desilusión entre capas crecientes de trabajadores y pobres, especialmente en áreas urbanas. Esto y el fracaso de la revolución en avanzar han dado lugar a un cierto punto muerto en la situación. Posiblemente la decepción es menor en las áreas rurales que se han beneficiado más de muchas de las reformas, pero se siente ampliamente en las ciudades.

Esto es el producto de la incapacidad de romper decisivamente con el capitalismo y establecer un gobierno de trabajadores y campesinos basado en una economía socialista, democráticamente planificada. Muchos sintieron claramente que podían mostrar su frustración no votando ya que no había una amenaza inmediata de la contrarrevolución. Sin embargo, si no se rompe este punto muerto las fuerzas contrarrevolucionarias crecerán y eventualmente amenazarán con derrocar a Chávez.

Chávez y su régimen ahora enfrenta peligros adicionales. Aunque el programa de reformas ha sido financiado fundamentalmente mediante el precio en laza del petróleo, esto puede cambiar con el inicio de una crisis en la economía mundial. Esta puede desencadenar una caída en los ingresos del petróleo y resultar en una marcha atrás de las reformas.

Entre 1947-79, el régimen populista nacionalista de centro-izquierda de Carlos Andrés Pérez introdujo algunas reformas sociales significativas que fueron pagadas con la subida del precio del petróleo. Para 1979, el petróleo había alcanzado US$ 80 por barril. No obstante estas reformas fueron barridas en los años 80 cuando una crisis económica de gran proporción golpeó Venezuela a continuación de una brusca caída del precio del petróleo a US$ 38 por barril. Los que vivían bajo la línea de pobreza se dispararon de 17% a 65% en 1996. Esta es una advertencia para Chávez y la clase trabajadora si el capitalismo no es reemplazado por una economía socialista, planificada democráticamente.

Lamentablemente, algunos en la izquierda socialista han considerado estas advertencias como ‘nimiedades’ y ‘sectarismo’. Solamente ahora, cuando se han enfrentado con el revés en el referéndum, se han despertado tardíamente a los peligros y se han hecho eco de las advertencias. Esto es reflejado pro la Tendencia Marxista Internacional (TMI) que ha buscado tratar de actuar como consejeros benevolentes de Hugo Chávez. Después del referéndum ha criticado una peligrosa ‘ilusión en las dirección y las masas que la revolución era una cierta clase de marcha triunfal que barrería todos los obstáculos". (Alan Word, La Revolución Venezolana en la Encrucijada, 11 de enero)

Sin embargo, el grupo venezolano de la TMI parece haber caído víctima de exactamente este peligro, subestimando los peligros que enfrenta el movimiento y las perspectivas de la contrarrevolución de devolver los golpes y conseguir cierto éxito. Dos días antes del referéndum un artículo en la página web de la TMI perdijo: "Y no tenemos duda que la decisión mayoritaria será a favor del SI... La victoria del SI el 2 de diciembre es el primer paso en este camino".

Advertencia del Referéndum

Las consecuencias del fracaso de derrotar al capitalismo están comenzando a erosionar el entusiasmo por Chávez y su régimen. Significativamente, 44% se abstuvieron en el referéndum y el voto ‘SI’ fue tres millones menor que el número de sufragios contabilizados para Chávez en las elecciones presidenciales en diciembre de 2006. El número de votos ‘SI’ fue un millón menos que los miembros que reclama tener el recientemente lanzado Partido Unificado Socialista de Venezuela (PSUV).

Además, el voto ‘no’ triunfó en los nueve estados más habitados de los 23 estados, y en 13 de las ciudades más grandes, incluida Caracas. El voto ‘si’ ganó en 14 estados que son los más rurales y menos habitados. En la capital, anteriormente bastiones del ‘Chavismo’, como Petare, Caricuao y Catia registraron un sustancial voto ‘no’ y un alto nivel de abstención. En conjunto la derecha ganó 300.000 votos más que los que obtuvo en las últimas elecciones presidenciales.

Las señales de advertencia podían verse en las elecciones presidenciales en diciembre de 2006. A pesar del hecho que Chávez ganó una clara mayoría, la oposición de derecha, pro capitalista comenzó a reunificarse alrededor de Manuel Rosales y emergió fortalecida. La campaña electoral estuvo marcada por concentraciones más grandes de la derecha y un nivel más bajo de participación de los partidarios de Chávez. Las masas finalmente se agruparon tras Chávez cuando la amenaza de una derrota apareció como un resultado serio.

El bajo nivel de actividad y entusiasmo en la campaña electoral reflejó un creciente sentimiento de frustración y rabia ante el fracaso de hacer avanzar la revolución. A pesar de las reformas inmensamente populares que han sido introducidas en salud, educación y subsidios de alimentación, la continuación del capitalismo ha resultado en altos niveles de desempleo, escasez de alimentos, inflación en alza, una masiva crisis de vivienda y creciente burocracia y corrupción. Además de estos problemas sociales, la explosión de criminalidad, especialmente crímenes violentos, han comenzado a provocar frustración, e incluso desilusión entre algunos sectores de partidarios de Chávez.

Estos asuntos también han permitido a la oposición de derecha agrupar sectores de la clase media derás de sus banderas. La amenaza de una victoria de la derecha en las elecciones presidenciales provoco un vuelco a favor de Chávez. Sin embargo, la misma amenaza directa no fue vista por las masas en el referéndum para cambiar la Constitución. Aún cuando Chávez todavía tiene lugar para maniobrar y probablemente ganaría una lección si tuviera lugar hoy, esta derrota es una seria advertencia de los procesos que están sucediendo.

Resurgimiento de la derecha

Los efectos de los problemas sociales y económicos fueron reforzados por algunos errores de Chávez que fueron aprovechados por la oposición, que juega con los temores de la gente, especialmente sectores de las clase media. Han acusado a Chávez de introducir ‘sigilosamente una dictadura’. El CIT advirtió que la decisión de revocar la licencia de RCTV (un canal de televisión derechista, pro oposición) permitiría a la oposición reagruparse y reorganizarse. Nosotros señalamos: "Lamentablemente, la revocación de la licencia de RCTV, debido a su oportunidad y la manera en que fue hecha, es un error táctico del gobierno de Chávez que ha sido aprovechado por la oposición". (RCTV y la cuestión de los medios de comunicación, 20 julio 2007). Esta cuestión se transformó en un punto central alrededor del cual la oposición pudo rejuvenecer y movilizar sus fuerzas. Fueron convocadas grandes protestas con el apoyo de estudiantes de clase media previamente pasivos.

Estas preocupaciones fueron más reforzadas por algunas de las enmiendas propuestas a la constitución de 1999, que intentaba fortalecer los poderes de la presidencia sin un contrapeso democrático, e incluía fuertes elementos bonapartistas. El limite al número de veces que un candidato podría ser electo iba a ser eliminado y el periodo presidencial extendido de seis a siete años – como en Francia durante la quinta república de Charles De Gaulle. Un estado democrático de trabajadores no es lo mismo que un régimen bonapartista. En una genuina democracia de trabajadores la cuestión de quien es formalmente presidente y por cuanto tiempo sería irrelevante. Sin embargo, Venezuela no es una democracia de trabajadores y esta cuestión fue percibida por un sector de la sociedad como un ataque contra los derechos democráticos y tomada por la oposición.

El presidente, no la Asamblea Nacional, también iba a tener el poder de nombrar todos los oficiales militares. El presidente iba a tener el derecho de designar nuevas áreas políticas geográficas, como municipalidades federales, y nominar a las respectivas autoridades para gobernarlas. No había definición del poder o funciones de estas autoridades y distritos territoriales. Otras propuestas incluían la remoción del ‘derecho a la información’ en el evento de declaración de estado de emergencia por el presidente. Los socialistas defienden el derecho del gobierno de Chávez de tomar todas las medidas necesarias para defenderse de otro intento de la reacción de tomar el poder, mediante otro golpe, por ejemplo. Pero, esto no es asunto de la Constitución. Al convertirlo en uno, dio a la oposición otro garrote con el cual golpear al gobierno. Mientras la oposición movilizaba sus adherentes de clase media, sectores de los partidarios tradicionales de Chávez fueron confundidos por la campaña.

Esto fue reforzado por un enojo en aumento contra la burocracia creciente y su verticalismo, y la ausencia de un genuino sistema de democracia de trabajadores y participación conciente, activa, en la lucha por las masas. Aunque los partidarios de Chávez no estaban dispuesto de cambiar de bando y apoyar el voto ‘no’, se quedaron lejos de las urnas. De acuerdo con informes de los miembros del CIT en Venezuela, muchos ahora lamentan esta decisión.

Una de las tareas que tienen los marxistas y la clase trabajadora en cualquier revolución es tratar de ganar el apoyo de los sectores medios de la sociedad – estudiantes, profesionales, pequeños comerciantes, etc. – que son explotados por el capitalismo política y económicamente. El movimiento socialista revolucionario necesita convencerlos de quienes son sus verdaderos enemigos y que ellos no tienen nada que tener del socialismo. Por el contrario, una sociedad socialista puede ofrecer una solución a sus problemas e incluir sus talentos y capacidades. Lamentablemente, la actitud adoptada por Chávez ha dado armas a la derecha para conseguir apoyo entre estos sectores.

Los marxistas no agrupan simplemente a la clase media y a todos aquellos que votaron ‘no’ juntos en una masa reaccionaria. Esta posición errónea fue repetida por la TMI inmediatamente después del referéndum. Woods simplemente denunció "... los pequeños comerciantes, los estudiantes ‘mocosos malcriados de los ricos’, los empleados del gobierno, resentidos con los avances de la muchedumbre, los jubilados nostálgicos de los ‘buenos viejos tiempos’ de la Cuarta República... todos esos elementos aparecen como una fuerza formidable en términos electorales, pero en la lucha de clases su peso es prácticamente cero". ( – La Derrota en el Referéndum - ¿Que significa? )

El retroceso ha dejado a la oposición rejuvenecida y apunta al desarrollo de la amenaza de la contrarrevolución. Al mismo tiempo, todavía no es una derrota decisiva para el movimiento. Todavía queda algo de tiempo para sacar las lecciones necesarias que permitirán derrocar y derrotar definitivamente al capitalismo.

Pero hay una urgencia renovada, una carrera contra el tiempo, ya que la contrarrevolución tratará de capitalizar el punto muerto actual. Un cambio rápido en la situación económica y la caída en el precio del petróleo podrían acelerar estos desarrollos y dar la oportunidad a la derecha de fortalecer sus fuerzas y preparara el terreno para una derrota más decisiva de Chávez y las masas.

Es urgente hacer el balance de la experiencia de los trabajadores, jóvenes y masas en las diferentes etapas de la lucha desde que Chávez llegó al poder. Para esto, se necesita añadir lecciones cruciales del arsenal de la clase trabajadora a nivel internacional para ayudar a los trabajadores y jóvenes a sacar todas las conclusiones necesarias para asegurar que la contrarrevolución sea derrotada concluyentemente y las transformaciones democráticas socialistas de la sociedad sean llevadas a cabo.

Poder económico

Aunque proclama su apoyo a la construcción del ‘socialismo en el siglo XXI’, en la práctica Chávez ha tratado de construir una economía y estado paralelo, junto a los monopoios y la maquinaria estatal existente. Aunque Chávez ha aumentado las intervenciones estatales en la economía, no ha nacionalizado los principales bancos o monopolios que siguen en manos privadas. Hasta ahora ha limitado la nacionalización a la compañía de acero, Venepal, y las compañías de telecomunicaciones y electricidad, CANTV y EDC.

A pesar de los ataques histéricos contra Chávez del imperialismo de EE.UU., como consecuencia del crecimiento económico en el sector privado (que ahora aventaja al sector público), el sector privado tiene ahora una mayor participación en la economía que antes de la llegada de Chávez al poder. (Informe pro-Chávez del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas - Center for Economic and Policy Research – basado en Washington, La Economía Venezolana en los Años de Chávez, Julio 2007)

A pesar de las amenazas verbales de Chávez de nacionalizar los bancos, no lo ha hecho. Basado en el auge de crédito que ha beneficiado a la clase media, los bancos Venezolanos se han transformado en la envidia del sistema capitalista mundial. Los beneficios en el sector bancario fueron del 33% en 2006. Los retornos sobre capital alcanzaron un 33% sobre la norma internacional.

Los supermercados estatales, Mercal, que venden comida barata a los pobres, compiten con las grandes cadenas y supermercados. Aunque bajo ciertas condiciones – ‘doble poder’ por ejemplo – elementos de economía ‘paralela’ pueden avanzar poco a poco y conseguir algunos progresos, tal situación no puede durar indefinidamente.

Para los marxistas, una situación de doble poder puede surgir donde las clase dominante ya no tiene el control de la economía o el estado debido a que está siendo desafiada por un movimiento revolucionario de la clase trabajadora. Aunque desafiando a la clase dominante hasta el punto que esta ya no es capaz de gobernar o dominar la sociedad, sin embargo, la clase trabajadora todavía no ha tomado el poder en sus manos y derrotado a la clase capitalista dominante. Esta situación resultara ya sea en la toma del control de la sociedad por la clase trabajadora o en que la clase dominante reafirme el control.

Los capitalistas lucharán hasta el amargo final para tratar de impedir que el sector estatal asuma gradualmente más y más poder hasta que se haga con las palancas del poder del estado y la economía. Donde sea necesario recurrirá a dictaduras militares brutales para impedir qué estos desarrollos se produzcan. Pero invadir gradualmente la economía capitalista es exactamente lo que se Chávez está tratando de hacer. Al mismo tiempo, ha dejado el poder económico en mano de los capitalistas que lo han usado para producir escasez de café, arroz, frijoles y otros alimentos básicos como un medio de golpear los precios controlados por el estado.

Esta escasez fue un factor importante en la campaña de referéndum de la oposición. En un sondeo de opinión en noviembre de 2007, 75% de los venezolanos opinó que la escasez de alimentos estaba siendo creada por los patrones para sabotear al gobierno. En un sondeo tomado en la semana anterior al referéndum, no obstante, la mayoría culpó a la ineficiencia y la corrupción del gobierno.

No es posible despellejar un tigre, sacando una garra cada vez de su pata. No es posible tomar control de una economía capitalista invadiendo gradualmente un monopolio tras otro. De hecho, Chávez ni siquiera ha hecho esto. La economía venezolana está altamente monopolizada. Cinco grandes familias oligárquicas – Cisneros, Mendoza, Caprile, Boulton and Phelps – junto los bancos controlan los sectores decisivos de la economía fuera del petróleo. Ninguno de estos conglomerados ha sido tocado por Chávez.

La falta de nacionalización de estos monopolios ha dejado a la clase dominante con el control de la economía. Como resultado, durante el auge económico reciente, que ha aumentado el gasto estatal en algunos programas de trabajos públicos, han hecho enormes ganancias. Al mismo tiempo, han tenido las manos libres para organizar el sabotaje económico como un medio de debilitar al gobierno.

Señales de recesión

Todos estos factores se vieron reflejados en el referéndum. Pero, en lugar de comprender que esta derrota refleja frustración, desilusión y un cierto punto muerto en la situación, son las masas las acusadas de ‘falta de comprensión’. En el programa radial telefónico semanal ‘Aló, Presidente’ del 6 de enero, Chávez dijo que reconocía que los sectores populares y el aparato de estado no estaban ‘preparados por lo que estaba implicado en una reforma constitucional que profundizaba el socialismo". De forma más amenazadora, declaró que ellos (el pueblo de Caracas y otras ciudades) "... tienen una deuda conmigo. La he anotado en mi agenda. Veremos si me la paga o no". (Periódico español, ABC, 9 diciembre de 2007)

Este método de tratar los retrocesos y derrotas es un eco de lo que los dirigentes de los partidos comunistas y socialistas reformistas han sostenido históricamente durante movimientos revolucionarios, como en Chile en 1970-73 o la guerra civil española en los años 30. Ellos justificaron no moverse para derrotar decisivamente el capitalista diciendo que las masas ‘no estaban preparadas’, y que esto provocaría una reacción.

Habiendo culpado inicialmente a las masas por la derrota, Chávez concluyó que él no tenía otra alternativa que ‘reducir la velocidad de la marcha’: "La vanguardia no se puede separar de las masas. ¡Tiene que estar con las masas! Yo estaré con Ustedes y por esta razón reduciré mi velocidad". (6 de enero)

Los marxistas no adoptan una posición sectaria hacia las masas ni ignoran los niveles de comprensión política y conciencia que existen. Ello resultaría en levantar eslóganes políticos e iniciativas que no son entendidos y separarían revolucionarios genuinos de las masas. Los marxistas se involucran en el dialogo político, el intercambio de ideas y experiencias, y defienden lemas y demandas que ayuden a las masas a avanzar en la lucha, apoyándolas a sacar las conclusiones necesarias sobre el programa, tareas y métodos necesarios para alcanzar el socialismo.

Esto no es lo mismo que usar esta cuestión para ‘reducir la marcha’ de la revolución. La ‘reducción’ incluyó un cambio de gabinete en enero. Fundamentalmente se trató de redistribuir portafolios ministeriales entre ministros existentes. Significativamente, sin embargo, el anterior vicepresidente, Jorge Rodríguez, fue apartado y reemplazado con el anterior ministro de vivienda, Ramón Carrizales. El nombramiento de Rodríguez un año atrás había sido saludado como un giro hacia la izquierda como parte del ’impulso hacia el socialismo’.

La reducción de la velocidad de la reforma parece comenzar con una flexibilización de los controles de precios que el gobierno había introducido previamente. Al aflojarlos el gobierno espera tranquilizar a los productores y distribuidores de alimentos que han respondido creando escasez y cuellos de botella en la distribución. Estos son actos de sabotaje que el gobierno no enfrentó nacionalizando los monopolios de alimentación.

Detrás de esta ‘reducción de la velocidad’, Chávez está tratando de establecer un ‘consenso nacional’ y aplacar a los capitalistas. En el ‘Alo Presidente’ trasmitido, Chávez argumentó: "Se necesitan mejoras en nuestra alianza estratégica. No podemos dejarnos descarrilar por tendencias extremistas. No somos extremistas ni lo podemos ser. No! Tenemos que mantener alianzas con las clases medias, incluida la burguesía nacional. No podemos apoyar tesis que han fracasado en el mundo entero, como la eliminación de la propiedad privada. Esa no es nuestra tesis".

En otras palabras, enfrentado a la derrota en el referéndum, Chávez concluye que se necesita alcanzar un acuerdo con la clase dominante. Los socialistas no defendemos la eliminación de toda propiedad privada, como la nacionalización de cada pequeño negocio o quitarle a la gente las casas. Sin embargo, es necesario nacionalizar los grandes monopolios y bancos que controlan la economía, e introducir el control y la gestión democrática de los trabajadores si la planificación socialista de la economía va a llevarse a cabo. Chávez también declaró una amnistía para algunos de los envueltos en la organización del golpe en 2002, para "enviar un mensaje al país que podemos vivir juntos a pesar de nuestras diferencias"

No hay tercera vía

Chávez está volviendo a la posición que planteaba antes de promover la idea del socialismo, la de la ‘tercera vía’. Esta estaba basada en el punto de vista erróneo que es posible, trabajando con sectores ‘progresistas’ de la clase capitalista nacional, terminar con la pobreza y la corrupción, y desarrollar un ‘capitalismo más humano’. Esto se hace eco de la ‘teoría de las etapas’ apoyada por los Estalinistas y algunos socialistas reformistas en el pasado. Ellos sostenían que antes que fuera posible derrocar al capitalismo, era necesario desarrollar la industria y la economía en los países semicoloniales junto con los ‘capitalistas progresistas’, posponiendo la cuestión del socialismo para el futuro distante.

Estas ideas llevaron a la derrota de la clase trabajadora en la guerra civil española y en Chile en 1973 y nunca han resultado en su victoria. En la era moderna, la clase dominante de los países semicoloniales esta vinculada con el imperialismo y es incapaz de desarrollar la sociedad. Esta tarea recae en la clase trabajadora, con el apoyo de las otras clases explotadas por el capitalismo, y es parte de la transformación socialista de la sociedad.

Esta no es la primera vez que Chávez ha intentado tranquilizar a la clase dominante. Es una repetición de lo que sostuvo después del colapso del golpe derechista de 2002. Llamó al pueblo a volver a casa, apelando a la unidad nacional y la construcción de un consenso nacional.

Incluso la TMI ha sido presionada a reconocer que esta es una política errónea: "Ayudado" por sus consejeros reformistas el presidente ha sacado algunas conclusiones erróneas del referéndum". (Woods, La Revolución Venezolana en la Encrucijada, 11 de enero) Seguramente también Chávez tiene responsabilidad en esto.

Woods sostuvo antes que "Chávez entendió el hecho que la revolución necesita hacer este salto cualitativo" (Entrevista con Hugo Chávez, Abril 2004) Nuevamente en ‘La Nacionalización de Venepal, ¿Que Significa?’ Woods aseguró a sus lectores que "El Presidente Hugo Chávez un revelado consistentemente un instinto revolucionario infalible" (21 de enero de 2005) Pero ninguna de estas características ha sido mostrada en las ‘conclusiones erróneas’ sacadas por Chávez.

Chávez, dirigiéndose a la apertura del congreso del recientemente formado PSUV, fue obligado a reconocer que el gobierno continúa plagado por ‘ineficiencia, burocracia y corrupción’. También subrayó la necesidad de resolver los "problemas persistentes como el crimen, escasez de alimentos e inflación". "¿Porqué ha desaparecido la leche? ¿Porqué la inseguridad continúa siendo un problema tan importante... Porqué no hemos sido capaces de frenar la corrupción, no digamos derrotarla?"

Estas son interrogantes muy importantes. Desdichadamente, la respuesta de Chávez fue que el 2008 sería el año de las "tres R": ‘revisión, rectificación y relanzamiento’. Sin embargo los problemas que identificó no pueden solucionarse ‘desacelerando la revolución’

Desarrollando la conciencia de clase

Unos pocos días más tarde, Chávez pareció girar de vuelta bruscamente a la izquierda. En Alo Presidente del 20 de enero, refiriéndose a la escasez de alimentos, amenazó con nacionalizar la tierra y los bancos. Esta no es la primera vez que él ha amenazado a los bancos y a otros sectores con la nacionalización, y no es para nada seguro que se llevará a cabo. No es un accidente que esta amenaza fue hecha durante el congreso del PSUV y será usada para cortar las críticas de algunos activistas por su giro hacia la derecha. Al mismo tiempo ilustra como este régimen todavía puede dar un giro brusco a la izquierda y adoptar medidas más radicales, de izquierda, incluida la nacionalización.

La burocracia y la corrupción son problemas cruciales que enfrenta el movimiento en Venezuela. Pero, sin un genuino sistema de control y democracia de trabajadores, una verdadera lucha contra ellas no es posible. Esto reflejo una de las principales debilidades en el movimiento. Llevar adelante la revolución socialista requiere la organización conciente, independiente de la clase trabajadora, apoyada por la juventud, los pobres urbanos, sectores radicalizados de la clase media y otros sectores explotados por el capitalismo. Debido a su conciencia de clase colectiva que se desarrolla debido a su papel en la producción, la clase trabajadora necesita jugar este papel de dirección decisivo.

Esto no se ha reflejado de una manera completamente consciente u organizada en Venezuela. Sin el chequeo consciente desde abajo, el desarrollo de métodos burocráticos inevitablemente surgirá en cualquier movimiento revolucionario o de trabajadores. Desde el comienzo, Chávez y los líderes del movimiento han adoptado una aproximación verticalista. El régimen se ha contentado con que las masas lo apoyen – y movilizarse a la lucha cuando la amenaza de la contrarrevolución se ha planteado de manera aguda – pero las masas no han estado concientemente en la dirección del movimiento.

La organización del PSUV puede ofrecer una importante oportunidad de construir un nuevo partido de la clase trabajadora que, con un programa socialista revolucionario, puede transformarse en un arma importante para llevar adelante la revolución. Mientras escribimos se lleva a cabo su primer congreso, en el que participan 1.600 delegados (y programado para durar ¡hasta dos meses!) El PSUV sostiene que más de cinco millones se han registrado par incorporarse, aunque no está claro si estas son personas que se unen en primer lugar para construir un partido socialista o gente registrada por organizadores locales desde los registros electorales.

Si el PSUV va a ser un instrumento para una revolución exitosa necesita una base completamente activa. El derecho a formar tendencias y permitir el debate democrático será esencial si el partido se va a desarrollar como un arma efectiva para la clase trabajadora antes que como un instrumento para el gobierno.

Desafortunadamente, el PSUV fue lanzado de arriba a abajo con Chávez nombrando un comité con dos generales para organizarlo. En enero, Jorge Rodríguez fue encargado de la ‘coordinación general del PSUV’. El CIT apoya la lucha por un PSUV completamente democrático con un programa socialista revolucionario.

La democratización de los sindicatos y la organización de comités electos democráticamente en los lugares de trabajo para establecer un sistema genuino de control de los trabajadores están entre las tareas más urgentes. Es necesario establecer comités similares en las comunidades y en la base del ejército. Vinculados en un distrito, ciudad, estado y a escala nacional, podrían formar la base de un gobierno de trabajadores y campesinos. Mediante la nacionalización de los conglomerados y bancos de las cinco familias, puede implementarse un plan socialista de producción de la economía.

Esto abriría la posibilidad de forjar lazos con el movimiento de masas en Bolivia y, junto con el establecimiento de una genuina democracia de trabajadores en Cuba, podría permitir el desarrollo de una federación socialista democrática de esos países. Esto, a su vez, podría ser el trampolín para desarrollar la revolución socialista en América Latina. Este camino es la vía más segura de derrotar la amenaza de la reacción que, como ilustra la derrota en el referéndum, está creciendo si permanece el capitalismo.

Este artículo apareció en la edición de febrero de Socialism Today, la revista del Partido Socialista (Inglaterra y Gales)

Tony Saunois,

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